001-10/2005 > Palestina: Tierra de paz, escenario de guerra

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Claves del conflicto

1. La Palestina histórica

Las referencias históricas más comunes la ubican en las antiguas regiones bíblicas de Judea y Samaria, modernamente los territorios de Gaza y Cisjordania. Sin embargo, su estratégica ubicación geográfica de cara al mar Mediterráneo, así como región de paso entre Europa y Asia, determinó su conquista par parte de diversos imperios (egipcio, hitita, asirio, babilónico, persa). El fracaso de la rebelión nacionalista judía del 70 d.C. reforzó el poderío romano iniciado cerca de un siglo antes y que duró hasta la llegada de los bizantinos.

La llegada del Islam en el siglo VII permitió el florecimiento del califato omeya en Damasco. Los turcos selyúcidas la ocuparon en 1096, dando lugar a las Cruzadas de la Europa cristiana y la creación del Reino Latino de Jerusalén. Posteriormente, volvió a dominio turco en 1299, lo que inauguró el período otomano hasta que, en 1918, las fuerzas británicas desalojaron a los turcos durante la Primera Guerra Mundial. Este suceso configuró políticamente al Oriente Medio contemporáneo.

2. El sionismo

A finales del siglo XIX, el auge del antisemitismo en Europa del Este (los “pogromos” zaristas contra los judíos en Rusia) y las corrientes románticas que impulsaron el nacionalismo europeo occidental, reavivaron el viejo sueño de la diáspora hebrea de regresar a Palestina y fundar allí un hogar judío.

Theodore Herzl, escritor húngaro de origen judío, impulsó la idea de la patria de Sion y del Eretz Israel como una necesidad histórica, contando con la activa colaboración de la llamada “rama rusa” del sionismo, a fin de expandir la idea por Europa oriental.

El Congreso Sionista Mundial de Basilea en 1897 configuró esta idea, que tuvo una especial acogida en Gran Bretaña y Europa del Este, por lo que la recién creada Organización Sionista Mundial enfocó su interés en influir en los gobiernos británico, alemán y ruso. En 1904, Londres ofreció a Herzl fundar el hogar judío en Uganda (también se estipuló Argentina, Libia y la península del Sinaí), pero era la Palestina, entonces bajo dominio otomano, el principal objetivo sionista.

En este sentido, el banquero británico de origen judío Lord Rothschild y la labor del líder sionista de ese país, Chaim Weizmann, influyeron en las decisiones británicas que llevaron a la Declaración Balfour y al mandato británico de Palestina, bajo auspicio de la Sociedad de Naciones.

Paralelo al carácter laico y secular del Estado israelí creado en 1948, el sionismo se ha configurado como su ideología unitaria, especialmente en cuanto a su organización económico-social en torno a las comunas o kibbutz. Sin embargo, los postulados originales del sionismo parecieran perder vigencia entre las nuevas generaciones de israelíes.

3. ¿Qué fue el acuerdo Sykes-Picot?

En pleno desarrollo de la Primera Guerra Mundial, y avizorando la posible derrota y desmoronamiento del Imperio otomano, los gobiernos británico y francés concibieron la posibilidad de un reparto territorial de Oriente Medio.

Los diplomáticos británico, Mark Sykes, y francés ,Charles-George-Picot, estipularon en mayo de 1916 un pacto secreto, con el consentimiento ruso, en el que la Mesopotamia y Transjordania (donde se ubicaba Jerusalén y, por lo tanto, Palestina) pasaban a control directo e influencia británica, mientras Siria y Líbano se convertían en protectorados franceses. Se estipuló que Jerusalén quedaría bajo administración internacional.

La revolución soviética excluyó a Rusia del reparto. Este pacto posibilitó el interés judío por establecerse en Palestina, de allí su profundo interés por influir en el gobierno británico. También influyó en las posteriores decisiones emanadas de la Sociedad de Naciones.

En sentido histórico y político, el acuerdo Sykes-Picot traicionó las promesas franco-británicas hacia los independentistas árabes, que esperaban crear un estado unificado en los antiguos territorios turco-otomanos.

4. La Declaración Balfour y el mandato británico para Palestina

Los esfuerzos sionistas por convencer al gobierno británico a través de sus ministros Lloyd George y Arthur J. Balfour, en establecer un Hogar Judío en Palestina, tuvieron sus frutos con el memorando enviado por Balfour al banquero Lord Rothschild, en el que se establecía que:

“El gobierno de Su Majestad ve favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío, y hará sus mayores esfuerzos para facilitar el logro de este objetivo, quedando entendido claramente que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o los derechos y situación política de los judíos en los demás países”.

Esta declaración alentó aún más la llegada a Palestina de las aliyas (literalmente “subidas”, la inmigración de población judía, principalmente del Este europeo). Entre 1919 y 1942, 350.000 judíos llegaron a Palestina, lo que alentó el nacionalismo de la población autóctona palestina y el rechazo de los demás pueblos árabes.

La Sociedad de Naciones surgida de la posguerra europea (1919) le dio legitimidad jurídica a Palestina bajo el mandato británico, el cual duró entre 1922 y 1948. De las ex colonias otomanas, Palestina fue la única que no consiguió la independencia, ya que los estados árabes que se formaron fueron Irak, Arabia Saudita y Egipto.

5. La creación del Estado de Israel: ¿origen del conflicto?

La activa influencia de los líderes sionistas, especialmente en Gran Bretaña y EEUU, y el Holocausto judío a manos del régimen nazi y sus aliados fascistas en Europa, aceleró los mecanismos que llevaron a la proclamación, el 14 de mayo de 1948, del Estado de Israel, horas después de finalizado formalmente el mandato británico sobre Palestina, tras la marcha de Alto Comisionado Británico, Lord Cunnigham, de Jerusalén.

Para 1947, según estadísticas británicas, en Palestina vivían 600.000 judíos y más de millón y medio de palestinos y árabes. Desde los años veinte, la convivencia entre ambas comunidades se tornaba cada vez más complicada, debido a la constante llegada de inmigración hebrea y a las ventajas económicas y sociales otorgadas por los británicos.

A partir de 1929, los enfrentamientos entre ambas poblaciones por el territorio comenzaron a sobrepasar la capacidad de la autoridad británica. Dentro de la población judía comenzaron a conformarse pequeñas unidades armadas (Haganah) ante la rebelión árabe producida entre 1936 y 1939. La Haganah, considerada la matriz del futuro ejército israelí, se convirtió en una unidad potente, entre las cuales figuraron futuros líderes políticos del Estado israelí como Yithzak Rabin, Moshe Dayan, Yithzak Shamir y Ariel Sharon, algunos de los cuales no descartaron la utilización de atentados terroristas (Legación Británica, Hotel Rey David, 1946) como instrumento político.

En abril de 1947, se discutió en la sede de la ONU la resolución 181 sobre la partición de Palestina en dos Estados: uno hebreo y otro no judío. Esta resolución fue aprobada en noviembre de ese año con 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones.

La proclamación del Estado israelí el 14 de mayo de 1948 y su aceptación por parte de la ONU, EEUU, la Unión Soviética, Gran Bretaña, Francia y otros Estados occidentales, propició la reacción de los vecinos estados árabes. La guerra de 1948, organizada por Egipto, Siria y Líbano para “expulsar a los judíos al mar” fue una aplastante derrota para estos países y la primera victoria militar del naciente Estado israelí.

Esta guerra también influyó fuertemente en el imaginario colectivo regional. Los israelíes la consideran como la “guerra de la Independencia”. Sin embargo, para los palestinos constituye la Nakba o “tragedia”, ya que supuso la expulsión de cerca de un millón de palestinos de sus tierras. Unos 160.000 quedaron bajo territorio israelí, siendo denominados “árabes de Israel”. La política oficial israelí de negación de la identidad palestina ha sido una constante desde entonces.

De allí surge uno de los más acuciantes problemas del conflicto: los refugiados palestinos, diseminados aunque no siempre bien recibidos, por Jordania, Siria, Líbano y la península arábiga.

6. Las cuatro guerra árabe-israelíes

Entre 1948 y 1973, se escenificaron cuatro enfrentamientos directos armados entre Israel y sus vecinos árabes, principalmente Egipto, Siria, Líbano e Irak.

Se dividieron en cuatro fases: la primera (1948) consolidó el Estado israelí y provocó la tragedia de los refugiados palestinos. La segunda (1956) fue la guerra del Canal de Suez, cuando el presidente egipcio Nasser nacionalizó el canal de soberanía británica y francesa. Si bien el conflicto con Israel fue colateral, no provocó un ataque masivo. Las negociaciones de paz fueron realizadas por la ONU, EEUU y la Unión Soviética.

La tercera fue la “Guerra de los Seis Días” (1967) en la cual Israel controla Jerusalén Este y las franjas de Gaza y Cisjordania, provocando un nuevo éxodo palestino. El Estado israelí desestima las resoluciones 242 y 275 de la ONU, en cuanto a la retirada militar de esos territorios. El conflicto bélico se escenifica en un momento en que aparecen Yasser Arafat y la OLP. Desde entonces, Israel acelera un proceso masivo de asentamientos judíos en estos territorios, que aumenta después de 1991, con la desaparición de la URSS y la llegada de judíos de origen ruso.

La cuarta fue la guerra de Yom Kippur (1973), cuando la aviación egipcia atacó por sorpresa durante la festividad judía. La derrota egipcia permitió a Israel controlar la península del Sinaí, posteriormente devuelta por mediación estadounidense.

Algunos analistas consideran que la invasión israelí del sur del Líbano (1982) constituyó otra fase del conflicto árabe-israelí. El mismo concluiría con la retirada israelí del año 2000. En las últimas décadas, y ante la propagación internacional de la “causa palestina”, la dialéctica del conflicto empezó a ampliarse, incluyendo la variante palestina. De árabe-israelí comienza a adoptar la forma de palestino-israelí.

7. Yasser Arafat y el nacimiento de la “causa palestina”

La pérdida territorial y el drama de los refugiados palestinos alentó al joven Yasser Arafat a crear, en 1958, el movimiento Al Fatah, como organismo de lucha armada contra Israel y como articulador de un futuro Estado palestino en la “Palestina histórica”. Este proceso se completó con la creación, en 1964, de la Organización para la Liberación de Palestina.

Debido al control militar israelí en Gaza y Cisjordania, la inexistencia de una sede fija obligó a Arafat y a los miembros de la OLP a propagar la “causa palestina” no sólo dentro del mundo árabe e islámico sino en los países occidentales. Países como Jordania, Egipto, Líbano y Túnez dieron acogida a Arafat y los representantes de la OLP, como Mahmoud Abbas, Ahmed Qorei, Hanan Ashrawi, entre otros.

Arafat se convirtió en el símbolo más visible de la causa palestina, cuyo mensaje obtuvo su momento célebre durante su alocución en la sede de la ONU, el 13 de noviembre de 1974. En 1988, en medio de la “Intifada”, Arafat proclamó la creación del Estado palestino en Gaza y Cisjordania. Fue tras los acuerdos de Oslo de 1993 cuando se crearon las bases para la estructura de un futuro Estado, a través de la Autoridad Nacional Palestina. Arafat fue su primer presidente, elegido popularmente en 1996 con el 68% de los votos.

8. El eje EEUU-Israel: ¿obstáculo para la paz?

La estratégica alianza político-militar entre Washington y Tel Aviv tienes sus orígenes con la creación del Estado israelí y su reconocimiento por parte del presidente estadounidense, Harry S. Truman. En 1948, el Congreso norteamericano aprobó el envío de préstamos bancarios al naciente Estado. En 1981, el entonces ministro de Defensa, Ariel Sharon, reforzó la alianza con un tratado militar estratégico.

Desde la guerra de 1973, Israel se ha convertido en el principal depositario de la ayuda militar estadounidense al extranjero, status que se amplió a Egipto después de Camp David. Según la organización palestina MIFTAH, la ayuda estadounidense a Israel constituye el 30% del presupuesto total. Desde 1987, el Congreso norteamericano destina ayudas anuales por valor de 3.000 millones de dólares a Israel, 1.200 en ayudas económicas y 1.800 en ayuda militar.

Después de la guerra del Golfo de 1991, Washington destina fondos federales garantizados por valor de 2.000 millones de dólares anuales. Todo ello sin contar los 1.500 millones de dólares anuales provenientes de donaciones privadas individuales y de organismos judíos de caridad, beneficiadas por desgravaciones fiscales.

La principal y razonable acusación es que el destino de las ayudas militares estadounidenses contribuye a financiar las actividades del Ejército israelí en detrimento de la población palestina, a consolidar los asentamientos judíos y la enorme brecha económica. El equipamiento de aviones F-16, helicópteros Apache y el acceso a servicios de inteligencia, forma parte de la ayuda. Del mismo modo, la diplomacia estadounidense funciona estrechamente coordinada con su similar israelí, a pesar de que el concurso diplomático de Washington en Oriente Medio también sirviera para impulsar determinadas negociaciones de diálogo.

9. La paz de Camp David (1979)

La derrota militar egipcia en 1973 significó un duro golpe para las aspiraciones de su presidente, Annuar al Sadat, de continuar el legado de su antecesor, Gamal Abdel Nasser, como líder del mundo árabe. La diplomacia estadounidense persuadió tanto a Sadat como a Israel para buscar mecanismos de entendimiento: en 1975, Israel se retiró del margen izquierdo del Canal de Suez.

En 1977, recién llegado Jimmy Carter a la Casa Blanca, Sadat se convirtió en el primer presidente de un país árabe en visitar Jerusalén. Esto amplió los mecanismos de diálogo entre El Cairo y Tel Aviv que dieron sus frutos en el tratado de Camp David del 26 de marzo de 1979, firmado por el presidente Sadat, el primer ministro israelí, Menahem Begín y el presidente Carter. En este tratado, Egipto e Israel iniciaban relaciones diplomáticas, mientras El Cairo recuperaba la soberanía sobre la península del Sinaí.

Este tratado de paz fue el primer reconocimiento de un estado árabe a Israel ya que antes, en 1949, un Estado no árabe pero musulmán, Turquía, se convirtió en el primero en reconocer el Estado israelí. Pero no mencionó el problema palestino, cuya irresolución aumentó la frustración. Este movimiento le costó la vida a Sadat, asesinado en 1981 a manos de un comando palestino.

10. El complejo conglomerado político palestino

El variado y complejo entramado político palestino ha complicado, en determinados momentos, las posibles soluciones del conflicto. Existen organismos más proclives a las vías de negociación con Israel, mientras otros siguen apostando por la lucha armada. Del mismo modo, los existen de diversa naturaleza: laicos y religiosos, musulmanes y cristianos orientales, trotskistas, maoístas, republicanos.

Al original movimiento Al Fatah de Yasser Arafat (que tiene tres variantes militares, la Fuerza 17, el Tanzim y las Brigadas de Mártires de Al Aqsa) le han seguido varios partidos y movimientos, algunos creadores de la OLP, otros posteriormente desaparecidos.

El Frente Popular para la Liberación de Palestina, de George Habache (fundado en 1967), célebre por sus atentados terroristas como el asesinato de 11 miembros de la delegación olímpica israelí en los Juegos Olímpicos de Munich en 1972. Tuvo una escisión, el FPLP-Comando General, creado por Ahmed Jibril y que ingresó en la OLP en 1974. Es aliado de Siria y Libia.

El Frente Democrático para la Liberación de Palestina, de Nayef Hawatmeh, creado en 1969, de inspiración maoísta, miembro de la OLP, aunque crítico con Arafat.

La Unión Democrática Palestina, FIDA, escisión del anterior, creada en 1991 por Yasser Abed Rabbo, apoyó los acuerdos de Oslo.

El Frente Palestino de Liberación, creado en 1977 por Mahmoud Abbas (posteriormente detenido en Irak por tropas norteamericanas, acusado por el asalto al buque Achille Lauro en 1985), proviene de una escisión del FPLP-CG, por su oposición al apoyo prestado por Siria a los rivales de la OLP en la guerra civil libanesa.

El Frente de Liberación Árabe, FLA, creado en 1969 por Mahmut Ishamíl, era apoyado por el régimen baazista de Irak. Del mismo modo, el SAIKA, creado en 1968 por el partido baazista de Siria y liderado por Isaam Qadi, fue expulsado de la OLP aunque rehabilitado en 1976.

El Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica), nació en la primera Intifada de 1987, como brazo armado del Grupo de los Hermanos Musulmanes, originario de Egipto. Su jefe espiritual es Ahmed Yassin, asesinado en 2004 por tropas israelíes. Abiertamente contrario a Arafat, no perteneciente a la OLP, contrario a los Acuerdos de Oslo y con una mayoritaria militancia en Gaza, es el más importante de los grupos radicales que abogan por un estado islámico en Palestina. Reclama también como propio el territorio israelí.

Yihad Islámica. Nacido en Gaza en 1980, producto de una escisión de los Hermanos Musulmanes, posee una fuerte inspiración iraní. Liderado por Abdullah Shami, fue el primero en perpetrar atentados suicidas. Adquirió gran notoriedad tras la segunda Intifada de 2000. Es considerado el más radical de los grupos en Palestina, abiertamente contrario a Arafat y a los acuerdos de paz.

11. La “Primera Intifada”

A partir de diciembre de 1987, el ambiente de frustración en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania, producto de la inviabilidad de soluciones al problema palestino, comenzó a manifestarse en un ambiente de rebelión popular.

Literalmente traducido como “levantamiento”, la Intifada tomó por sorpresa y sobrepasó los cálculos políticos tanto de lado israelí como de la dirigencia de la OLP, que vio en ella un potencial foco de descontento hacia su autoridad.

En primer lugar, la Intifada permitió un paulatino y violento proceso de desactivación del férreo control militar israelí en los territorios ocupados. Desde entonces, y con lapsos de mayor y menor intensidad, el gobierno de Tel Aviv se ha visto obligado a incrementar sus gastos militares y su esfuerzo político para controlar, sin éxito, el levantamiento popular palestino.

En segundo lugar, la Intifada manifestó dos visiones inéditas y completamente opuestas que acentuaron las divisiones internas en la política palestina. A la vía laica adoptada por el partido Al Fatah de Arafat y de la mayoría de los movimientos pertenecientes a la OLP se le opuso la vía islamista, cuyo principal exponente fue el partido Hamas. Su vertiginoso ascenso creó preocupación tanto en el gobierno israelí como en los dirigentes palestinos tradicionales.

El obligado exilio tunecino de la dirigencia de Al Fatah y su desconexión con la realidad en los territorios ocupados, provocó en Arafat y sus dirigentes una incapacidad para descifrar la dinámica y las consecuencias de este levantamiento. Ni siquiera la proclamación de un Estado palestino por parte de Arafat en 1988 pudo contener esta rebelión.

Del mismo modo, el ascenso de una nueva generación de líderes en Gaza y Cisjordania, la llamada “nueva guardia” de Al Fatah (su principal exponente fue Marwan Barghouti, hoy preso en una cárcel israelí) se mostró sumamente crítica con Arafat y la llamada “elite de la OLP”. Los actores principales del levantamiento fueron jóvenes, mujeres y obreros, considerados los “excluidos” de la dirigencia histórica de la OLP.

La duración de la llamada “primera Intifada” llegó hasta el año 1993, tras la Conferencia de paz de Madrid y los preparativos del Acuerdo de Oslo.

12. La Conferencia de paz de Madrid (1991)

Entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre de 1991, la capital española reunió a los principales líderes mundiales, George W. Bush, Mikhail Gorbachov, John Major, François Mitterrand, Helmut Kohl, junto a los mandatarios y líderes de Oriente Medio como Yitzhak Shamir, Hosni Mubarak, el rey Hussein de Jordania y Yasser Arafat, en una Conferencia de Paz para Oriente Medio que acontecía meses después de finalizada la guerra del Golfo. Este espacio internacional posibilitó la primera audiencia, sin encuentro formal, entre dirigentes árabes (sirios, egipcios, jordanos) e israelíes. La Conferencia de Madrid contribuyó al acercamiento palestino-israelí que llevó a los posteriores Acuerdos de Oslo.

13. Los acuerdos de Oslo (1993)

La diplomacia noruega, con apoyo europeo y estadounidense, concibió y llevó a la práctica una serie de encuentros secretos entre líderes israelíes y palestinos. El fruto de estos encuentros fueron los Acuerdos de Oslo, sellados con la firma de la Declaración de Principios en Washington el 13 de septiembre de 1993, entre el primer ministro israelí Yitzhak Rabin, el líder palestino Yasser Arafat y el presidente estadounidense, Bill Clinton.

Al tiempo que el acuerdo posibilitó el reconocimiento oficial mutuo entre Israel y la OLP, la Declaración de Principios establecía los mecanismos para un autogobierno palestino en Gaza y Jericó, la toma de control anticipada de los palestinos en la Margen Occidental (Cisjordania), la elección de un Consejo Palestino, un acuerdo sobre el autogobierno palestino en un período de 5 años (que llevara a la proclamación de un Estado palestino en mayo de 1999), y la cooperación económica entre Israel y los palestinos.

Un punto importante y álgido de las negociaciones, como el status permanente referente a Jerusalén, los refugiados palestinos, los asentamientos judíos, seguridad y fronteras, no sería abordado hasta el tercer año. En este período, la seguridad y relaciones exteriores seguirían bajo responsabilidad israelí.

Si bien el acuerdo significaba un momento histórico para el Oriente Medio contemporáneo, las consecuencias del mismo pasaron factura. Rabin fue asesinado el 4 de noviembre de 1995, a manos de un radical religioso judío. Arafat y la dirigencia de la OLP lograron volver a Gaza e iniciar el autogobierno previsto en medio de una realidad diferente a la esperada.

14. La Autoridad Nacional Palestina: ¿un Estado sui generis?

La Declaración de Principios de 1993 se aplicó a grandes rasgos y sólo en la teoría. La dramática realidad en los territorios ocupados y los vaivenes en la política israelí dejaron los Acuerdos de Oslo en permanente estado de inestabilidad.

Yasser Arafat y la dirigencia histórica de la OLP, la denominada “vieja guardia”, lograron volver a tierra palestina desde su exilio tunecino. Con apoyo de las Naciones Unidas, la Unión Europea y EEUU, Arafat fue conformando las instituciones políticas que propiciaran la concreción del Estado palestino. Así se creó en 1994 la Autoridad Nacional Palestina, ANP, la cual posee las funciones de un gobierno aunque el Estado palestino sea aún inexistente. Está compuesta por un presidente, un primer ministro, un gabinete ministerial, un consejo legislativo y unas fuerzas de seguridad.

En enero de 1996, los palestinos acudieron por vez primera a elegir un presidente, otorgándole la victoria a Yasser Arafat con un abrumador 88,9% de los votos. En estos comicios no participaron las agrupaciones Hamas y Yihad Islámica, opuestas al acuerdo de paz, pero sí hicieron acto de presencia los nuevos liderazgos dentro de Al Fatah, como Marwan Barghouti.

15. La paz y sus amenazas

La llegada al poder en Israel de Benjamín Netanyahu, del partido derechista Likud, en mayo de 1996, sus reticencias con los Acuerdos de Oslo, las divisiones internas en la ANP, las acusaciones de corrupción, la duplicación de la llegada de colonos judíos (principalmente de la ex URSS y norte de África) y el incremento de la actividad terrorista por parte de Hamas y Yihad Islámica, comenzaron a tambalear los acuerdos de paz, los cuales entraron en un período convulso hasta la cumbre de Camp David en 2000.

En este período (1996-2000) fueron comunes los congelamientos de los acuerdos de paz, así como la escasa empatía entre Netanyahu y Arafat. El único compromiso de importancia fue la firma del acuerdo de Wye Plantation en octubre de 1998, tras una cumbre de 9 días auspiciada por el presidente Clinton. El acuerdo de Wye fue el referente principal para reimpulsar los acuerdos de Oslo.

El adelantamiento de elecciones en Israel para mayo de 1999 provocó la llegada del laborista Ehud Barak al poder, lo que fue interpretado como una revitalización de los acuerdos de Oslo. Se suscribió un nuevo memorando en septiembre de 1999, entre Israel y la OLP, en la localidad egipcia de Sharm el Sheikh. Barak ordenó la retirada militar israelí del sur del Líbano en abril de 2000. Antes, Arafat se vio presionado por la UE y EEUU para no proclamar el Estado palestino el 4 de mayo de 1999, tal y como preveía lo acordado en Oslo.

16. El fracaso de Camp David (2000): ¿de quién fue la culpa?

En un intento por salvar los acuerdos de Olso y los compromisos de Wye y Sharm el Sheik, el presidente Clinton instó a Barak y Arafat a reunirse en Camp David en julio de 2000. Durante un mes, los tres líderes buscaron impulsar las negociaciones de paz, sin éxito alguno.

El fracaso de Camp David enterró en la práctica los acuerdos de Oslo y los compromisos posteriores. También fue el final político de Barak, quien se vio obligado a adelantar las elecciones a mayo de 2001, con el posterior regreso de la derecha personificada en Ariel Sharon. El presidente Clinton buscó, de manera infructuosa, la manera de culminar su período presidencial con un acuerdo de paz en Oriente Medio. Para Arafat, a quien la prensa estadounidense y parte de la europea no dudó en acusar como el culpable del fracaso por su “intransigencia”, comenzaba una etapa de deterioro político. En realidad, su posición se encontraba limitada a lo que acordaran Barak y Clinton.

En contra de las opiniones convencionales, el fracaso de Camp David fue consecuencia de una realidad interna en los territorios ocupados e Israel, que escapaba a la percepción de Barak, Arafat y Clinton. El primer ministro israelí, quien llegó a considerar que Israel “no tenía interlocutores” del lado palestino, legitimó de esta manera la tradicional unilateralidad israelí ante el problema.

Por su parte, Arafat ya comenzaba a dar muestras de su debilidad política, más notoria dentro de los palestinos que en el exterior. La reclusión, hasta su muerte, en el cuartel general de Ramallah ante el asedio militar israelí, simbolizó esta caída política, así como una acelerada campaña de “acoso y derribo” de su personalidad, dentro y fuera de Palestina.

17. La Segunda Intifada: el final político de Arafat

La frustración entre los palestinos por el fracaso de Camp David y el final de los acuerdos de Oslo, dio alas a los movimientos más extremistas. A esto ayudó la provocativa visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén, en septiembre de 2000.

El ciclo de violencia superó las expectativas de las autoridades palestinas e israelíes. El cada vez mayor protagonismo de Hamas, Yihad Islámica y unas recién creadas Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, así como la llegada de Sharon al poder en 2001, dio paso a una escalada de enfrentamientos, a los atentados terroristas en Israel, a la reocupación militar israelí de Gaza y Cisjordania, y al punto muerto en las negociaciones.

La Segunda Intifada fue, en realidad, una reacción improvisada pero firme de la nueva dirigencia nacionalista de Al Fatah contra la “vieja guardia” personificada en Arafat. Pero, al mismo tiempo, constituyó un sólido avance de la opción islamista de Hamas y Yihad Islámica.

En opinión de analistas palestinos como Khalil Shikaki, la Segunda Intifada pareció convencer “a muchos palestinos de que la violencia es más efectiva que la negociación”. Se calcula en más de 4.000 el número de muertos, entre israelíes y palestinos, así como la práctica destrucción de la infraestructura en los territorios ocupados.

18. Los dilemas de Israel

Los fracasos en las negociaciones y la reactivación de la violencia, también han arrojado un panorama contradictorio en la sociedad israelí, la cual se muestra igualmente dividida.

Las tensiones se han manifestado entre los numerosos grupos ultrarreligiosos y derechistas, principalmente opuestos a las negociaciones de paz, y los propulsores de mantener el estado laico de Israel, entre los que existen varios sectores críticos que abogan por un Estado palestino. El interminable e intermitente ciclo de violencia y los vaivenes en las negociaciones de paz han provocado un agotamiento social en Israel y cierta inestabilidad política que ha obligado a Sharon a constantes negociaciones y rupturas, para salvar su gobierno de “unidad nacional”.

Del mismo modo, si bien el gasto y la capacidad militar israelí siguen aumentando a niveles sin precedentes (así como el tratamiento militar del problema palestino durante el gobierno de Sharon), el concepto de seguridad nacional israelí impuesto desde hace medio siglo comienza a perder su validez. Se han visto casos de pilotos israelíes que se han negado a realizar operaciones ofensivas en los territorios ocupados.

La crisis económica ha golpeado igualmente a la tradicionalmente próspera estructura económica israelí. Crecimientos negativos en 2001 y 2002, pérdida de inversiones extranjeras, aumento de la deuda externa, la inflación y el desempleo, así como un revelador informe del Banco Mundial (2004) el cual señala que el 20% de los israelíes (30% niños) viven por debajo de la línea de la pobreza, son hechos que han provocado fisuras en la sociedad israelí.

19. ¿En qué consiste la Hoja de Ruta?

Tras tres años de inexistentes vínculos de negociación, el primer ministro israelí Ariel Sharon, el presidente estadounidense George W. Bush, el primer ministro palestino, Mahmoud Abbas, y el rey Abdullah de Jordania, impulsaron la llamada “Hoja de Ruta” el 14 de mayo de 2003, con el auspicio del llamado “cuarteto”: EEUU, la Unión Europea, Naciones Unidas y Rusia. Con el acuerdo de Oslo en el baúl de la historia, la Hoja de Ruta viene a sustituirlo como referencia de negociación.

Esta iniciativa de negociación en un mundo post-11/S, concebido bajo los imperativos de lucha contra el terrorismo, aparecía ante el continuo clima de violencia, la construcción del polémico Muro de Contención en los territorios ocupados por parte del Ejército israelí para proteger a los colonos judíos y aislar a los terroristas (medida declarada como ilegal por parte del Tribunal Internacional de La Haya), y la política oficial de Sharon de “asesinatos selectivos” contra los palestinos, que posibilitó el descabezamiento de las cúpulas de Hamas y Yihad Islámica.

La Hoja de Ruta estipula la futura concreción de un Estado palestino en diversas fases. En la primera se trataría de acabar con el terrorismo y la violencia y restaurar la institucionalidad política y social palestina. En la segunda fase, se abordaría la celebración de una Conferencia Internacional sobre el problema, el fin de los asentamientos judíos en Gaza y parte de Cisjordania y la retirada militar israelí.

En realidad, la Hoja de Ruta reforzó aún más la estrecha alianza entre Washington y Tel Aviv, ahora ampliada por la apuesta política de Bush hacia Sharon, y la presentación de Abbas como el sucesor ideal de un Arafat envejecido, desprestigiado y moribundo.

20. La muerte de Arafat y la transición palestina

Tras tres años de reclusión en su cuartel de Ramallah, el deterioro del estado de salud de Arafat provocó que, en noviembre de 2004, las autoridades israelíes le permitieran salir rumbo a París para ser sometido a pruebas médicas.

Arafat falleció el 11 de noviembre de ese año, sin conocerse aún las causas reales de su deceso. Su entierro en Ramallah fue un acontecimiento que cerró una página y una época en la turbulenta historia de Oriente Medio.

Sin Arafat como referente principal de la causa palestina, el escenario auguraba cambios en Palestina e Israel. En las elecciones municipales de diciembre de 2004 en Gaza y de julio de 2005 en Cisjordania, se evidenció el ascenso de Hamas como principal rival político de Al Fatah, con cuotas electorales cercanas al 40%.

La dirigencia palestina también evidenció cambios. Las elecciones presidenciales del 9 de enero de 2005 llevaron a Mahmoud Abbas con un 70% de los votos, a ser el sucesor de Arafat. Abbas, el candidato preferido por EEUU, Israel y Europa, inicia una etapa incierta, pero con la finalidad de recuperar la autoridad de la “vieja guardia” y nivelar el avance de las nuevas generaciones.

Del mismo modo, Abbas logró, tras varias negociaciones con Hamas y Yihad Islámica, un cese al fuego que, en términos reales, congelaba la Intifada iniciada en el 2000. En febrero de 2005 en Sharm el Sheik, revitalizó con Sharon la Hoja de Ruta. Pero, a pesar de su legitimidad interna, su posición es delicada, ya que debe lidiar con el complicado entramado político de la ANP, sus numerosos y no siempre controlables organismos de seguridad, las rivalidades internas y el ascenso de los islamistas y nacionalistas.

21. ¿Qué significa la retirada israelí de Gaza?

En el panorama israelí, la muerte de Arafat tuvo un impacto menos importante para un Ariel Sharon concentrado en su principal reto político: el plan unilateral que contenía la retirada de los 20.000 colonos judíos y los 35.000 efectivos militares de la franja de Gaza y partes del norte de Cisjordania, proceso culminado entre agosto de 2005, y la recuperación de la autoridad en estos territorios a manos de la ANP.

Diversos analistas consideraron que el costo político para Sharon sería elevado, debido a que los partidos que apoyan a los colonos (religiosos y ultraconservadores) le retirarían su apoyo político. Incluso se llegó a especular con la idea de una “guerra civil” israelí. Sin embargo, la mayor parte de la sociedad israelí (59%) mostró su acuerdo con el plan de Sharon, despejando las perspectivas fatalistas, aunque las consecuencias del mismo aún sean inciertas: un 41% consideró la posible activación de conflictos internos en Israel.

Sin embargo, sí hubo cambios en el plano político. La dimisión del ministro Benjamín Netanyahu, augura una batalla política contra Sharon dentro del Likud, de cara a las elecciones de mayo de 2006.

El plan de retirada también prevé la creación de una zona industrial fronteriza entre Gaza, Israel y Egipto, aunque esto no constituya la inclusión de la mano de obra palestina ni la apertura del mercado israelí.

Con el plan de retirada, Sharon calculó en términos estratégicos y propagandísticos. Se mostró como un cumplidor de los acuerdos, pero la reubicación de colonos en Jerusalén Este y otros asentamientos en Cisjordania, cercena las demandas palestinas en cuanto al status de Jerusalén y el derecho de retorno de los 2,5 millones de refugiados que viven diseminados en Siria, Líbano, Egipto, Jordania e Irak y el 1,5 millones que viven refugiados en su propia tierra y que claman por la reivindicación de sus derechos.

22. La brecha económica y social

Un estudio del Banco Mundial de diciembre de 2004 arroja señales preocupantes que sobrepasan las diferencias políticas. El mismo señala que la economía palestina no es viable con el actual status quo político, así como asegura que la ayuda externa (calculada en 950 millones de dólares y que constituye el principal activo económico palestino) es insuficiente y no puede mantenerse con el tiempo.

Es igualmente significativo que el 47% de la población palestina viva en la pobreza y que exista un desempleo del 26,3%. El informe establece que cuatro años de Intifada, además de destrucción en infraestructura y víctimas mortales, ha provocado trastornos mentales en la población, con ideas sujetas al radicalismo y suicidio.

La tradicional brecha económica y social favorece netamente a la población israelí: el PIB per capita es de $19.000, la mortalidad infantil se ubica en 7,3 niños por 1.000 habitantes y la esperanza de vida se acerca a los 80 años. Los datos palestinos son menos privilegiados: el PIB per capita en Gaza y Cisjordania suma $1.500, la tasa de mortalidad infantil es de 20,6 niños y la esperanza de vida es de 71 años.

Es necesario reseñar que el informe del Banco Mundial considera que el 22,4% de la población de ese país (1.427.000 personas, 625.000 menores de edad) viven en la pobreza. Obviamente, es incomparable el hecho de que una persona pobre en Israel gane menos de 410 dólares mensuales, 13,6 dólares diarios, cuando un palestino gana un índice de 2,1 dólares por día.

23. La bomba demográfica

Esta denominación, realizada por Yasser Arafat en 1980, evidencia cómo la “guerra demográfica” se decanta a favor de los palestinos, creando verdadera ansiedad en la sociedad israelí.

La tasa de crecimiento demográfico es de 5% entre la población palestina (en Gaza lo es de 7,5%) mientras que en la parte israelí se ubica en un 2,9%, beneficiada por la llegada de inmigración judía, principalmente a partir de 1991, gracias a la flexibilización de la Ley del Retorno. Entre los 6,1 millones de habitantes en Israel, unos 1,3 millones son palestinos que se negaron a abandonar sus hogares tras la guerra de 1948.

Un informe de la Universidad de Haifa de 1987 considera que, a este ritmo, para el 2020 la población palestina en Israel y los territorios ocupados, alcanzaría los 8,7 millones de personas, contra 6,3 millones por parte israelí. La tasa de inmigración israelí es la más baja en 15 años, provocada por la aceleración de la violencia.

24. ¿Es posible un Estado palestino?

Las constantes promesas realizadas por la comunidad internacional y las consecuentes frustraciones del pueblo palestino para ejercer su legítimo derecho a un Estado nacional, se truncan con los imperativos políticos y de seguridad de los principales actores del conflicto.

En este sentido, el escenario internacional post-11/S no augura cambios significativos y las posibilidades de un Estado palestino se encuentran, como siempre, atadas. La estrecha alianza entre EEUU e Israel y la ambigua política del mundo árabe hacia el problema palestino, han truncado las vías de resolución del conflicto. Aunque existen mecanismos de acercamiento, más de orden social y cultural, entre palestinos e israelíes, la ecuación política se torna incierta y con un alto nivel de riesgo.

Palestina es una de las referencias más significativas y constantes de la “yihad internacional” lanzada contra Occidente por parte de los militantes de la variante política “salafista” del islamismo, enrolados en el complejo conglomerado que representan Al Qaeda y los diversos grupos, afines o no a esta ideología. Pero su resolución, al igual que el problema kurdo, constituye un acertijo dentro de la accidentada historia de Oriente Medio.

Personajes clave

Theodore Herzl (1860-1904). Escritor de origen judío, nacido en Budapest, fue el creador y visionario del Sionismo como ideología y movimiento, concretado tras el Congreso Sionista Mundial realizado en Basilea (1897) y la posterior evolución de la Organización Sionista. Coaccionado por el aumento del antisemitismo, principalmente en Francia tras el “affaire Dreyfuss”, concibió el libro “El Estado Judío” (1896) donde concretó que el problema de la diáspora hebrea se definía como un asunto de carencia de Estado nacional. Impulsó la idea del retorno a Palestina para forjar el Estado nacional judío. Sus ideas tuvieron una profunda huella entre los judíos del Este europeo.

Arthur James Balfour (1848-1930). Primer ministro británico del partido Conservador, fue nombrado Primer Lord de Almirantazgo al comenzar la I Guerra Mundial (1914). Posteriormente ocupó la cartera de ministro de Exteriores británico. En 1917, mediante una declaración enviada al banquero judío Lord Edmond Rothschild, posibilitó la política internacional de “colonización” de Palestina por parte de inmigrantes judíos, tal y como concebía la Organización Sionista Mundial desde 1897. Esto permitió el incremento de la inmigración hebrea en Palestina y la creación de una resistencia armada frente a sus vecinos árabes.

David Ben Gurion (1886-1973). Nacido en Polonia, ingresó en la Organización Sionista Mundial, donde militó en la corriente laborista. A pesar de emigrar a EEUU durante la I Guerra Mundial, posteriormente regresó a Palestina, donde fue nombrado presidente del Ejecutivo de la Agencia Judía, el autogobierno hebreo impulsado por los británicos. En 1948, como jefe del gobierno provisional, proclamó la creación del Estado de Israel, moldeando el carácter del nuevo estado. Con contadas interrupciones, ocupó el puesto de primer ministro durante 13 años.

Yasser Arafat (1929-2004). Alias Abu Ammar. Si bien la biografía oficial establece su nacimiento en El Cairo, otras fuentes lo ubican en Jerusalén y Gaza. Creador y espíritu de la causa nacional palestina, participó como voluntario en la guerra de 1948. Su posterior itinerario lo llevó a EEUU, Egipto y Kuwait, donde fundó en 1958 el movimiento Al Fatah para la lucha armada contra el estado israelí. Bajo el patrocinio de la Liga Árabe, fundó en Jordania (1964) la Organización para la Liberación de Palestina. La “guerra de los Seis Días” (1967), permitieron a Al Fatah y Arafat posicionarse como los elementos de poder más importantes dentro de la OLP.

La preponderancia adquirida por la OLP fue motivo para la expulsión de Arafat de Jordania (1970). Sin sede permanente donde ubicarse, el peregrinaje de Arafat por dar a conocer la causa palestina lo llevó al Líbano, a su célebre discurso en la ONU (1974), y a Túnez. El comienzo de la “Intifada” en 1988, posibilitó las conversaciones de paz con Israel, que llevaron a los acuerdos de Oslo (1993) y al reconocimiento del estado israelí. Esto le valió ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz, junto al primer ministro israelí Yithzak Rabin y su ministro de Exteriores Shimon Peres.

Elegido como primer presidente de la Autoridad Nacional Palestina (1996), los continuos avances y retrocesos en los mecanismos adoptados en Oslo para la consecución de un Estado palestino, fracasaron tras la cumbre de Camp David (2000). Desde entonces, la ofensiva del Ejército israelí mantuvo a Arafat recluido en su cuartel general en Cisjordania, hasta su traslado a París por problemas de salud. Su fallecimiento, por causas aún no esclarecidas, el 11 de noviembre de 2004, cerró una página en la historia del conflicto palestino-israelí.

George Habache (1926). De origen cristiano greco-ortodoxo y refugiado palestino desde 1948, Habache se nutrió el movimiento panarabista de Nasser para fundar, con apoyo directo desde Damasco, en 1967 el Frente de Liberación Popular de Palestina. Su acción más espectacular fue la matanza de 11 atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Munich en 1972. Férreo opositor a los procesos de paz, Habache retorna a los territorios palestinos en 1999 y, un año después, renuncia a la dirección del FPLP en manos de su fiel colaborado Abu Alí Mustafá.

Golda Meir (1898-1978). Nacida en Kiev, emigró a EEUU en 1906. Tras unirse a los grupos sionistas, inmigró a Palestina (1921) bajo el mandato británico, donde se enroló en las filas laboristas y en diversos órganos de la Agencia Judía. Su activismo para buscar fondos de EEUU que permitieran la creación de un Estado israelí le valió ser nombrada por Ben Gurion como miembro del gobierno provisional y primera embajadora israelí en la URSS (1948). En 1969, se convirtió en la tercera mujer en la historia mundial en ser nombrada primer ministro (tras Sirimavo Bandaranaike en Sri Lanka e Indira Gandhi en la India), cargo con el cual tuvo que hacer frente a la guerra de Yom Kippur con Egipto y Siria. Renunció en 1974, a favor de Yitzhak Rabin.

Henry Kissinger (1923). Nacido en Alemania, fue secretario de Estado norteamericano entre 1973 y 1977, período en el cual, tras la guerra de Yom Kippur (1973) impulsó una política de mediación entre Egipto e Israel que permitió la retirada del ejército israelí del margen izquierdo del Canal de Suez en 1975. Esta mediación posibilitó el acercamiento entre El Cairo y Tel Aviv hasta el reconocimiento mutuo, tras el acuerdo de Camp David (1979).

Annuar al Sadat (1918-1981). Presidente egipcio tras el fallecimiento de Gamal Abdel Nasser en 1970, sus derrotas militares ante el ejército israelí en 1967 y 1973 le indujeron a su política de acercamiento y reconocimiento del Estado israelí, ocurrido con los acuerdos de Camp David, donde Egipto recuperó la soberanía sobre la Península del Sinaí. Este reconocimiento a Israel fue el detonante de su asesinato en Suez, durante un desfile militar, por parte de un comando palestino.

Menahem Begín (1913-1992). Nacido en Polonia, fue primer ministro israelí con el partido Likud entre 1977 y 1983. La firma del tratado de paz con Egipto en 1979, durante la cumbre de Camp David, le permitió ser galardonado con el Premio Nobel. En 1981, ordenó a la aviación israelí el bombardeo del reactor nuclear iraquí de Osirak.

Jimmy Carter (1924). Presidente de los EEUU entre 1977 y 1981, durante este período se firmó la paz entre Egipto e Israel. Otro hecho significativo para Oriente Medio fue que, durante la presidencia de Carter, la revolución islámica del ayatollah, Ruhollah Khomeini, derrocaba la monarquía Pahlevi e instauraba el Estado teocrático (1979).

Hussein de Jordania (1935-1999). Heredero del trono hachemita en 1952 tras el asesinato de su abuelo, este monarca educado militarmente en Gran Bretaña se convirtió en una de las figuras fundamentales en la política de Oriente Medio, principalmente en lo que se refiere a garantizar la soberanía jordana, aunque algunas de sus decisiones han sido controvertidas. Dirigió personalmente el ejército jordano en la guerra de 1967, lo cual le granjeó una gran popularidad. En 1970, expulsó violentamente a diversos grupos de refugiados palestinos en Jordania, aduciendo sus presuntos vínculos con el terrorismo. En 1990, apoyó al líder iraquí Saddam Hussein, lo que deterioró sus relaciones con Washington. Se convirtió en uno de los garantes del proceso de paz en Oriente Medio tras la Conferencia de Madrid y la suscripción de los Acuerdos de Oslo, donde reconoció formalmente al Estado israelí. Un cáncer linfático acabó con su vida en 1999.

Shimon Peres (1923). Nacido en Bielorrusia, emigró en 1934 a Palestina, donde posteriormente ingresó en el ejército judío de autodefensa (Haganah), participando en la guerra de 1948. Su carrera política dentro del laborismo le permitió ocupar varios cargos públicos, entre ellos primer ministro en dos períodos (1984-86 y 1995-96), además de una extensa hoja de servicios en la diplomacia israelí. Concibió el principio de “paz por territorios” durante la Conferencia de Paz de Madrid (1991) e impulsó el acuerdo de Oslo, hecho que le valió ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz. Actualmente, forma parte del gobierno de coalición nacional del primer ministro Ariel Sharon.

Yithzak Rabin (1922-1995). Nacido en Jerusalén, sirvió durante 27 años en el Ejército israelí, hasta que en 1973 comenzó a realizar activismo político con el laborismo. Primer ministro en 1974, ordenó la operación de rescate de rehenes judíos en Entebbe (Uganda). Nuevamente elegido primer ministro en 1992, su participación en los acuerdos de Oslo, la Declaración de Washington y el tratado de paz con Jordania (1994), le permitieron obtener el Premio Nobel de la Paz. El reconocimiento a la OLP y la paz con Jordania fueron los móviles utilizados por un joven radical hebreo para asesinar a Rabin en noviembre de 1995.

Binyamin Netanyahu (1949). Nacido en Tel Aviv, fue funcionario en Defensa y Relaciones Exteriores hasta ser nombrado primer ministro en 1996, por el partido Likud. Su período duró hasta 1999, y se definió como una política crítica con los Acuerdos de Oslo y una renovación de los atentados terroristas. En la actualidad, pugna por volver al cargo de jefe de gobierno para las elecciones de 2006.

Bill Clinton (1946). Presidente de los EEUU durante dos períodos (1993-2001), posibilitó los acuerdos de Oslo y la Declaración de Washington entre palestinos e israelíes. Sin embargo, no logró reactivar el proceso de paz tras la fracasada cumbre de Camp David con Arafat y Barak en el 2000.

Ehud Barak (1942). Desarrolló su carrera en el ámbito militar, participando en las guerras de 1967 y 1973. Ingresó en la política con el laborismo, jugando un papel fundamental en las negociaciones de paz con Jordania y Siria (1994-95) Posteriormente fue elegido primer ministro en 1999, sin lograr reactivar los acuerdos de Oslo. El fracaso de la cumbre de Camp David y la reactivación de la “segunda Intifada” en el 2000, presionaron para el fin de su gobierno, tras las elecciones de 2001 que le dieron el triunfo a Ariel Sharon.

Ariel Sharon (1928). Con un amplio currículum en el sector militar, participó en las cuatro guerras árabe-israelíes (1948-1973). Enrolado políticamente en el partido Likud, fue Ministro de Defensa en 1981, ordenado la invasión militar israelí del sur del Líbano (1982), operación destinada a frenar las incursiones de terroristas palestinos apoyados por el Hezbollah libanés. De este período datan las tristemente célebres matanzas de refugiados palestinos en Sabra y Shatila, hechos por los cuales Sharon ha sido acusado de crímenes contra la Humanidad ante el tribunal de La Haya (2001).

Ministro de Exteriores en 1998, fue posicionándose como líder del Likud. Tras el fracaso de Camp David entre Barak y Arafat, en septiembre de 2000, Sharon realizó una polémica visita a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, hecho que relanzó su candidatura política en Israel y posibilitó la reanudación de la “intifada” en los territorios palestinos ocupados. En marzo de 2001 fue nombrado primer ministro, cargo que ocupa en la actualidad a pesar de las distintas crisis internas de su gobierno y las constantes votaciones.

En este período, inició una fuerte ofensiva política contra la Autoridad Palestina, que incluyó la reclusión y posterior fallecimiento de Arafat, así como instituyó los “asesinatos selectivos” contra líderes de Hamas y Yihad Islámica. En el plano internacional, su diplomacia se encargó de sepultar los acuerdos de Oslo e impulsar, junto con Washington y el entonces primer ministro palestino Mahmoud Abbas, la “Hoja de Ruta” (2003).

Ahmed Yassin (1937-2004). Jefe espiritual y fundador en 1987, junto a Abdelaziz Al-Rantisi, del Movimiento de Resistencia Islámica, Hamas, como una escisión del ala palestina de la Hermandad Musulmana. Yassin se unió a la Hermandad Musulmana durante sus estudios en la Universidad cairota de Al Azhar en la década de los cincuenta. Cuadrapléjico y casi ciego, Yassin se convirtió en uno de los principales objetivos israelíes por su política de alentar los “atentados suicidas”, por lo que una corte israelí lo encarceló de por vida en 1989. Liberado en 1997, tras una acuerdo alcanzado en Jordania, Yassin se enfrentó a la dirigencia de la Autoridad Palestina, que le mantuvo en arresto domiciliario. Un bombardeo de la Aviación israelí a su cuartel general en marzo de 2004, dentro de la política de Sharon de “asesinatos selectivos”, acabó con su vida.

Fathi Shiqaqi (1951-1995). Médico de profesión graduado en Egipto, regresó a Gaza en 1980 para fundar la Yihad Islámica, resultado de una escisión dentro de la Hermandad Musulmana y simpatizante de la revolución islámica iraní. Arrestado por autoridades israelíes en 1983, fue deportado al sur del Líbano, se opuso, junto a Hamas, a los procesos de paz de Oslo. Se le consideró responsable intelectual de diversos ataques suicidas contra Israel. Fue presuntamente asesinado por agentes del Mossad israelí en Malta, en octubre de 1995.

Mahmoud Abbas (1935). Alias Abu Mazen. Nacido en Safad, se vio obligado a refugiarse a Siria tras la guerra de 1948. Fue, junto a Arafat, uno de los fundadores de Al Fatah y la OLP, donde ocupó altos cargos. Coordinó la Conferencia de Madrid y firmó los acuerdos de paz con Israel. Considerado por EEUU e Israel como uno de los interlocutores “moderados” de la Autoridad Palestina, Abbas fue primer ministro durante la firma de la Hoja de Ruta. Tras la muerte de Arafat, se convirtió oficialmente en su sucesor tras ser elegido como presidente de la Autoridad Nacional Palestina en enero de 2005.

Marwan Barghouti (1954). Desconocido para la mayor parte de la opinión pública hasta convertirse en el líder más visible de la “segunda Intifada”, se encuentra encarcelado en Israel desde abril de 2002, acusado de terrorismo. Barghouti fue uno de los promotores de la “primera Intifada” y esto le valió su encarcelamiento y deportación a Jordania. Elegido en 1996 para el Consejo Legislativo Palestino, Barghouti era considerado una figura ascendente dentro del movimiento Al Fatah en la Franja Occidental y un presumible candidato a la sucesión de Arafat. Su posición sumamente crítica con la “vieja guardia” palestina, le llevó a enfrentamientos directos con Arafat. El gobierno israelí lo identifica como el líder de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa y lo acusan de tener vínculos con Hamas y Yihad Islámica desde el 2000.

Enlaces a mapas

Una composición gráfica al Israel bíblico, Palestina bajo mandato británico, el plan de partición de la ONU, las primeras fronteras del Estado israelí y los territorios ocupados tras la guerra de 1967, se pueden encontrar en:

http://www.lib.utexas.edu/maps/historical/israel_hist_1973.jpg

http://www.mundoarabe.org/mapaspales.htm

1922: Mandato británico de Palestina

http://galeon.hispavista.com/historiadeisrael/bajo_dominio.htm

1947: Creación del Estado de Israel y partición de Palestina

http://www.palestinos.com/portada/historia/mapa1949.asp

1967: Guerra de los Seis Días y los territorios ocupados

http://www.mundoarabe.org/mapa_de_ocupación.htm

1993: Los acuerdos de Oslo

http://es.wikipedia.org/wiki/Acuerdos_de_Oslo

2005: El Muro de Contención y la retirada de Gaza

http://www.mundoarabe.org/daigramas_del_muro_israeli.htm

http://www.bbc.co.uk/spanish/specials/153_mapa_grande/

 

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