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Túnez

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Boa parte do traballo do IGADI plásmase en numerosos artigos e colaboracións en prensa e revistas especializadas.

Para unha mellor clasificación e localización dos actuais 1835 artigos que integran a sección de Análise e Opinión, temos dividido estes nos seguintes apartados temático/xeográficos:

25/11/2013
20/11/2013
El Faro Digital

Los tunecinos fueron los primeros en osar, en indignarse y romper el silencio que les había sido impuesto. Tunecinas y tunecinos fueron los primeros en invadir las calles para manifestar su descontento y poner fin al mandato de su tirano particular, Zine El Abidine Ben Ali. Aquí el levantamiento fue real y profundo, popular e imprevisible, espontáneo, frente al egipcio, más calculado y limitado geográficamente, y el libio, una suerte de guerra civil entre tribus azuzada y ayudada de forma directa desde el exterior. Nadie podía prever que un 17 de diciembre de 2010 un joven vendedor ambulante de Sidi Buzid, pequeña localidad del interior tunecino afectada por la crisis económica, iba a encender la mecha de la revolución jazmín, antesala de los movimientos de contestación bajo el epígrafe de primavera árabe. Muchos se empecinaron en vislumbrar el advenimiento de nuevos espacios democráticos en Túnez, Libia y Egipto, presuponiendo trayectorias e intenciones homogéneas en tan diferentes contextos. Harto seductor, en plena consonancia con “el fin de la historia” y final triunfo planetario de la democracia liberal, preconizado por el ensayista Francis Fukuyama. Seductor, es cierto. Pero ilusorio. Cada vez menos espontánea y previsible, la primavera árabe se ha topado de bruces con la más cruda de las realidades: una Libia desangrada e incapaz de asentar un poder capaz de ejercer el monopolio legítimo de la violencia, y un Egipto donde la institución castrense se ha hecho absolutamente con las riendas de la situación. Sólo queda Túnez.

25/11/2013
14/11/2013
Atalayar

Al derrocamiento de Mohamed Morsi sucedió un enconado debate sobre la deriva política en Egipto. La deposición del presidente de los Hermanos Musulmanes es vista por unos como un ataque a la democracia, un hurto a la voluntad popular expresada en las urnas. Para otros se trata de un mal necesario a la luz de la deriva sectaria y excluyente adoptada por el islamismo, contraria a los principios de la "revolución". Más allá de la polémica se ha abierto un periodo de incertidumbre e inestabilidad. Una etapa de fractura social y violencia. Las evoluciones son seguidas de cerca por Occidente y de forma particular por el mundo árabe, que tiene en Egipto una suerte de faro, de guía. De ahí que muchos se pregunten si el final de Morsi ha supuesto un golpe fatal para el islam político y su proyecto de sociedad conforme a la religión. De ahí que lo acaecido sea fuente de renovadas esperanzas sobre el devenir de las "primaveras árabes".

19/06/2013
19/06/2013
Atalayar

El 17 diciembre de 2010 un joven vendedor ambulante tunecino encendió la mecha de un movimiento de dimensiones entonces no mensurables. Esa mañana una agente de policía trató de confiscar la fruta que Mohamed Buazizi vendía. El joven se enfrentó a la agente y dos de sus compañeros lo golpearon, llevándose con ellos su medio de subsistencia. Buazizi fue al ayuntamiento y exigió que le devolvieran lo que era suyo, siendo nuevamente golpeado. Caminó hasta la oficina del gobernador, demandó una audiencia y se la negaron. A mediodía, frente a la reja de éste último, el joven se prendió fuego. Para cuando murió, el 4 de enero de 2011, las protestas iniciadas por el trato a Buazizi en Sidi Buzid se habían propagado a todo el país. Apenas diez días después el presidente Ben Alí era derrocado y el vendedor pasaba a la historia como mártir de la lucha por la dignidad humana, un modelo de determinación para tunecinos y árabes.

Tempo exterior: Revista de análise e estudos internacionais