Alvarado Roales

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Alvarado Roales, David M.

Nome: 
David M.

Politólogo, xornalista, escritor e consultor especializado no norte de África e mundo árabe, é investigador asociado do IGADI.
dalvaou@gmail.com


29 artigos publicados
Praza
23/03/2015
Hoxe máis que nunca, Tunisia é un símbolo. Un exemplo de democracia no "mundo árabe". Un país capaz de reinventar o concepto de "revolución", tendo expulsado a un ditador, Zine El Abidine Ben Alí, e encontrando vías de concertación entre islamitas e demócratas. Tunisia foi o berce da "revolución xasmín", que derivou na chamada "primavera árabe", presentándose diante do mundo coma un Estado musulmán que ten sabido dotarse dunha moderna Constitución. O único país da rexión non sometido ó ditado dun exército que decide quen manda e quen non. O único en dotarse dun presidente republicano democraticamente electo, saído das furnas. O único en garantir, xa desde os tempos de Habib Bourguiba, grande artífice da independencia tunesina e das institucións aínda hoxe en liza, a completa igualdade de dereitos entre homes e mulleres. E como tal, Tunisia supón unha ameaza, un contra-modelo ó Estado Islámico, que ve na pequena república norteafricana un insoportable referente nas antípodas do seu proxecto totalitario.
El Faro Digital
22/01/2014
Tras haber sido sorpresiva y nuevamente hospitalizado en el parisino hospital militar de Val-de-Grâce, de regreso el pasado jueves al Palacio de El Mouradia el jefe de Estado argelino, Abdelaziz Bouteflika, firmó el decreto que sanciona la celebración de comicios presidenciales el 17 de abril, según informó APS, la agencia de prensa oficial. Como ya es habitual desde hace meses, desde su llegada no ha trascendido ninguna imagen del presidente, que permita interpretar su real estado de salud. En ausencia de un comunicado oficial al respecto, que haga alusión a un diagnóstico médico fiable sobre el alcance de la enfermedad que lastra al veterano político, los ciudadanos se mantienen a la expectativa. Ya sea por omisión o de forma premeditada, tal vacío informativo no aporta estabilidad alguna a un país que aún no ha logrado superar su década negra. A pesar del discurso triunfalista invocado de forma recurrente por las autoridades, la inestabilidad sigue estando al orden del día en Argelia, donde persiste la violencia integrista y los pingües recursos derivados de los hidrocarburos apenas sí alcanzan para mantener una más que precaria paz social. Inquieta el futuro inmediato del mayor Estado africano, un actor clave para la seguridad y estabilidad de una región harto convulsa.
El Faro Digital
20/11/2013
Los tunecinos fueron los primeros en osar, en indignarse y romper el silencio que les había sido impuesto. Tunecinas y tunecinos fueron los primeros en invadir las calles para manifestar su descontento y poner fin al mandato de su tirano particular, Zine El Abidine Ben Ali. Aquí el levantamiento fue real y profundo, popular e imprevisible, espontáneo, frente al egipcio, más calculado y limitado geográficamente, y el libio, una suerte de guerra civil entre tribus azuzada y ayudada de forma directa desde el exterior. Nadie podía prever que un 17 de diciembre de 2010 un joven vendedor ambulante de Sidi Buzid, pequeña localidad del interior tunecino afectada por la crisis económica, iba a encender la mecha de la revolución jazmín, antesala de los movimientos de contestación bajo el epígrafe de primavera árabe. Muchos se empecinaron en vislumbrar el advenimiento de nuevos espacios democráticos en Túnez, Libia y Egipto, presuponiendo trayectorias e intenciones homogéneas en tan diferentes contextos. Harto seductor, en plena consonancia con “el fin de la historia” y final triunfo planetario de la democracia liberal, preconizado por el ensayista Francis Fukuyama. Seductor, es cierto. Pero ilusorio. Cada vez menos espontánea y previsible, la primavera árabe se ha topado de bruces con la más cruda de las realidades: una Libia desangrada e incapaz de asentar un poder capaz de ejercer el monopolio legítimo de la violencia, y un Egipto donde la institución castrense se ha hecho absolutamente con las riendas de la situación. Sólo queda Túnez.
El Faro Digital
19/11/2013
Como afirmó uno de los grandes referentes teóricos de las revoluciones y el cambio social, el estadounidense Charles Tilly, la democracia es un lago. Tiene propiedades distintivas y una lógica propia, pero se forma de diferentes modos, cada uno de los cuales retiene trazos de una historia singular. Igual que un lago. Al sur del Mediterráneo la explosión de la denominada primavera árabe evidenció un extraordinario deseo de libertad política y justicia social, además de un total rechazo del autoritarismo, la corrupción y el nepotismo. Estos elementos conformaron el corpus de la revolución que, de forma inclusiva entonces, fundaba un nuevo pacto social ciudadano susceptible de edificar los cimientos de un sistema auténticamente democrático. La rapidez con la que los déspotas fueron desposeídos de su cetro de mando degeneró en euforia, un estado de ánimo de perniciosos efectos, que cegó a los actores directamente implicados en los movimientos a pie de calle, además de a analistas, observadores, estadistas y dirigentes de todo el planeta. Se desatendió el proceso, arduo y complejo, como en cualquier momento transicional, dirigiendo toda la atención al resultado anhelado y relativizando cualquier variable susceptible de empañar la idílica estampa, el pretendido hecho democrático.
Atalayar
14/11/2013
Al derrocamiento de Mohamed Morsi sucedió un enconado debate sobre la deriva política en Egipto. La deposición del presidente de los Hermanos Musulmanes es vista por unos como un ataque a la democracia, un hurto a la voluntad popular expresada en las urnas. Para otros se trata de un mal necesario a la luz de la deriva sectaria y excluyente adoptada por el islamismo, contraria a los principios de la "revolución". Más allá de la polémica se ha abierto un periodo de incertidumbre e inestabilidad. Una etapa de fractura social y violencia. Las evoluciones son seguidas de cerca por Occidente y de forma particular por el mundo árabe, que tiene en Egipto una suerte de faro, de guía. De ahí que muchos se pregunten si el final de Morsi ha supuesto un golpe fatal para el islam político y su proyecto de sociedad conforme a la religión. De ahí que lo acaecido sea fuente de renovadas esperanzas sobre el devenir de las "primaveras árabes".
El Faro Digital
07/10/2013
El 1 de julio de 2011 un total de 13.451.404 marroquíes estaban llamados a emitir su veredicto sobre la nueva constitución. El referéndum sanciona la flamante Carta Magna con un 98,4% de sufragios favorables, según datos del Ministerio del Interior. La tasa oficial de participación se sitúa en el 73%, si bien el número de electores representa apenas un 45% de los más de 21 millones de marroquíes en edad de votar (más de ocho millones y medio de éstos no se han inscrito en las listas electorales). Superado el trámite plebiscitario, 18 semanas después del inicio de las protestas del Movimiento del 20 de Febrero (20-F), Marruecos dispone de una nueva Constitución. El país se apresura ahora para organizar elecciones legislativas anticipadas que sirvan para adaptar las instituciones al nuevo marco legal. Inicialmente se establece que los comicios tendrán lugar el 7 de octubre. Pero esta fecha se retrasa habida cuenta el poco margen acordado para la promulgación de las leyes y decretos que deben regir la cita con las urnas unido a las quejas de formaciones como el Partido para la Justicia y el Desarrollo (PJD, islamista) y la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP, socialdemócrata), que aseguran no disponer del tiempo para preparar sus respectivos programas y campañas.
El Faro Digital
07/10/2013
En el marco de la llamada “primavera árabe”, que en Marruecos encarnó el Movimiento del 20 de Febrero (20-F), Mohamed VI no tarda en reaccionar ante las demandas de la calle. Muy atento a las evoluciones políticas en la región, sobre todo en Túnez y Egipto, donde las protestas ciudadanas ya se han llevado por delante a Zine El Abidine Ben Ali y a Hosni Moubarak, mutatis mutandis el soberano alauí trata de anticipar eventuales desarrollos no deseados. El 9 de marzo de 2011 el rey se dirige a la nación, mostrándose receptivo a las demandas de la calle y anunciando la hoja de ruta para un “nuevo Marruecos” que debe ser sancionado por una flamante carta magna. Para ello se pone en marcha una Comisión para la Reforma Constitucional (CRC), compuesta por reconocidos juristas, académicos y representantes de la sociedad civil encabezados por el constitucionalista Abdelatif Menouni.
Tempos Novos
21/09/2013
En declaracións a Fox News o presidente sirio, Bachar Al Assad, afirmou de xeito taxante que o seu país non atravesa unha situación de guerra civil. "Vivimos un novo tipo de guerra (...) contra milleiros de jihadistas (...) na súa meirande parte membros de Al Qaeda e as súas ramificacións", asegurou Al Assad, expresándose en inglés ante as cuestións dos xornalistas da canle estadounidense desprazados a Damasco. Segundo este, desde o inicio de conflito, hai dous anos e medio, "ducias de milleiros de sirios e uns 15.000 soldados gobernamentais foron asasinados, a maioría en ataques terroristas, asasinatos e atentados suicidas". Al Assad tamén indicou que o ataque con armas químicas contra o barrio Goutha da capital, o 21 de agosto, foi obra dos rebeldes, e non das súas forzas armadas, tal e como aseveran desde o bando inimigo.
El Faro digital
20/09/2013
En medio de un clima de revuelta en el mundo árabe, el 20 de febrero de 2011 miles de marroquíes salieron a las calles de las principales urbes del país para reclamar reformas a nivel político, económico y social. De entre todas destacó la marcha de la capital, Rabat, donde 20.000 personas se dieron cita en Bab El Had para dirigirse hacia el Parlamento invocando eslóganes como "monarquía constitucional", "el pueblo quiere cambio", "por una justicia honesta" y "menos corrupción". Al frente de la contestación se situó el - desde entonces conocido como - Movimiento del 20 de Febrero (20-F), que surgió en las redes sociales, instrumento privilegiado por un grupo de jóvenes para debatir sobre las evoluciones políticas en la región. "Somos un grupo de jóvenes que no nos sentimos representados por los partidos políticos", llegó a declarar Nizar Benamate, recién licenciado en periodismo y una de las caras visibles del 20-F en aquel momento. En líneas generales las fuerzas de seguridad se mantuvieron en un discreto segundo plano y apenas sí hubo que lamentar incidentes aislados y daños materiales en Tánger, Marrakech, Larache, Sefrou, Tetuán y Guelmim. La sola excepción fue Alhucemas, donde cinco personas murieron en el incendio de una sucursal bancaria durante las protestas.
El Faro Digital
20/09/2013
Un 23 de julio de 1999 fallecía Hassan II, erigiéndose en rey su hijo primogénito, que pasa a gobernar como Mohamed VI. Todo parecía indicar que el nuevo monarca daría el definitivo espaldarazo al proceso de apertura iniciado unos años antes, significándose su advenimiento como el despertar de una nueva era en la que cristalizaría el proceso de “transición”. Proximidad geográfica, lazos históricos y vívida realidad mediante, analistas y observadores no dudan en establecer una analogía entre los regímenes monárquicos español y el marroquí. Echando mano de una interpretación harto simplista, se significa que un voluntarista Juan Carlos I, en su calidad de heredero del poder franquista, ha sido el gran artífice del cambio democrático en España, y se espera que Mohamed VI haga lo propio. Así las cosas, con el “gobierno de la alternancia” en liza, hito del cambio de orientación operado por el régimen hassaniano a finales de los noventa, a cuya cabeza se encuentra un socialista otrora condenado a muerte por su oposición al régimen monárquico, Abderrahman Youssoufi, el soberano alauí, que entonces contaba con 35 años de edad, estaba llamado a pasar a la historia como el artífice de la mayor transformación política en la historia de Marruecos.
Tempo exterior: Revista de análise e estudos internacionais