Distribuir

Distribuir contido
Apartados temático/xeográficos
Idioma
IGADI 25 de Novembro de 2013 Zizka

Polonia: Inversión extranjera – ¿beneficiosa o problemática?

Según la Encuesta Económica 2013 realizada por la Asociación Polaco-Alemana, Polonia es el primer país de Europa Central y Oriental en términos de atracción de inversión extranjera. Cracovia ocupa la décima plaza en Tholons Top outsourcing cities 2013 superando este año a Shanghái. También se encuentran entre los cien primeros Varsovia (36) y Breslavia (75). Polonia se anuncia como el mejor sitio para invertir, pero ¿dan las inversiones extranjeras sólo beneficios a los polacos?

 Antes de la transformación del sistema en 1989 en Polonia se recibían pocas inversiones de origen extranjero. Hasta 1991, Polonia no era un lugar atractivo para invertir debido al alto riesgo de la inversión causado por la incertidumbre del tipo de cambio, el proceso de transformación en sí mismo, la falta de ciertas normas legales, el escaso desarrollo del sistema bancario y una infraestructura deficiente. Sin embargo, cada año, poco a poco los inversores expresaron más confianza y ya en 2000 el valor de la inversión extranjera en Polonia llegó hasta los 10 mil millones de euros.

El período 2001-2003 se caracterizó por una situación económica general desfavorable y la afluencia de capital se redujo a la mitad. Pero con la entrada en la Unión Europea en 2004 empezó otro período de crecimiento de las inversiones extranjeras directas para los polacos y justo antes de la crisis, en 2007, el total de dichas inversiones alcanzó los 17,2 mil millones euros. A pesar de la caída de la IED global un año después, Polonia mantuvo una posición relativamente buena. En 2013, la UNCTAD la ubicó en la posición 14 en términos de atracción para la inversión en el mundo. En Europa, la cuarta posición.

Los ámbitos preferidos son el sector financiero, seguros e industria. La mayoría de las inversiones en Polonia proceden de Alemania, Holanda y Francia. Respecto a la subcontratación, Polonia atiende a los procesos de contabilización, otros procesos financieros y al sector IT. Entre las empresas que se desarrollan en Polonia se encuentran  Capgemini, IBM, State Street, Deloitte, PwC y Ernst & Young.

Polonia mantiene esa fuerte posición, ante todo, gracias a la estabilidad político-económica y los recursos humanos. Los inversores aprecian a los trabajadores cualificados y, al mismo tiempo, un coste laboral relativamente bajo, la calidad de la educación, el acceso a los subcontratistas y la cooperación con las instituciones polacas. Al seguir desarrollándose las TIC, los sectores de energía, farmacia y biotecnología atraen el capital extranjero especialmente en las catorce zonas económicas especiales, que ofrecen varios incentivos y desgravaciones fiscales. Últimamente, el gobierno polaco decidió que dichas zonas funcionarán un par de años más, hasta 2015. Además, no se puede olvidar que Polonia es un gran mercado con una localización atractiva. Por consiguiente, la parte de los beneficios que se reinvierten en Polonia es significativamente mayor que en otros países de la región (40% en Polonia, 20% en los PECO).

No obstante, también existen obstáculos como las complicadas y restrictivas leyes laborales, la excesiva burocracia, la necesidad de completar una documentación extensa o la falta de una infraestructura desarrollada. Otra de las cuestiones problemáticas es el tiempo necesario para fundar una empresa: en Polonia todo el proceso dura 30 días, mientras que, por ejemplo, en Lituania son solamente 6 días.

Obviamente, la inversión extranjera tiene un impacto positivo en la economía en muchos aspectos. La introducción de nuevas tecnologías facilita la modernización de la producción, la adaptación de nuevos métodos de gestión y la organización mejora el funcionamiento de las empresas. Las compañías con capital extranjero desempeñan un papel importante en la reconstrucción y modernización de la economía y generalmente desempeñan una parte significativa del comercio exterior. Lo que es más, las inversiones extranjeras pueden influir positivamente en el mercado laboral, sobre todo cuando se localizan en áreas con altas tasas de desempleo. Sin duda, ese es el caso de Polonia, que en 2012 tenía un 13% de desempleo y gracias a la IED se crearon más de 13 mil puestos de trabajo. Ningún país ha logrado tal dinámica según la investigación de Ernst & Young.

No obstante, hay que tener en cuenta que existen varios riesgos asociados con la afluencia del capital extranjero: la transferencia de las ganancias al exterior, el riesgo de competencia desleal a las empresas nacionales o la transferencia de personal altamente cualificado a las sedes en el extranjero. Pero a partir de los mencionados riesgos, en Polonia se nota mucho también otro problema: el bajo coste laboral del que se aprovechan los gigantes extranjeros.

Recientemente, en Polonia se ha creado una tormenta alrededor de una conocida empresa estadounidense, Amazon. Claramente, Amazon no es la única compañía que invierte en Polonia porque puede pagar mucho menos a los trabajadores. Todos los inversores se aprovechan de esa ventaja, que en realidad es muy perjudicial para la sociedad polaca. Amazon creará seis mil puestos de trabajo permanentes y nueve mil puestos temporales en total en tres centros en Polonia. No es ningún secreto que en Alemania faltaba gente que quisiera trabajar duramente por nueve euros a la hora y en Polonia, Amazon pagará aproximadamente 2,4 euros por hora por lo mismo. Se especula que los trabajadores polacos de Amazon aún necesitarán apoyo social.

Entonces, ¿por qué la tormenta? Mientras que el gobierno polaco debería aspirar a la mejora y creación de otras ventajas comparativas frente al resto de Europa más allá de los bajos costes laborales – una razón muy dudosa para estar orgullosos-, algunos políticos comentan alegremente que la entrada del gigante americano es un gran éxito, una buena oportunidad para miles de desempleados y un apoyo a la economía.

La verdad es que demasiados inversores consideran Polonia sólo como una reserva de mano de obra barata, parecida a India o China. Polonia debe estar contenta de la cantidad de IED que recibe porque sin duda, las inversiones extranjeras son beneficiosas. Sin embargo, también debe reflexionar sobre su calidad. Polonia tiene que fortalecer otros campos en los cuales pueda ser competitiva y atractiva.

Tempo exterior: Revista de análise e estudos internacionais