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IGADI 8 de Outubro de 2013 Zizka

La evolución de las relaciones políticas entre China y Polonia

Anna Zizka, Universidad de Economía de Cracovia, realiza prácticas en IGADI.

Las relaciones políticas entre países tan diferentes como Polonia, la vigésima economía del mundo situada en Europa Central, y China, la segunda economía en el ranking global, con diferencias tan sobresalientes en materia de superficie o población, se encuentran en permanente evolución.

Contemporáneamente, los primeros contactos políticos sino-polacos se remontan a principios del siglo XX. Polonia fue reconocida por China bastante tarde, en 1920, dos años después de proclamar su independencia. A partir de ese momento, se crearon tres consulados polacos, sucesivamente en Shanghái, Harbin y Nanking. Probablemente debido al reconocimiento del estado títere de Manchukuo por parte de Polonia entre 1938 y 1942, en 1945 el gobierno chino cerró la embajada polaca situada en esa época en Chongqing, obligando a todo su personal a abandonar territorio chino.

Tras el triunfo de la revolución comunista en China, Polonia cesó toda relación diplomática con el gobierno nacionalista, reconociendo (el segundo país en hacerlo tras la URSS) a las nuevas autoridades.

La influencia determinante en el curso de las relaciones sino-polacas en la primera mitad de los años 50 venía marcada por la acusada dependencia de la política polaca y china a respecto de Moscú. A pesar de que ambos países tenían una agenda interna rebosante de las tareas y problemas habituales en un período de posguerra, y a pesar también de la distancia geográfica y la disparidad cultural, los contactos recíprocos se desarrollaron con regularidad.

La primera visita de alto nivel tuvo lugar en 1954 y fue seguida de otras, pero pocos años después la próspera relación empezó a debilitarse a la vista de los cambios operados en el rumbo de la política interna de China, que optaba por poner rumbo hacia ´la construcción del socialismo a pasos agigantados´. En los años 60, la cooperación económica sino-polaca cesó casi completamente. Ambos gobiernos proyectaban políticas a nivel interno y externo que discurrían por polos opuestos.

A principios de los años 70, China intentó reconstruir las relaciones económicas con Polonia, pero con poco éxito. En diciembre de 1981, un momento interno crítico para Varsovia, Beijing socorrió a Polonia, que necesitaba alimentos y recursos financieros tras la imposición de sanciones por parte de Estados Unidos a resultas de la imposición de la ley marcial por parte del gobierno polaco de entonces. A cambio, Polonia empezó a apoyar al gobierno chino en sus esfuerzos por normalizar las relaciones con Moscú.

Desde entonces, las visitas políticas entre los dos países fueron ganando en constancia y regularidad. En 1988 se firmó un acuerdo bilateral sobre cooperación económica, comercial y científica entre China y Polonia afectando a muchos campos como agricultura, biotecnología, electrónica o minería.

En los años 80, China importaba sobre todo máquina-herramienta (para la minería) y autos, entre los cuales, los más populares seguían siendo los Polonez – todavía en los 90 esa era la marca más usada por los taxistas chinos. El intercambio comercial sino-polaco en ese tiempo batía records, llegando a los mil millones de dólares estadounidenses. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que en esta década China todavía era un país bastante pobre. Por eso, la estructura del comercio presentaba un balance favorable a Polonia, quien exportaba productos mucho más avanzados técnicamente de los importados desde China.

En 1989, la cooperación, que prosperaba bien, vivió otro momento de inflexión. Polonia avanzaba por una etapa de transformación profunda de su sistema político y de sus elites, renovándose democráticamente. Varsovia se unió entonces al boicot internacional contra la República Popular China tras la represión de los estudiantes concentrados en la Plaza Tiananmen de Beijing.

Los noventa fueron años de muy poca colaboración. En 1997, el presidente de Polonia, Aleksander Kwasniewski, realizó una visita oficial a China, pero sólo en 2004, durante la visita del principal dirigente de la República Popular China, Hu Jintao, a Varsovia, se firmó un convenio entre ambos países sobre cooperación económica, que establecía los principios generales de la colaboración entre ambos estados.

Debieron transcurrir siete años para que dicha cooperación se intensificara. En diciembre de 2011, el presidente polaco Bronislaw Komorowski realizó una visita oficial a China, reuniéndose, entre otros, con el primer ministro Wen Jiabao. Al final de su estancia, el presidente enfatizó que la visita abría nuevas perspectivas para la colaboración sino-polaca.

El presidente participó en el Foro Económico Sino-Polaco, durante el cual PPL Lot y Air China firmaron una carta de intenciones para establecer vuelos directos Varsovia – Beijing. El propio Komorowski destacó que una conexión aérea regular es una condición básica para una cooperación provechosa, tanto en el campo económico como en cualquier otro. Efectivamente, la conexión funciona desde junio de 2012.

Además tuvieron lugar conversaciones sobre un contrato por valor de 3,5 mil millones de dólares entre KGHM Polska Miedz y China Minmetals. KGHM (uno de los mayores productores de cobre y plata del mundo y uno de los mayores exportadores de Polonia) debe vender a China Minmetals 100 mil toneladas de cobre catódico cada año, entre 2012 y 2016. Ambas compañías firmaron un acuerdo para la organización de foros económicos. También en estos días se firmaron otros contratos económicos.

El presidente Komorowski dijo que gracias a los esfuerzos de los gobiernos chino y polaco, la cooperación sino-polaca ya tiene carácter estratégico. Polonia es un país atractivo para la República Popular China tanto en función de su condición europea como por las dimensiones de su mercado o la robustez de su economía aun en las condiciones de crisis con un sector financiero saneado y sólido. Además, Polonia dispone de gas de esquisto, un valor adicional para un país que presta tanta atención al suministro de recursos naturales para nutrir su desarrollo.

Al contrario de los años 80 o 90, ahora China es un gigante económico y no se puede decir que Polonia sea su socio estratégico. Al menos, en la misma condición que lo son Estados Unidos o Alemania. Polonia ofrece a China una puerta abierta al mercado europeo. Puede ser su mayor socio económico en  Europa Central, más importante que Eslovaquia o la República Checa, pero Polonia sigue siendo demasiado pequeña para que China la trate con prioridad.

Sin embargo, la cooperación sino-polaca avanza y con beneficios recíprocos. En 2012, el primer ministro de China visitó oficialmente Varsovia, participando en un encuentro con representantes de 15 países: el grupo Visegrád, los tres países bálticos, Bulgaria, Rumania y los países balcánicos. El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, al comentar las relaciones sino-polacas afirmó que ´los socios que se reúnen no tienen razones para temerse unos a otros, rompen los estereotipos y son percibidos por el mundo como símbolo de éxito y crecimiento´.

Las relaciones políticas nunca gozaron de tan buena salud entre China y Polonia. No obstante, como se apreció en el Segundo Foro de Cooperación Económica Unión Europea – China en mayo 2013, la política supera a la economía en la intensidad de las relaciones bilaterales. El mundo de los negocios circula por otro carril. No obstante, las posibilidades de cooperación – gracias a los esfuerzos políticos – son enormes. Ahora resta hacer buen uso de ellos.

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