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IGADI 23 de Xullo de 2014 VV.AA.

Kerala y Bihar: una historia de éxito relativo y otra de fracaso abrumador

Análisis de Sàlvia López Matas

Kerala y Bihar son dos Estados de India que destacan por sus niveles de desarrollo humano, desigualdad y pobreza. Kerala por ser el territorio indio que ha alcanzado mejores resultados en el logro de estos tres objetivos y Bihar por ser uno de los que se encuentra en situación contraria ([i]). No podemos obviar que estas divergencias vienen dadas por un entramado de factores y circunstancias, algunos de ellos totalmente exógenos (como su ubicación espacial, topografía, condición climática, dotación de recursos naturales, etc.) mientras otros son totalmente discrecionales (resultado de  “elecciones políticas”). Si bien es cierto que a menudo los primeros condicionan la trayectoria y situación vigente de los segundos, no siempre son el componente determinante ([ii]). Para pormenorizar en ello se tratará de enfocar el análisis en algunos elementos que han sido decisivos en la configuración socioeconómica de los dos territorios, haciendo especial hincapié en aquellos aspectos facultativos.

El legado histórico y la caracterización social: la diversidad étnica como elemento dual, de riqueza cultural y a la vez de conflicto

La convivencia pacífica y estable entre comunidades heterogéneas son condición necesaria pero no suficiente para el alcance del desarrollo humano y la reducción de la pobreza. Contrariamente, las tensiones que desembocan en constantes conflictos y violencia suponen una barrera para tal propósito.

Kerala cuenta con una gran diversidad étnica. El 19,02% de población sigue la religión cristiana y el 24,7% la musulmana ([iii]). Para entender la peculiar idiosincrasia de esta región hay que remontarse a la génesis  que explica su formación actual. No es objeto de este estudio entrar en el detalle de lo que ocurrió a partir de esa época pero sí comentar algunos rasgos relevantes que ayuden a entender su composición socioeconómica.

Un aspecto a elogiar es haber logrado una coexistencia sosegada entre sus residentes, a pesar de las disparidades religiosas, de clase o de casta, algo inédito en muchos otros Estados. Lo que explica la estabilidad social y armonía comunitaria que subyace es un proceso gradual que se origina a mediados del s. XIX, cuando la rígida estructura de castas que caracterizaba la sociedad de Kerala favoreció el surgimiento de movimientos sociales. Sin embargo, Kerala ha sabido sortear lo que podría haber sido una dificultad, canalizando y articulando hábilmente las demandas de la disparidad de grupos sociales a través de la gestión política. Esos colectivos se han organizado y movilizado para manifestar sus preferencias y el Estado ha actuado sagazmente atendiendo sus peticiones. En comparación con otros, es un territorio relativamente autónomo en cuanto a intereses de la clase dominante. Uno de los aspectos más importantes de esta herencia fue la erosión de la estructura de castas y el orden social tradicional, acompañado por la emergencia de una conciencia política y social entre los segmentos más pobres de la población. Esto ha llevado a ciertos grupos de personas a articular sus demandas a través de la movilización colectiva ([iv]) (Cairó, 2001, 680).

Sin embargo, las castas (no tanto la religión porque no goza de tanta diversidad como en Kerala) han sido históricamente base de polarización y exclusión en Bihar (Mukherji, 2012).  La tragedia se remonta al período colonial británico, cuando era la periferia de la presidencia de Bengal. Entonces se impuso un sistema abusivo y opresivo de extracción de rentas a través de la figura del Zamidar (o terrateniente encargado de la recaudación y administración). Se dice que esta situación condujo a miles de campesinos a la miseria. Bihar tampoco fue entonces destino de inversiones en capital. Consecuentemente, bajo estas condiciones, se registraron migraciones masivas. Oficialmente, el sistema de los Zamidari se abolió cuando India alcanzó la independencia, pero algunos consideran que aún se conserva su esencia ya que no ha sabido desprenderse de este desdichado legado (Mohanty, 2006).

A diferencia de Kerala, Bihar no experimentó un movimiento social de reforma y los sucesivos gobiernos sucumbieron a los intereses de la clase dominante. Debido a esto, la cuestión de las castas ha eclipsado el quehacer en la vida política y social del Estado, convirtiéndolo en un fenómeno endémico. Las castas de estrato superior han sido tradicionalmente las que han tenido la mayor parte de la posesión de la tierra y, las más bajas, los campesinos con porciones de propiedad marginales. Por último, los “intocables” (la casta más desfavorecida) han sido desposeídos de cualquier activo.

La cuestión económica: el crecimiento y la composición sectorial

Es evidente que la gestión, composición y dotación de recursos económico-productivos son también factores importantes que condicionan el desempeño en capital humano y pobreza, pero es necesario enfatizar que no son el elemento determinante. Resulta ilustrativo, como se comprobará a continuación, el caso de los dos Estados objeto de estudio.

Se ha elogiado y estudiado en profundidad el caso de Kerala por los triunfos obtenidos en su capital humano. No obstante, este modelo no es la panacea puesto que le son inherentes unas debilidades estructurales en la esfera económica que hacen que algunos cuestionen su sostenibilidad en el tiempo. Se denomina “Kerala’s Paradox” a la situación “paradójica” en la que se encuentra Kerala, con una combinación de éxito en cuanto a nivel adquirido en las políticas sociales pero a la vez un desempeño económico en decadencia: bajas tasas de crecimiento desde los 70’s (comparado con la media de India), desempleo crónico, dependencia de los mercados extranjeros, degradación del medioambiente, sobreexplotación de recursos naturales y deterioro de la posición fiscal (George, 2011). Kerala encabeza el ranking en desarrollo humano pero no es el Estado con mayor ingreso per cápita, lo que indica que el progreso económico no es lo más importante.

Algunos expertos apuntan que el éxito logrado en Kerala en cuanto a capital humano ha supuesto un enorme drenaje de recursos, descuidando la esfera industrial-productiva. Algunos fallos que se le atribuyen son los siguientes: desacoplamiento entre sectores económicos (sin vínculos o articulación sectorial), una estructura típicamente periférica basada en exportación de productos agrícolas, escaso valor añadido de su producción y una hipertrofia del sector servicios (Cairó, 2001). Esto ha dado como resultado un sistema desequilibrado y poco saneado.

En Bihar, en cambio, los datos muestran claramente que se encuentra en un estadio de desarrollo humano y económico inferior a la media de India: cuenta con elevadas tasas de fertilidad, mortalidad infantil, analfabetismo, mayor concentración de la población en zonas rurales; etc. todos ellos son indicadores que señalan la desfavorecida situación en que se encuentra este Estado hoy en día. No ha sabido, históricamente, superar los obstáculos que le impiden alcanzar un mayor grado de desarrollo. Las explicaciones sobre el  pobre desempeño económico son abundantes y variadas. Algunos son aspectos totalmente aleatorios: Bihar descansa sobre una tierra fértil pero muy expuesta a fuertes inundaciones en época de monzones, lo que la hace vulnerable ante shocks meteorológicos. Otros atañen a la esfera productiva: la falta de reformas de la tierra, la escasa productividad lograda en la agricultura, la fragmentación en la propiedad de la tierra, la débil expansión del sector industrial. Por último, otros factores de diversa índole: la rigidez de las castas, el “descuido” relativo e histórico en la  asignación de recursos por parte del gobierno central, la pobre dotación en infraestructuras, etc.   (Mukherji, 2012).

En cuanto a composición sectorial, el peso relativo de la industria en ambos Estados se encuentra por debajo de la media en India. Donde existe mayor brecha entre ambos es en la ponderación de la agricultura. Es considerable la preponderancia del sector primario en Bihar (en términos de PIB, pero especialmente en ocupación). El elevado peso relativo de la actividad primaria muestra el bajo grado de madurez de la economía. Es obvio que un entorno tanto económico como social tan precario conduce inevitablemente a una situación de pobreza generalizada. No obstante, cabe destacar que en los últimos años ([v]) se ha experimentado una mejora en términos económicos y parece que el gobierno está centrando también su gestión en la mejora de la educación. Los resultados de este nuevo patrón, si se mantiene constante en el tiempo, darán sus frutos a medio o largo plazo.

Lo que marca la diferencia: el papel del Estado

En cuanto a la composición sectorial de estos dos Estados parece que han ejercido mayor influencia los factores externos. Por un lado, históricamente la actuación del gobierno central ha contribuido en la fisonomía productiva (especialmente en la ubicación de la industria) mediante los Planes Quinquenales (antes de la reforma de los 90’s, con la política de Industrialización por Substitución de  Importaciones vigente prácticamente desde la descolonización). Algunos expertos señalan que estos dos Estados han recibido relativamente pocos recursos para el desarrollo industrial. Por otro lado, los dos carecen de los principales minerales industriales como los metálicos, carbón y crudo: donde se concentra gran parte de la industria india ([vi]).

Los partidos de izquierda de inspiración comunista han dominado la esfera política en Kerala. Se puede considerar que ha ejercido como Estado fuerte inmiscuyéndose, sobre todo, en la política social. Sin embargo, se ha mostrado débil o no ha alcanzado tal éxito en el quehacer económico. La igualdad también ha sido un factor clave: en general, se atribuyen menores grados de desigualdad a aquellas sociedades con gobiernos de naturaleza socialista o comunista. La política redistributiva de Kerala centrada en la mejora de las capacidades de las personas (educación y salud) ha sido una elección política totalmente discrecional que, al beneficiar de forma generalizada a la población (sin discriminación por razón de sexo, casta, religión, etc), ha contribuido a la tan preciada convivencia pacífica, actuando como elemento de cohesión social.

No ha experimentado tal suerte Bihar. Algunas debilidades institucionales que se le atribuyen son: falta de liderazgo político y buena gobernanza; corrupción generalizada y algunos lo tachan de ser un Estado con una estructura socioeconómica de naturaleza inicua y explotadora (Mukherji, 2012). La desesperada situación ha llevado al Estado a acudir al gobierno central para negociar el estatus de “categoría especial” (que se concede a territorios con graves dificultades por sus condiciones topográficas) para tener acceso a fondos prestados en condiciones más favorables.

El complemento adictivo y nocivo: las remesas enviadas por los emigrantes

India es el país que recibe mayores remesas procedentes de la fuerza laboral que trabaja en el extranjero: recibió 70 billones de USD en 2013 ([vii]). Esto supone para el país un recurso clave y una importante entrada de divisas, sobrepasando las procedentes de las mayores exportaciones (India recibió en el mismo ejercicio 65 billones de USD de su exportación insignia: los servicios de software), ayudan a cubrir una porción importante de las importaciones y compensan así una parte del desequilibrio de su balanza de pagos.

No obstante, este recurso es síntoma de enfermedad: los emigrantes son trabajadores que se ven obligados a desplazarse a otros países o territorios porque en el suyo no encuentran una ocupación o las condiciones son más precarias. La debilidad del modelo indio en cuanto a sus dificultades para generar empleo se refleja explícitamente en este dato. Las remesas son un complemento que ayuda a cubrir de forma apócrifa unas fragilidades latentes. Y se convierte así en vulnerable: pues se depende de este medio externo para salir adelante.

Bihar y Kerala son dos de los Estados que reciben mayores remesas, ayudando así a encubrir sus debilidades estructurales y paliar la precaria situación de la población pobre.   

Gran parte de la migración de Kerala se ha dirigido a los Estados Árabes del Golfo Pérsico, debido a la tradición comercial con estos países. Las remesas se destinan mayoritariamente a consumo personal, permitiendo artificialmente la continuidad del modelo hipertrofiado que nutre buena parte el sector terciario.  

Por otro lado, en Bihar se estima que las remesas pueden representar alrededor del 5% del Producto Interior Neto y se dirigen principalmente a las familias pobres y marginadas de las castas más bajas (Mukherji, 2012). También su destino es el consumo de productos básicos. Un efecto preocupante es el acceso por parte de las familias a estos recursos, pues la carencia de mecanismos institucionales y el abuso de la usura hacen que los intermediarios informales carguen excesivos honorarios  por ofrecer sus servicios.

Conclusión: algunas cuestiones sobre el devenir

La heterogeneidad y diversidad étnica son rasgos inherentes de la sociedad india y forman parte de su riqueza y activos pero son, simultáneamente, elemento de conflicto y ruptura de la cohesión social. Saber canalizar las demandas tan dispares de estos colectivos mediante el recurso institucional de la política y la democracia es un reto considerable. Pero algunas experiencias a pequeña escala, como las de Kerala, demuestran no sólo que es posible, sino también necesario.

Tanto Kerala como Bihar tienen potencial suficiente para alcanzar el éxito socioeconómico. Es cierto que el desafío es mayor para Bihar, puesto que parte de un nivel mucho más bajo, pero las mejoras experimentadas en el último lustro alientan la esperanza de los más optimistas.

Por otro lado, si Kerala no consigue revertir la situación y las lacras estructurales que le son inherentes, pondrá en riesgo la continuidad de su modelo insignia. El ensimismamiento en el éxito alcanzado en lo social lo ha hecho caer en una trampa redistributiva que sólo podrá superar si presta más atención y actúa oportunamente en lo económico-productivo. Su población bien educada y formada tiene capacidades suficientes para afrontar la amenaza.

Bibliografía:

Cairó, Gemma (2001): “State and Society Relationship in India. Explaining the Kerala Experience”.  University of California Press. Asian Survey. Vol. 41 No. 4 (July/August). pp. 669-692.

George, K.K. (2011): “Kerala Economy: Growth, Structure, Strength and Weakness”. Centre for Socio-economic & Environmental Studies (CSES). Working Paper No. 25. ISSN 2229-7634.

Mohanty, N.R. (2006): “Chronic Poverty and Social Conflict in Bihar”. Chronic Poverty Research Centre. Indian Institute of Public Administration. Working Paper No. 32. New Delhi.

Mukherji, Arnab y Mukherji, Anjan (2012): “Bihar: What Went Wrong? And What Changed?”  National Institute of Public Finance and Policy. Working Paper No. 2012-107. New Delhi.



([i]) Índice de Desarrollo Humano (IDH). Los datos más recientes que se han obtenido desagregados por Estados son del 2007/08. Valor IDH de Kerala: 0,79; valor IDH de Bihar: 0,367 ocupando el primer y vigésimo primer lugar en el ranking, respectivamente (de un total de 23). India: 0,467. Fuente: Planning Commission Government of India, PCGI (2011): “India Human Development Report 2011. Towards Social Inclusion”.  Oxford University Press. Página 24. Disponible en: http://www.iamrindia.gov.in/ihdr_book.pdf

 

Índice Multidimensional de Pobreza (IMP): Kerala: 0,051; Bihar: 0,479; India: 0,283. Proporción de personas consideradas multidimensionalmente pobres: 12,7% en Kerala; 79,3% en Bihar; 53,7% en India. Fuente: Alkire, S., A. Conconi, and S. Seth (2014): “Multidimensional Poverty Index 2014: Brief Methodological Note and Results”, Oxford Poverty and Human Development Initiative, Oxford University. ophi.qeh.ox.ac.uk.

 

([ii]) Es decir, no importa tanto la dotación de recursos (riqueza) sino el uso que se hace de ellos. Un ejemplo de ello pueden ser algunos países africanos ricos en un recuso tan valioso hoy en día como el petróleo pero en los que la mayor parte de la población vive en la miseria al no ser partícipe, mediante acción redistributiva, de la extracción de esa riqueza.

 

([iii]) En India, el 80,5% de población sigue la religión Hindú, el 13,4% la musulmana, el 2,3% la cristiana, el 1,9% la sijista y otras residuales. Fuente: Censo de India 2011. “Distribution of population by religión”. Disponible en: http://censusindia.gov.in/Census_And_You/religion.aspx

 

([iv]) Traducción propia

 

([v]) Bihar es el tercer Estado que ha experimentado mayor crecimiento económico en el período comprendido entre 2005 y 2013: 16,16% de media anual.  Fuente: Planning Commission. Disponible en: http://planningcommission.nic.in/data/datatable/0306/table%2061.pdf

 

Se puede considerar que 2005 supone un punto de inflexión en la economía de Bihar, cuando Nitish Kumar y su partido político Janata Dal (United) ganaron las elecciones junto con el Partido Bharatiya Janta. En este periodo se han visto grandes cambios en política, administración y gobernanza así como rápido crecimiento económico (Mukherji, 2012, 8).

 

([vi]) Es importante destacar que Bihar y Jharkhand formaban un solo Estado hasta que se dividieron en el año 2000. El Estado naciente de Jharkhand se quedó con la mayor parte de los minerales y actividades manufactureras (por la razón lógica de que estaban ya asentados en su territorio). Por otro lado, la tierra fértil de Bihar lo hacía más propicio para actividades agrícolas. La escisión y reparto provocó que Bihar perdiera gran parte de su industria y riqueza en cuanto a dotación de activos, resultando perjudicada y empobrecida (Mukherji, 2012). 

 

 

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