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IGADI 5 de Novembro de 2013 Toro Hardy

Europa y las cadenas globales de valor

Hasta fecha reciente muchos servicios no era mercadeables más allá de sus fronteras. Sin embargo una inmensa variedad de servicios pueden ser hoy provistos a distancia. Tres fenómenos se encuentran detrás de ese cambio: a) los gigantescos avances en las tecnologías de información y telecomunicaciones; b) la homogenización global de las prácticas de producción, consumo y gerencia; c) la tendencia de las compañías a externalizar todas aquellas funciones que no les resulten medulares.

      Lo anterior ha dado lugar a la aparición de lo que se conoce como la “oficina de atrás”. Ello implica la externalización por parte de las empresas de numerosas actividades que tradicionalmente realizaban ellas mismas: contabilidad, procesamiento de datos, pago de salarios, relación con clientes, etc. Desde luego, cada vez que los costos pueden ser reducidos sin afectar la calidad del servicio, la tendencia es la de transferir dichos empleos a países de menores costos.

      Los países desarrollados evidencian una creciente desmaterialización de sus compañías. Aferrándose a marcas y patentes, considerados como lo medular, las grandes empresas externalizan y diseminan alrededor del mundo líneas de ensamblaje y “oficinas de atrás” en su búsqueda por reducir los costos de mano de obra.  De acuerdo a Bloomberg/Businessweek: “Mientras los ejecutivos se deshacen de más y más actividades surge el debate de cómo lucirá la corporación del futuro. Algunos expertos adelantan que se tratará de corporaciones totalmente desagregadas en donde todo aquello que no resulte fundamental será desechado…El fenómeno de las externalizaciones está transformando dramáticamente la noción de reingeniería empresarial con millones de ingenieros, analistas financieros o arquitectos resultando fácilmente contratables a menor costo en el exterior por vía de la Red virtual” (“The future of outsourcing”, 30 enero, 2006).

      De acuerdo al Director del Centro de Estudios Económicos de Princeton, Alan Blinder, todos aquellos servicios que no requieran ser prestados cara a cara tenderán a desaparecer del mundo desarrollado para pasar al mundo en desarrollo, lo que representará decenas de millones de empleos (“Offshoring: The Next Industrial Revolution”, Foreign Affairs, March/April 2006). En otro estudio, realizado en coautoría con Alan Krueger, Blinder señala que los empleos de mayor calificación y formación profesional pueden incluso estar más en riesgo de externalización que los demás (“Alternative Measures of Offshorability”, National Bureau of Economic Research, August 2009, http://www.nber.org/papers/w15287).

      Desde contadores hasta ingenieros en informática, desde diseñadores hasta arquitectos, desde médicos hasta abogados, la migración de empleos hacia el mundo en desarrollo puede resultar inconmensurable. De hecho, se reporta que las inscripciones en estudios de derecho en Estados Unidos han descendido ante la tendencia a contratar servicios jurídicos en el exterior (“Law schools see drop in students taking admissions tests”, International Herald Tribune, 21 marzo, 2012).

            Estas constituyen muy buenas noticias para las economías en desarrollo pero una tendencia dramática para los pueblos de las naciones desarrolladas y en particular de Europa donde el desempleo resulta agudo.

Tempo exterior: Revista de análise e estudos internacionais