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Mentiras, condicionamiento y Medios de Información-convicción
de Masas

Xosé Fernando Pérez Oia, igadi.org, 13/03/2006
 
 

Mi último y demasiado breve, dada la trascendencia del tema, artículo para A Nosa Terra ha suscitado varias repuestas tanto en mi e-mail (jperezoya@mundo-r.com) como telefónicas. Hoy quiero añadir ciertas breves puntualizaciones. Estas se refieren en primer lugar al origen danés del incidente y a las, en su mayoría vergonzosas, respuestas dadas en nuestra prensa ante la penosa situación creada.

1º. Dinamarca y las caricaturas:

Me baso para mi respuesta en un artículo de Martin Burcharth titulado en ingles: “Captura de la Bandera” y publicado en el New York Times el 12 de este mes, lo que no entrecomillo es, naturalmente, de mi propia cosecha. Insto a todos mis amigos lectores a que lean, a través de la red informática el artículo completo.

a) Conviene recordar que el periódico que publicó las desgraciadas viñetas es un periódico de la derecha danesa. Nuestra hispánica prensa con pocas excepciones ha silenciado este hecho, del mismo modo como ha silenciado que el gobierno danés actual es de ese llamado “centro-derecha”. Del mismo modo se silencia que existe en Dinamarca un avance notorio, que se refleja en sus resultados electorales, de una derecha nacionalista, excluyente y xenófoba (del partido del Pueblo Danés DPP). En este contexto se publican las ofensivas caricaturas.

b) Retomo ahora a Burcharth, traduciendo algo torpemente:

“En estos momentos, un punto de vista general, expresado por la prensa y por una mayoría de daneses, es que debería de considerarse de nuevo si los lideres musulmanes que llevaron a cabo las protestas deben de gozar de la calidad de ciudadanos, ello es así porque han traicionado a sus conciudadanos daneses al no tratar de mantener la disputa dentro del país.” Pero como señala Burcharth”: “La verdadera historia es que tanto a ellos como a sus seguidores se les agotaron todas sus opciones. Intentaron que Jyllands-Posten reconociera su ofensa. Trataron de conseguir el apoyo tanto del gobierno como de la oposición. Trataron de que un fiscal local entablase una acción siguiendo las disposiciones de la ley del país para castigar la blasfemia. Solicitaron además que lo embajadores de los países musulmanes en Dinamarca se reuniesen para solicitar que el Primer Ministro Anders Fogh Rasmussen los recibiese. En todos estos casos fueron rechazados, excepto en el de un fiscal que está ocupándose del caso. ¿Pero de hecho, de que otras opciones disponían?”.

Pero las observaciones de Burcharth no acaban aquí, leamos:

“Durante 20 años se les ha negado a los musulmanes de Dinamarca el permiso para edificar mezquitas en Copenhagen; pero hay más, no existe un solo cementerio Musulmán en Dinamarca, lo que quiere decir que los cuerpos de los musulmanes que allí mueren tienen que ser repatriados a su país de origen para tener un entierro adecuado”.

“Recientemente el Ministro de Cultura, Brian Mikkelsen, del Partido Popular Conservador, solicitó que los intelectuales, artistas y escritores crearan un canon danés de música, arte, literatura y filmes…Antes de su publicación dijo: En Dinamarca hemos sido testigos de la aparición de una sociedad paralela en la que ciertas minorías practican sus propios valores antidemocráticos y medievales. Este es un nuevo frente de la guerra cultural”.

Personalmente creo que el testimonio de Burchath es suficientemente devastador para la mentirosa prédica del nuevo “canon” (Bloom dixit) y de los valores de la llamada civilización occidental que, como dijo El Mathama: sería bueno que existiese. Cuando en mi anterior artículo me refería al contexto pensaba en todo esto, sobre todo en las invasiones depredadora de muchos países islámicos. Desde la “renuente” invasión de Egipto por la Inglaterra de Gladstone, el apoyo angloamericano al Sha y su represión, el infame juicio-asesinato de Mosadeq, las invasiones de Irak, el criminal e incondicional apoyo al expansionismo sionista, las torturas a los llamados “enemigos combatientes” indignos de cualquier derecho, etc. en todo esto la mayoría de los pueblos, sino de los gobiernos de países islámicos, se han enfrentado al feroz imperialismo occidental. Escandalicémonos pues hipócritamente ante la desmesura y los excesos violentos de los oprimidos de la tierra, y olvidémonos de nuestros imperiales crímenes. Nos esperan buenos dividendos. Roma, decía falsamente, que no pagaba a traidores nosotros, los “cristianos” de occidente, sí.

2º. La campaña de criminalización del Islam a través de los “media” de Occidente.

Naturalmente solamente podemos realizar un pequeño muestreo de la actitud general de la prensa y las publicaciones que aparecieron en Occidente y que ya constituyen una verdadera catarata. Para no aburrir a nuestros sufridos lectores me referiré a la edición de libros estadounidense y su difusión en el centro del Imperio y a lo que un prestigioso diario español (El País) ha publicado recientemente (12-02-2006) circunscribiéndome principalmente a Garton Ash que comparte con el que esto escribe el tener la misma “alma mater”, la Universidad de Oxford.

Con respecto a los EEUU me limitaré a centrarme en una institución difusora (a cientos de miles de ejemplares) de libros ultra conservadores que se titula: el “Club del Libro Conservador”, al que se puede acceder en Internet. Si realizamos un recorrido a través de los “libros” (no merecen este nombre) que este mes se ofrecen sobre el terrorismo y el Islam (12 nada menos), casi gratuitamente a sus miembros, encontraremos muchos libelos repugnantes que dejan muy tamañitas las caricaturas danesas. Entren amigos en esta institución, y verán que entre la docena difundidos (en cientos de miles de ejemplares) nos encontramos con “joyas” como estas: Robert Spencer: “The politically incorrect guide to Islam and the Crusades” en este podremos “asegurarnos de que el Islam es intrínsicamente agresivo y perverso, las Cruzadas expediciones defensivas etc”. Todo ello aderezado con truncadas citas al Corán etc. Otra “joya” es el libro de J. Daryl Clarles: “Between pacifism and jihad” este Sr., Congresista de USA, redescubre gozosamente una desvirtuada teorización de la “guerra justa” de imperial y español origen. En este libro como en el Tony Blankley: “The West last chance” se difunden las nefastas ideas, y profecía auto realizadora, de Huntington sobre el inevitable choque de civilizaciones, “ad majorem petrus oleum gratia”. Los mayores insulto y calumnias hacia El Profeta se acumulan en los libros incalificables de Serge Trifkovik: “The sword of the Profet” y el de J. L. Menezes: “The life and religión of Mohammed”. En ambos nos encontramos ante una especie de loco violento, degenerado sexual, violador, mentiroso etc. Todas las lacras, seamos justos excepto el robo, adornan a un despreciable delincuente, peor en su vesania que Caligula, Nerón, Hitler y Stalin conjuntamente. ¿Qué podremos decir en este caso de los muchos pueblos e intelectuales que desde hace muchos siglos, sienten verdadera veneración ante un “delincuente personaje”? ¿Hasta que extremo de degradación han llegado? Nos lo contesta David Horowitz que nos advierte: la izquierda de Occidente “nos traiciona” promoviendo una alianza con los grupos más agresivos del mundo del Islam incitándoles para que se obstinen en sus criminales y degenerados propósitos. El origen de la culpa la tenemos los izquierdistas. ¡Gracias! Nuestra es la culpa y, como diría Voltaire: “écrasez l’infame”.

Ejemplos provenientes del diario El País. Veamos esto que se produce horas antes de las palizas propinadas a adolescentes iraquíes por unas cuantas “manzanitas podridas británicas, invasoras, y militares” y de la nota de Naciones Unidas sobre Abu Grhaib, sidromático contexto este.

Como sabemos este diario es el de mayor difusión y prestigio en España. Su refinada mercadotecnia le lleva a ampliar, con cierta moderación, el abanico de expresadas opiniones, halagando de este modo a diferentes grupos-mercado. Ayer era Haro Tecglen, hoy podemos solazarnos con la muy respetable Randa Achmawi y con el eminente politólogo Timothy Garton Ash. Vamos a tratar de él:

Bajo una superficial barniz de ecuanimidad, aderezado con una actitud condescendiente de superioridad intelectual y moral, que encarna el peor de los oxonismos, leamos algo de lo opina este llamémosle “gurú”. Debemos de retratarlo previamente muy sucintamente. Don Timoteo (perdonen el hispánico apelativo) es un profuso escritor, autor de varios libros como: “Free World”, “History of the Present”, “The File, a personal history” etc. Don Timoteo se dedicó durante largos años a seguir la evolución de los países menores del “socialismo real” de centro-Europa. Su mayor atención se centró en las instituciones de espionaje-información que cierta prensa española se obstina en llamar: actividades de inteligencia, destacando su tratamiento en profundidad de instituciones como la germánica Stasi. El muy sabio Don Timoteo, gran viajante y políglota, ha cambiado su enfoque ya que, dada la conversión de los Este-europeos a la economía de mercado y la democracia, es mejor dedicar su atención a los problemas del Oriente-medio.

El destacado, ambiguo, arrogante, y contradictorio artículo de Don Timoteo se titula sintomáticamente: “Violencia eficaz”. A través de él podemos contemplar las jeremiadas y cocodrilianas lágrimas de D. Timoteo ante la irracional posible eficacia de un “otro violento” que nos amenaza con en más burgués de los criterios: la eficacia, el supremo valor de una burguesía que ya no se atreve, en muchos casos, a mencionar el otrora sagrado concepto de progreso. Don Timoteo parece lamentar la quema de la bandera danesa ya que: “deberíamos de haber dicho: cuando quemáis esa bandera, quemáis nuestra bandera” y se pregunta sobre la causa de que los embajadores de la globalizada y como él atlantita Unión Europea no retirara inmediatamente sus embajadores de los delincuentes países (“rogue”, en Inglés) que nos amenazan con la sempiterna batalla de la civilización (en la que nos corresponde el sacrificado papel de “la carga del hombre blanco”) contra la peligrosa eficacia y, a veces rentable (lamentable connotación de“performance and efficiency”) de los violentos e irracionales pobres del mundo, insuficientemente globalizados. Por un lado Don Timoteo parece arrojar leña al fuego proponiendo la retirada de embajadores, enconando de ese modo una tensa situación, para demostrarle a los malos que no se van a “salir con la suya” pero a continuación nos dice que existe el peligro de una espiral, en la que parece no participar. Don Timoteo nos lo dice pero si alentásemos esta espiral pasaríamos de la retirada de embajadores a una didáctica guerra. El contexto es claro para quienes no nos chupamos el dedo. Don Timoteo se ha olvidado de Gladstone, de la Anglo-Iranian, de las humillaciones, las muertes y las guerras ya que debemos de centrarnos en temas de actualidad y no retrotraernos a pasados tiempos caducos, lo que no viene al caso. Que Ben Laden y sus amigos Talibanes sirviesen para que un Imperio (el del Bien) derrotase a la URRS ( Brzezinski dixit) cuando eran combatientes por la libertad, aún entonces no duradera, no viene al caso. Su frustración y sentida manipulación nada tiene que ver con las el crimen del 11/9. El elemento más cómico de la homilía que nos dispensa nuestro “gurú” se registra cuando nos dice que esto no es una guerra que Occidente pueda ganar o perder sino solo una, a veces sangrienta, pero en el fondo dialéctica lucha entre musulmanes extremistas y moderados. Solo podemos de extasiarnos ante el modo maravilloso de Don Timoteo para resolver las tensiones. El remedio es que ambos tipos de musulmanes puedan discutir sus (sic) problemas en un contexto casi Habermasiano (perdone Herr Jürgen) de dialogo sin restricciones. ¡Vivan las mesas redondas salvadoras! Así nos va.


Xosé Fernando Pérez Oia é filósofo e economista, e colaborador do Igadi.

 
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