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A propósito de “El subdesarrollo social de España”,
de Vicenç Navarro

Xosé Fernando Pérez Oia, igadi.org, 07/06/2006
 
 

En una interesante entrevista señalaba el antropólogo francés Pascal Dibie que nos hallamos en una “época baja” que convendría traducir por la de “tiempo de reflujo”; tiempo en el que lo que fue ya no es, y en el que somos incapaces de percibir claramente lo que nos sobrevendrá. Nadie sabe hacia donde vamos, ni el sociólogo, ni el etnólogo, ni el hombre de a pie.

En el caso de la profesión de sociólogo y economista la situación es infinitamente más grave. En este sentido ya Marx nos había advertido de que la investigación científica y libre en sus campos encontraba tremendos obstáculos puesto que: “La naturaleza específica del objeto de que trata la Economía Política abarca, para lanzarlas en su contra en el campo de batalla, las pasiones más violentas, mezquinas y odiosas del corazón humano, las desbocadas Furias del interés privado”. Citaba yo hace largo tiempo este párrafo del prefacio a la edición en alemán del “Capital”, introduciendo ante mis lectores (Analise Empresarial Nº 29) un “Memorandum” elaborado por economistas críticos de Alemania, España, Francia, y Reino Unido que ya entonces, destaquemos que en Mayo de 1997, sus miembros(que habían celebrado reuniones preparatorias en los años 1995 y 1996), se elevaban contra un conjunto de medidas, políticas y económicas, que se han venido recrudeciendo y se asocian con la ideología del neo-liberalismo y la promoción de las políticas de estímulo hacia una asumida competitividad, las privatizaciones, la liberalización comercial y financiera, y la obstinada e implacable destrucción de los mecanismos de defensa social del llamado “Estado de Bienestar” que seguimos padeciendo. En la mayoría de los casos los cambios se introducen bajo el pretexto de mayor eficacia económica y de una inexorable globalización, tras estos se ocultan obvios intereses de clase. Cuando lo negativo de muchas consecuencias de estas decisiones políticas aparece claramente se recurre al engaño de atribuirlo a factores pasajeros y se ofrece la falsa perspectiva de un porvenir radiante y futuro.

En su brillante libro: “A brief history of neoliberalism” David Harvey denuncia la casi total ausencia (Pág. 183) de debate público sobre las políticas que por desgracia se encuentran, a nivel mundial, en fase de expansión. La perversión de la lengua, la maquinaria de persuasión mendaz sobre la mayoría de la población, todo se utiliza con el mismo propósito. Todos los instrumentos ideológicos que sirven en su aplastante mayoría al poder social y mediático del capitalismo globalizado, que van desde supuestos “grupos de reflexión”, (que excluyen a todo pensamiento crítico) una mayoría de cátedras universitarias, y de revistas especializadas, hasta de “paneles de discusión o debate” que, en medios de difusión de masas, opera en la divulgación del llamado “pensamiento único”. Afortunadamente desde hace algún tiempo surgen movimientos cívicos de base que se oponen a la presión ideológica de diferentes formas de poder y que muestran su existencia desde Seattle a Génova, Barcelona, Porto Alegre, Bamako, o Karachi, hasta la reciente reunión de Atenas (en Mayo del 2006). En ellos participan muchos intelectuales críticos ante la irracionalidad e injusticia del globalizado sistema imperante. Su trabajo, que se publicó en el 2003 en el libro: “We are everywhere” por la editorial británica Verso, como el de organizaciones como ATTAC trata de elaborar posibles alternativas a la situación actual bajo el común denominador de que: “Otro mundo es posible”.

Hoy queremos suscitar la atención de nuestros lectores a la aparición del importante libro de Vicenç Navarro: “El subdesarrollo social de España” (Anagrama, Barcelona 2006) que desearíamos se difundiese al máximo en Galicia y cuyo interés rebasa el que podría evocar su titulo puesto que no solo expone y demuestra nuestra precaria situación social, política y económica sino que con gran erudición, valentía y sencillez trata de situarse dentro de un legado histórico que ha sido determinante en nuestro caso y de un contexto político internacional que influye o limita nuestras opciones. Léanlo economistas, políticos y sociólogos de ambos sexos pero, sobre todo deseamos que a él accedan toda clase de personas sin titulación académica, dignas de participar en un necesario y democrático debate, que se ve facilitado en grado extremo por su claridad y ausencia de insoportable jerga económica. Los temas de los que habla Navarro son temas que preocupan a todos nuestros compatriotas, educación, sanidad, pensiones, representación política, alternativas posibles, causas o legados históricos, presiones internas e internacionales etc., solamente podríamos excluir de los temas tratados a los que, siguiendo a Aristóteles, podemos llamar idiotas, es decir los ciudadanos que, según la definición del filósofo, no se interesan en el bien común.

Es tradicional costumbre que el colega que difunde alaba o critica un libro le oponga ciertos reparos; para no alejarme de este ritual pero como dirían en Italia “cum granu salis”; así lo haré a continuación. El primero es que echo en falta la ausencia de un índice onomástico, hoy menos disculpable por cuanto los medios de la informática nos lo permite fácilmente, por ejemplo, al buscar Fraga en la letra “f” se nos dirigiría a la sustanciosa página 144. Una disculpable deficiencia la constituye, y esperemos que se subsane en posteriores ediciones, la ausencia de una bibliografía temática. Pongamos por caso, como sucede, que se nos habla del fraude de la empresa “Enron”. Sería de ayuda para los estudiantes e investigadores que se mencionasen los muy extendidos sistémicos fenómenos de corrupción. Como homenaje al trabajo de Navarro, y aunque sospecho que las conoce, ofrezco las referencias del libro de Raymond Baker: “Capitalism Achilles Heel” (Cuyo subtítulo es, en inglés: Dinero sucio y como renovar el sistema de mercado.) el artículo de Eric R. Hake: “Accounting for profits in an Enron world”. Publicado en el Journal of economic Issues en Septiembre de 2005, y de las inmorales, cuando no delictivas, circenses contorsiones de la eufemísticamente llamada “contabilidad creativa” de ciertas empresas, hoy facilitada por las prácticas descritas en el libro de Capron: “Les normes internacionales comptables, instruments du capitalisme financier”.

No deja de causarnos regocijo comprobar como la mayoría casi total de las observaciones y críticas de Navarro se ven corroboradas por la prensa capitalista, incluso por la más reaccionaria y divulgadora de un fundamentalismo de mercado. El primer ejemplo viene dado por un reciente artículo del “Economist” londinense de 6-5-2006 página 84 que recoge los resultados comparativos sobre la salud de ciudadanos ingleses y estadounidenses en un artículo del: “Journal of the American Medical Association”. Descontando todo lo humanamente descontable, y operando con tipos de cambio ajustados por el sendo poder de compra de los servicios médicos en ambos países, estos resultan ser de 5635 $ por habitante en EE.UU. y de 2135 ajustados dólares en el Reino Unido. El resultado es que no solo la esperanza de vida es menor en EE.UU. sino también que la privatizada salud de los ciudadanos estadounidenses e ingleses entre 55 y 64 años es “muchísimo peor en EE.UU” referida a hipertensión, enfermedades, cardiacas y pulmonares, cáncer, diabetes, derrames, etc. El segundo ejemplo es de mayor trascendencia y nos lo ofrece la misma revista en su edición de 15-4-2006 (Pág. 48) que toma datos del “Tax Policy Center” que muestran como los grandes beneficiarios de las reducciones de impuestos en EE.UU. han sido las capas más ricas de su población, tanto más favorecidas cuanto más ricas, como Navarro no se ha cansado de afirmar. Pero hay más en este asunto: Los predicadores de la racionalidad del sistema de mercado nos repiten constantemente lo irracional, y ello es cierto, que supone la existencia las dobles imposiciones. Lo que ha venido sucediendo es que la imposición de los beneficios empresariales ha venido reduciéndose para, según dicen lograr mayor competitividad empresarial, (el último ejemplo lo podíamos ver en la prensa española del 20 de los presentes, que anunciaba alborozada la consecución de tal objetivo). Parecería a almas inocentes, como la mía, que los beneficiarios de incrementados dividendos empresariales, deberían en justicia, contribuir más al sostenimiento de los gastos sociales o, si se quiere, del bien común. Lo que sucede es que, con evangélico criterio, digno de Buñuel y su láctica vía, se le da más al que más tiene. El evangelismo clasista del Imperio se confirma una vez más, incluso cuando se afirma, en contra de lo que opina el “arcaico” Navarro, que las clases son una entelequia.

El problema, para todos los que nos oponemos a esta generalizada tendencia del neoliberalismo, es saber si los pueblos de Europa serán capaces de librar una enconada batalla para derrotar a esta clasista política. Una observación de las propuestas de Merkel en Alemania, de ciertos países candidatos a la incorporación a la U.E , que han propuesto su supresión., de Francia, y de otros países como el nuestro nos confirma y alerta ante tal peligro. Las contradicciones e injusticias del sistema la comparten muchos tratadistas. Al filo de mis lecturas recomiendo, sobre todo a los que ya hayan leído a Navarro, los libros de J. Peylevade: “Le capitalismo total” el de P. Artus y Marie P. Vitard: “Le capitalisme est en train de s’autodetruire”. La elaboración crítica de estos y otros autores parece hoy más avanzada que las formas de organización y acción social necesarias para oponerse a las políticas neoliberales, si bien sucesos como los rechazos a la mal llamada “Constitución” de la U.E. nos incitan a cierta esperanza. En un reciente ensayo M. Benasayag habla, mencionando al marrano Espinosa, de la esperanza como “pasión triste”. No es una recensión de libros, ni mis capacidades me lo permitirían, el lugar adecuado para intentar, como Ernst Bloch, una compleja fenomenología de la esperanza. Si me atrevo sin embargo a pensar que la tristeza de la que nos hablaba Espinosa radicaba en la heteronomía radical de la “esperanza” históricamente convertida en diferentes formas de mesianismo, otorgado o venido desde fuera. La gran tarea de este siglo podría consistir en una restauración utópica basada en la consecución de un mundo de vida común, atenta al sufrimiento y la injusticia, no consistente en un dogma inamovible. Tenemos hoy una ventaja los que nos empeñamos en esta tarea y es que la visión imperial de una nueva platónica “kallipolis” o sociedad perfecta ha adquirido un perfil de esperpento, de que el descrédito de la “sociedad (made in U.S.A.) sobre la colina” y del proclamado “fin de la historia” por la consecución de una sociedad perfecta ha llegado, a pesar de todos los mediáticos mecanismos de persuasión, a un fin definitivo. Esperemos que lo positivo humano derrote a la impuesta barbarie.


Xosé Fernando Pérez Oia é filósofo e economista, e colaborador do Igadi.

 
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