| ·Fundación Plácido Castro |
Consideraciones sobre el turismo (IV)
Plácido Ramón Castro
del Río
Faro
de Vigo, 18/04/1962.
Es evidente que cuanta labor interna se lleve a cabo
para convertir a una región en próspera zona turística no rendirá sus plenos frutos
si no va acompañada de una adecuada y continua propaganda exterior. Esta, en lo que a Galicia se refiere,
deja mucho -pudiéramos decir casi todo- que desear. Es escasísima la presencia de nuestra tierra,
sea en propaganda o en información, en los organismos turísticos oficiales, las agencias de viaje
y las columnas de la Prensa de otras naciones. Únicamente si va a visitarnos algún barco en crucero
de turismo se verá el nombre de un puerto gallego en un periódico. Algo, es de suponer, se podría
hacer para remediar esta deficiencia, por lo menos, en lo que a los organismos oficiales se refiere, si las autoridades
de nuestra región lo interesasen. Tampoco sería mucho pedir que los grandes hoteles de nuestro país,
los consignatarios de las líneas de navegación, los Sindicatos de Iniciativas de nuestras ciudades
e incluso sus organismos municipales, procurasen que se hiciese visible de vez en cuando, en las columnas de propaganda
de ciertos periódicos y revistas del extranjero, el nombre de Galicia.
Pero hay, además, una modalidad de propaganda exterior ya consagrada por el uso y que ha sido utilizada por todas las regiones, de todos los países, que han logrado afirmar su prestigio turístico. Consiste en la visita de periodistas extranjeros, los cuales, tras una agradable estancia en nuestro país, harían luego conocer a sus compatriotas los atractivos de Galicia. Periodistas escogidos entre los que están dedicados profesionalmente a la labor de redactores de turismo en los más importantes periódicos y revistas, los cuales –por ejemplo en Inglaterra-, publican cada semana tres o cuatro grandes páginas de artículos, fotografías y anuncios relacionados con los viajes y las vacaciones en el país y en el extranjero. Quizá conviniese antes que, turísticamente, estuviese “nuestra casa en orden”, pero se trata de un trámite esencial que no debe demorarse demasiado. Costaría, claro está, algún dinero. Pero no existe negocio que no exija una inversión inicial...
Hay otra forma de inmejorable propaganda. Es la que hacen los que nos han visitado, cuando regresan a su patria tras el verano y se oyen constantemente conversaciones acerca de cómo se han pasado las vacaciones. Si se habla con elogio de Galicia y de los gallegos en esos cambios de impresiones, los resultados se apreciarán infaliblemente al año siguiente. De nosotros depende que así suceda...
Para ello nada más importante, como se ha señalado al principio de esta serie de artículos, que la formación profesional de cuantas personas hayan de relacionarse con la industria del turismo. En su acertada ponencia recientemente presentada al Consejo Sindical Económico, titulada “Problemas y posibilidades turísticas de la provincia de Pontevedra”, su autor, señor García Cernuda, insiste en la trascendencia de este aspecto, “cuya primera y más urgente realización”, dice, “ha de ser la de una Escuela Sindical de Hostelería”. Excelente idea, a la cual me permitiría añadir la indicación de que ya existe una forma de iniciar algo semejante sin necesidad de gran demora ni de prolongadas gestiones. Algo semejante, de carácter menos especializado, pero que abarcaría mayor número de aspectos de la formación turística. Se trata del Plan de Inversiones del Patronato Nacional de Protección al Trabajo, cuyas Normas para la implantación de Cursos de Formación Profesional intensiva se han hecho públicas hace poco tiempo. Entre los organismos que en ellas se señalan como indicados para la organización de tales Cursos figuran los Institutos Laborales, utilizando sus instalaciones y su profesorado propio, pero con la facultad de poder recabar los servicios de especialistas ajenos a su Claustro si l consideran conveniente. Existen Centros de Enseñanza Media y Profesional que se creen capacitados para semejante labor y que se hallan enclavados en fundamentales zonas turísticas de nuestra costa. Sus enseñanzas podrían abarcar, en general, todo lo que se ha expuesto en estos artículos como más esencial, aplicándole a una gama de alumnado bastante más amplia de la que correspondería a una Escuela de Hostelería, la cual realizará, en su día, una labor más especializada y concreta. Con la ventaja inmediata de que la iniciación de tales cursos podría tener lugar en un plazo bastante breve, y pudiendo contar con medios económicos amplios tanto para la enseñanza como en concepto de becas para los asistentes a los Cursos. Las iniciativas ya existen, y si cuentan con el necesario apoyo pueden llegar a ser una fecunda realidad en un futuro muy próximo...
Y para terminar, pensemos que si la labor de preparación turística de nuestra tierra y de nuestro personal ha de llevar su tiempo y presentar sus problemas, debe animarnos el hecho de que ya exista una apreciable corriente de visitantes hacia la región gallega, a pesar de que bien poco se ha hecho hasta ahora para atraerla, así como la seguridad de que nuestro esfuerzo pronto conquistaría para Galicia el lugar que le corresponde y que merece en el mundo del turismo.
P. R. Castro.
Instituto Galego de Análise e
Documentación Internacional
ÚLTIMA REVISIÓN: 16/08/2001