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China 2008: una crónica burocrático-parlamentaria
Por Xulio Ríos (OPCh, Casa Asia / Igadi, 28/03/2008)
 
 

  Puesto de vegetales en un mercado de Nanjing; clic para aumentar
En su mensaje, Wen Jiabao citó como objetivo para 2008 no superar una tasa de crecimiento del 8% a fin de facilitar el control de una inflación que en 2007 alcanzó un 4,8%, máximo previsto para este año, pero que en enero ya superó el 7% y en febrero fue del 8,3%, con tendencia a seguir creciendo, superando los niveles más altos de los últimos once años. Entre 2003 y 2006, el promedio del IPC fue del 2,1%, y superó por primera vez el 6% en agosto de 2007. Según fuentes del Buró Nacional de Estadísticas, el precio de la carne de cerdo se elevó un 58,8 por ciento en enero último. (Foto: Puesto de vegetales en un mercado de Nanjing).
 
Finalizaron, según lo previsto, las “dos sesiones” correspondientes a 2008 de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh) y de la Asamblea Popular Nacional (APN). Nada, en su interior, se ha desarrollado al margen del guión establecido el 25 de febrero en la reunión previa del Comité Central que dio el visto bueno a las propuestas y a las nuevas caras del régimen. Xi Jinping y Li Keqiang fueron elegidos, respectivamente, vicepresidente del Estado y primer viceprimer ministro, confirmando las expectativas marcadas por el XVII Congreso del PCCh celebrado en octubre del pasado año. Algunas caras nuevas más se han sumado para iniciar un nuevo lustro en el que las principales figuras (Hu Jintao, Wen Jiabao, Wu Bangguo, Jia Qinglin) permanecen en sus puestos al frente, respectivamente, del Estado y de la Comisión Militar Central, del gobierno, de la APN y de la CCPPCh.

Al margen de ligeras novedades introducidas en el tratamiento informativo de las sesiones, con un despliegue publicitario de gran amplitud y pequeños indicios de una cierta apertura, el paternalismo sigue inspirando la relación establecida entre los principales dirigentes del país y los delegados participantes en las respectivas asambleas, quienes reciben con alegría casi infantil las tomas en consideración de sus propuestas y mociones o el simple encuentro con algún miembro del Comité Permanente del Buró Político del PCCh. La falta de autenticidad del ejercicio parlamentario, disfrazada de singularidad, convierte las sesiones en un ritual donde pesa más el simulacro legitimador que la autenticidad de un debate en el que las salidas de tono son prácticamente imposibles.


El discurso de Wen Jiabao

En su alocución de bienvenida a los miembros de la APN, de dos horas y media de duración, el primer ministro Wen Jiabao ofreció una visión integral del proceso de desarrollo chino, advirtiendo que se encuentra en una fase crucial, dada la necesidad de afrontar, simultáneamente, numerosos y difíciles retos. Ello presupone una gran complejidad, agravada no solo por las incertidumbres internas sino también internacionales.

Wen destacó los logros alcanzados en el lustro precedente: el crecimiento económico –de un 65,5% a lo largo del período–, se vio traducido en una mayor influencia internacional del país y en beneficios palpables para buena parte de la ciudadanía china; las inversiones en la agricultura y la reducción de las distancias entre el campo y la ciudad; el impulso tecnológico; el desarrollo regional o una nueva conciencia en materia ambiental. En el orden social, pormenorizó en la radiografía de asuntos como la educación, la salud pública, el empleo, la seguridad social, la vivienda, los ingresos de la población, los inmigrantes o la seguridad en el trabajo, destacando el firme compromiso de las autoridades con una profunda reforma en todos los ámbitos que acerque la prosperidad al conjunto de la población. En lo político, además de los esperados mensajes a Taiwán, centró sus reflexiones en dos pilares: fomentar una mayor proximidad del Gobierno a los ciudadanos y fortalecer la conciencia legal en todos los estamentos del país, reconociendo la distancia existente, “nada desdeñable” dijo textualmente, entre la acción del gobierno y las exigencias de la situación y las expectativas populares.


La inflación

En su mensaje, Wen Jiabao citó como objetivo para 2008 no superar una tasa de crecimiento del 8% a fin de facilitar el control de una inflación que en 2007 alcanzó un 4,8%, máximo previsto para este año, pero que en enero ya superó el 7% y en febrero fue del 8,3%, con tendencia a seguir creciendo, superando los niveles más altos de los últimos once años. Entre 2003 y 2006, el promedio del IPC fue del 2,1%, y superó por primera vez el 6% en agosto de 2007. Según fuentes del Buró Nacional de Estadísticas, el precio de la carne de cerdo se elevó un 58,8 por ciento en enero último.

El Gobierno atribuye el alza a los efectos de las extraordinarias nevadas registradas en el centro del país (con pérdidas valoradas en más de 100 mil millones de yuanes) durante la fiesta de la primavera, que provocaron la parálisis de buena parte de la economía nacional, y también a factores externos como el incremento de precios en determinados bienes importados. Las expectativas sitúan la previsión en el primer semestre del año en torno al 6-8%, pudiendo descender en el tercer y cuarto trimestre del ejercicio.

El de la inflación fue uno de los temas más discutidos, a sabiendas de la preocupación social que genera. La primera reacción del Gobierno apunta a un nuevo aumento de las tasas de reserva obligatoria de los bancos y de las tasas de interés (hoy por encima del 7%) con objeto de restringir el crédito y la sobreliquidez. La anunciada moderación del crecimiento debe combinarse con una política generosa de creación de empleo (50 millones de puestos en los próximos cinco años) y la culminación del proceso de conformación de un nuevo modelo de desarrollo que se atenga a las expectativas (en lo social) y a otras necesidades y exigencias (en lo ambiental), indispensables para evitar el crecimiento ciego.

Según dijo el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Tian Chenping, cada año unos 20 millones de personas entran en el mercado laboral del país, pero en las zonas urbanas solo pueden crearse un máximo de 12 millones de puestos anuales. El miedo a que una estricta política monetaria que reduzca la inversión acabe por afectar al empleo y agrave estas cifras, tiene su fundamento.

Las dificultades de la economía estadounidense (que podrían no afectar tanto a la economía china teniendo en cuenta que la mayoría de sus exportaciones se relacionan con productos básicos y semimanufacturados), la constante elevación de los precios del crudo y de otras materias primas, la apreciación paulatina de la moneda china (con una progresión en relación al dólar estadounidense cifrada en torno al 15%) y la exigencia de una mayor atención a los aspectos sociales, lo que incrementa los costos salariales y adyacentes, indican la existencia de numerosos fenómenos de diverso tipo que pueden hacer de 2008 un año especialmente complicado para la economía china.

Wen Jiabao ha reclamado confianza y prudencia a la ciudadanía, ante el temor de que el pánico irrumpa, agravando aún más el problema del incremento de los precios. Otros, como el profesor Wei Jie, de la Universidad Qinghua, insisten en la importancia de no ser timoratos y acelerar el cambio del modelo de desarrollo para promover el aumento de la demanda y el consumo nacionales.

El enfriamiento de la economía china irá acompañado, previsiblemente, de políticas orientadas a facilitar una mayor presencia y diversificación de sus mercados exteriores. Sus inmensas reservas (1,5 billones de dólares estadounidenses), las mayores del mundo (medio billón más que Japón, que ocupa el segundo puesto), contribuirán a facilitar las inversiones en el exterior, en el marco de un proceso en el cual, las grandes empresas públicas chinas muestran ya una capacidad indiscutible para competir con otros capitales internacionales.


Los superministerios y la reforma política

La reorganización administrativa y ministerial ha sido la principal novedad del encuentro. Los Ministerios de Vivienda y Construcción Urbana y Rural, de Recursos Humanos y Seguridad Social, de Comunicaciones y Transporte, de Industria e Informatización, y de Protección Ambiental serán los referentes esenciales de este cambio que pretende, según el gobierno, unificar funciones, clarificar y racionalizar la estructura administrativa y hacerla más eficiente. Además, se crea una Comisión Nacional de Energía, órgano de consulta y coordinación, adscrito a la Comisión Estatal de Desarrollo y Reforma, al ser imposibles de vencer las resistencias de las grandes compañías públicas petroleras a crear un superministerio de Energía. Esta ha sido la sexta reorganización del Gobierno central desde 1982. Su implementación llevará varios años.

En lo político, se deben hacer tres observaciones. Primero, la reestructuración afecta a asuntos sensibles de la agenda, ya que se refiere a aspectos como la energía, el medio ambiente, el desarrollo tecnológico, la calidad de los productos, alimentos o medicamentos o la dimensión social. Por otra parte, la reorganización implica también cierto nivel de recentralización, de forma que el poder central va a disponer de más poder, capacidad e influencia para contrarrestar los impulsos incontrolados de regiones e industrias que tradicionalmente se resisten a seguir los dictados del Gobierno central en materias como la moderación del crecimiento o el control de la contaminación. Finalmente, la mención de restricciones jurídicas (del mucho poder, escaso control e interminable corrupción de la administración en sus diferentes niveles) junto al estimulo de la vocación de servicio público abundan en la necesidad de modernizar y regularizar las relaciones del aparato del Estado con los ciudadanos sobre la base del imperio de la ley, pero fomentando, se dice textualmente, el autogobierno, la participación pública, o el reconocimiento de las organizaciones sociales. La administración y los servicios públicos en China son, por regla general, muy débiles e incapaces de afrontar los retos de un Estado moderno.

En cuanto al control de la acción del Gobierno, la alocución de Wen: “Hay que aceptar conscientemente la vigilancia de los diversos sectores sociales”, muestra una cierta receptividad al papel público en la lucha contra la corrupción que tiene como contrapartida una exigencia no solo de la constantemente reiterada –con poco éxito- moralización de la vida pública sino también de una mayor transparencia de la labor gubernamental.

¿En qué medida esto atañe a la reforma del sistema político anunciada en el XVII Congreso del PCCh? Aporta pocas novedades, al menos sobresalientes. Se sigue insistiendo, ciertamente, en fortalecer la legalidad del sistema, aunque su traducción práctica, más allá de la proliferación normativa, está por ver, en especial en lo que atañe al propio PCCh. El presidente de la APN, Wu Bangguo, presentó un balance en el cual se enfatiza que hacia 2010 podría quedar establecida la normativa básica general del país. En los días previos al inicio de las sesiones, se presentó el Libro Blanco sobre el Fomento del Sistema Legal.

En esa perspectiva, es probable una reforma de la ley electoral que aborde la representación igualitaria de delegados rurales y urbanos en la APN. Actualmente, la población representada por un delegado rural es cuatro veces la de uno de las zonas urbanas. A finales de 2006, la población urbana del país ascendía a 577 millones de personas, mientras que la rural era de 723 millones.

La ocasión podría permitir una reforma más profunda de la legislación electoral. Hoy día, los diputados a las asambleas populares de nivel distrital son elegidos directamente por los electores, mientras que los de nivel superior son elegidos indirectamente. Los diputados de la APN son elegidos por las asambleas populares de nivel provincial, regiones autónomas y municipalidades que dependen directamente del poder central. El Ejército Popular de Liberación dispone de una circunscripción específica. Hong Kong y Macao también cuentan con una regulación propia. La cifra límite es de 3.000 miembros.

En su discurso inaugural, Wen Jiabao señaló el empeño en reformar el sistema político y profundizar la democracia, siempre bajo el liderazgo del PCCh, su promotor y, al tiempo, limitador. Ello implica, en su opinión: ampliar la democracia popular, perfeccionar el sistema democrático y multiplicar las formas y canales democráticos, estimulando un perfeccionamiento del sistema legislativo, para que el Gobierno se ejerza en el marco del respeto a la ley, garantizando tanto una mayor participación social como una mayor libertad, pero siembre bajo la dirección del PCCh.


Desigualdades y programas sociales

La APN de este 2008 presentaba como novedad la participación de tres delegados de los trabajadores emigrantes procedentes del campo, una masa que suma, aproximadamente, unos 200 millones de personas y que constituyen el principal soporte de sectores como la construcción, la industria y la hostelería. A pesar de ser un colectivo superexplotado y percibir unos ingresos que, por regla general, son inferiores a los 1.000 yuanes mensuales, una encuesta realizada por www.39.net en ciudades como Beijing, Shanghai, Guangzhou y Shenzhen, reveló que la inmensa mayoría se sentía “satisfecha” con su situación. Lo que dejaban atrás era mucho peor.

Wen Jiabao anunció grandes inversiones en la agricultura, educación, asistencia sanitaria o en la seguridad social, con el objeto general de reducir las desigualdades (que siguen muy por encima del promedio mundial de 1,8:1), y el acceso igualitario a los servicios públicos de residentes urbanos y rurales.

En los últimos cinco años, China ha pasado de la sexta a la cuarta posición en el ránking de la economía mundial, pero el conjunto de la población se ha beneficiado poco de las ventajas materiales y del crecimiento de la influencia del país, especialmente las capas menos favorecidas. Wen Jiabao ha prometido en su alocución a la APN un Gobierno volcado en la solución de los problemas sociales, más eficaz, y menos corrupto. Las promesas no son nuevas, aunque bien es verdad que se han advertido cambios efectivos en los últimos años.

A lo largo de 2007, por ejemplo, se ha generalizado la exención de matrícula y la entrega de libros de texto gratuitos a los escolares de primaria y secundaria, o ampliado la cobertura de la asistencia médica cooperativa al 86% de los distritos de todo el país. En 2008, en total, el aumento de las partidas sociales es del 20%.

Pero dado el abandono de la cuestión social durante las décadas precedentes, los retos son inmensos. Unos 58 millones de chinos, el 21,7% de todos los niños del campo con edades inferiores a los 17 años, se educan sin la presencia de sus padres, que han emigrado a las ciudades en busca de trabajo. De ellos, solo el 38% de los menores de cinco años fueron cuidados por sus abuelos, dice un informe de la Federación Nacional de Mujeres de China hecho público el 28 de febrero.

Otro informe, esta vez de UNICEF, señala que la tasa de mortalidad en menores de cinco años ha mejorado: era de 24 por mil en 2006 frente al 45 por 1000 de 1990. Pero siguen muriendo cada año unos 415.000 niños, es decir, el 4,3% de esta categoría a nivel mundial. La tasa de mortalidad infantil, según la OMS, es de dos a cinco veces más elevada en las provincias del interior que en las zonas urbanas. Y un 10 por ciento de la población total del país vive en condiciones de pobreza diversa.

En el otro extremo, según la última clasificación dada a conocer por la revista Forbes, el número de mil millonarios chinos se ha doblado en 2007. Entre las 1.125 mayores fortunas del mundo, 42 son chinas frente a 20 del año anterior. El origen tiene que ver en muchos casos con el sector inmobiliario (Yang Huiyan, Chen Lihua), productos electrónicos (Zhang Jindong), materias primas (Xian Yang), etc.


La CCPPCh y la democratización

En el curso de la CCPPPCh, los líderes de los ocho partidos no comunistas organizaron una rueda de prensa conjunta. Toda una novedad dado que dichas formaciones, que ahora parecen empeñarse, se supone que aconsejadamente, en proyectar una mayor visibilidad, carecían del mínimo dinamismo. En total suman unos 700.000 miembros, es decir, menos del uno por ciento de los 73 millones de afiliados al PCCh. En el marco de las sesiones de este año, se ha revalidado el compromiso de nuevos nombramientos de personalidades independientes y de otros partidos para desempeñar cargos de máximo nivel. Según fuentes oficiales, en toda China, algo más de 31.000 personas no afiliadas al PCCh desempeñan cargos de nivel distrital o superior, incluyendo las estructuras ejecutivas y judiciales, de nivel central y territorial. Hay dos ministros independientes en la actualidad: Wan Gang (Ciencia y Tecnología) y Chen Zhu (Salud Pública).

En la agenda de la CCPPCh, además de la inflación, destacó la preocupación por las expropiaciones de tierras en razón del “interés público”, un concepto difuso según algunos y que lleva a los funcionarios a obtener ganancias significativas que no siempre revierten en los gobiernos locales y empobrecen a los titulares de los derechos de explotación, los campesinos. Ello ha propiciado fenómenos como la rápida reducción de tierras de cultivo, en la actualidad cifradas en 121,8 millones de hectáreas, es decir, 0,09 hectáreas per cápita, cifra que representa una reducción de 8,3 millones y 0,11 hectáreas, respectivamente, en relación a 1996. Con una población que podría llegar en pocos años a los 1.600 millones de habitantes, China necesitaría, al menos, 120 millones de hectáreas de tierras cultivables para garantizar su seguridad alimentaria.

Se estima que unos 40 millones de campesinos han perdido sus tierras en los últimos años a causa del avance de la urbanización. Además, unos 50 millones de agricultores han incrementado su vulnerabilidad ya que han visto reducir sus parcelas, lo que constituye un importante factor de inestabilidad social. En torno a ello, el debate sobre el derecho a la tierra está siempre presente, relacionado con la seguridad alimentaria pero también con un asunto tabú en el discurso político-ideológico, la propiedad, discusión que no ha trascendido al público.

Beijing insiste en defender este sistema de co-participación a través de la CCPPCh como una gran expresión de “creatividad con peculiaridades chinas” (como señalaba el Renmin Ribao del 26 de febrero) y una nueva modalidad de democracia, muestra de una institucionalidad diferente que alarga la influencia del PCCh e incorpora a otros colectivos a la acción política y gubernamental sin cuestionar su liderazgo.

La promoción de la participación política tiene otro referente, esta vez tecnológico: Internet. El gobierno dice apostar por el uso de la red para testar el parecer de la opinión pública en proyectos de ley y reglamentos, en lo que parece una reforma moderada que puede tomar en consideración el punto de vista expresado por la población.


El gasto militar

El incremento del presupuesto de defensa para 2008 se cifró en el 17,6%., alcanzando el valor oficial de 417.769 mil millones de yuanes (unos 57,23 mil millones de dólares). El anuncio coincidió, como ya es habitual, con la publicación del informe anual sobre el presupuesto militar de China elaborado por el Pentágono. Beijing rechazó, una vez más, todas y cada una de las acusaciones recogidas en dicho documento.

En relación a 2007, mientras China cuantifica 45 mil millones de dólares, el Pentágono habla de entre 97 y 139 mil millones. Según sus cálculos, el gasto real debe ser el doble o el triple de lo anunciado oficialmente. Con el aumento previsto en 2008, rondará los 58 mil millones de dólares, según China, quien argumenta el alza en razón de la necesidad de modernizar su estructura, especialmente en materia de personal (aumento de salarios para captar talentos y mejorar las condiciones de vida de los soldados y oficiales) y responder a las previsiones de aumento de los precios de algunos recursos esenciales, en especial el petróleo. China señala, además, que en proporción al PIB, sus gastos militares suponen el 1,4%, mientras que en el caso de Estados Unidos suponen el 4,6%, de Reino Unido el 3%, de Rusia el 2,63%, de India el 2,5% y de Francia el 2%. En relación al presupuesto nacional, el porcentaje de China equivale al 7,2% frente al 16,6% de Estados Unidos.

El debate acerca de las cifras se completa con el referido a la transparencia del funcionamiento y actuaciones del EPL, cuyas principales estrategias se orientan a reforzar aquellas capacidades relacionadas con la defensa de la integridad territorial y su espacio marítimo, lo que atañe directamente a Taiwán y a los enclaves oceánicos en discusión con numerosos países de la región.

El desencuentro sino-estadounidense se produce a pesar de que el incidente del EP3 sobre la isla de Hainan (2001) parece haber quedado atrás y cuando los contactos entre ambos países en la esfera militar se van consolidando, con intercambios de visitas de altos cargos militares, y también de oficiales de medio y bajo nivel. Por primera vez, por ejemplo, una misión observadora del EPL participó en un simulacro de gran envergadura del Ejército estadounidense en la isla de Guam. Pronto debe entrar en funcionamiento el “teléfono rojo” entre ambos ejércitos, mientras oficiales navales chinos y norteamericanos discuten problemas relacionados con la seguridad marítima militar. Las diferencias sobre el presupuesto, no obstante, indican la existencia de una desconfianza que contribuye a propagar la amenaza china. Las inquietudes del Pentágono aumentaron con la prueba antisatélite realizada por Beijing en enero del pasado año y las implicaciones del salto tecnológico en lo espacial y en otros ámbitos en relación a las capacidades militares, con las que China pretende incrementar y mejorar su autonomía en este campo.

En términos generales, el presupuesto militar de China sigue siendo muy inferior al de EEUU y, aún con los cálculos más exagerados, no supondría ni el 20% del administrado por Washington. El elevado número de integrantes (más de dos millones de efectivos) y la ausencia de equipamientos modernos lastran sus capacidades que, por el momento, deben conformarse con una perspectiva regional, muy centrada en sus litigios territoriales, en especial Taiwán.


La responsabilidad internacional de China

En su comparecencia ante los medios de comunicación, el ministro Yang Jiechi señaló la disposición de China a asumir la cuota de responsabilidad internacional que le corresponda, pero enfatizando que aún es un país en vías de desarrollo que cuenta con posibilidades limitadas y que la primera prioridad del gobierno sigue centrada en lograr la modernización del país, proceso que no se ha completado del todo.

La importancia de la agenda diplomática china se ha visto corroborada de forma significativa en los últimos meses: visita de Sarkozy en noviembre de 2007 o de Yasuo Fukuda en diciembre junto con el viaje anterior de Wen Jiabao a Tokio en abril, o la visita del primer ministro indio, Manmohan Singh en enero de 2008, como la de Gordon Brown, la cumbre con la UE de noviembre de 2007, el fortalecimiento de las relaciones con Rusia y, en diferente medida, con Australia, o la multiplicación de los diálogos estratégicos con EEUU, confirman que la opinión de China importa y que ya no es un simple convidado de piedra en los asuntos internacionales. Su mediación en el diálogo hexagonal sobre Corea o la incitación a desempeñar un mayor papel en crisis como la de Darfur o Myanmar o a extremar su prudencia inversora en regiones como América Latina o especialmente en África, también indican las tensiones y contradicciones a que se enfrenta una diplomacia que aún basa buena parte de su actuar en los cinco principios de la coexistencia pacífica de la guerra fría y que entiende la gobernabilidad mundial de una forma diferente al predominante pensamiento occidental.


Conclusión

China cumple en 2008 el trigésimo aniversario de la política de reforma y apertura. En un ambiente internacional complicado, las claves internas se orientan a poner el acento en dos asuntos principales: la solidaridad y la democracia. Ambos temas marcarán el próximo lustro. Si en la primera están claros los objetivos, es decir, generalizar las políticas de bienestar, en lo segundo, predominan los límites y la incertidumbre en cuanto a los contenidos. Por otra parte, la no resignación a ejercer de “taller del mundo”, apostando, con voluntad política, por ser una potencia en todos los sentidos, augura tensiones.

Hu y Wen inician su segundo y último mandato con una agenda compleja. Llevará años completar la reestructuración administrativa aprobada en esta sesión de la APN, los problemas económicos podrían agravarse ante una coyuntura internacional en la que abundan las incertidumbres y el reto de la reforma política que debe incrementar el protagonismo cívico en detrimento de la omnipotencia del PCCh, confirman lo crucial del momento.

A lo largo de las dos semanas que han durado las sesiones se ha podido comprobar la naturaleza virtualmente confirmatoria de la APN, un parlamento que se limita a legitimar las decisiones del PCCh, pero con escaso poder real. Insuflar vida en la actividad parlamentaria supone otorgar más poder a los legisladores en materias de naturaleza política, presupuestaria y de control de la acción del Gobierno, así como una mayor transparencia de su actividad, lo que exige un nuevo tipo de relación con los medios de comunicación y mayores posibilidades de estos para actuar con más autonomía, todos ellos temas muy sensibles y por ello mismo nada fáciles de abordar cuando cualquier signo de cambio supone erosionar las bases de la omnipotente autoridad del PCCh.

En plenas sesiones, el Gobierno informó de un atentado terrorista frustrado por parte de nacionalistas uygures. Por otra parte, en el tramo final llegó la rebelión en Tibet, cuando muchos pensaban que el Dalai Lama era ya un “tigre muerto” y que sus palabras y éxitos diplomáticos recientes no preanunciaban cualquier acción violenta. El posterior y dramático desarrollo de los acontecimientos dejó una sombra alargada sobre la actuación del gobierno y una imagen internacional muy dañada, a pocos meses del previsto inicio de los JJOO. Aunque todo ello obedezca a estrategias de diferentes actores destinadas a poner contra las cuerdas al gobierno chino, sin duda queda en evidencia la importancia de tomar la iniciativa en lo político, incluyendo en ese ámbito la olvidada cuestión del autogobierno de las nacionalidades minoritarias.


Fuentes consultadas:

- Informe de la labor de gobierno presentada por el primer ministro Wen Jiabao ante la APN el 5 de marzo de 2008.

- Conferencia de prensa del ministro de Asuntos Exteriores Yang Jiechi el 14 de marzo de 2008.

- Conferencia de prensa del primer ministro Wen Jiabao el 18 de marzo de 2008.

- Despachos diarios de la agencia Xinhua entre el 3 de marzo y el 20 de marzo de 2008.

 
 

Xulio Ríos,
director del Igadi y del
Observatorio de la Política China
(
Casa Asia-Igadi).

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