| China e o mundo chinés |
| El Partido, contagiado Por Xulio Ríos (El Mundo, 24/04/2003) |
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Es difícil imaginar la existencia en China de capacidad suficiente para responder a una emergencia de salud pública como se está planteando. El presupuesto para sanidad, aunque mejorado en los últimos años, es uno de los más bajos entre los países en desarrollo. Las inversiones ejecutadas han sido claramente insuficientes para garantizar, por ejemplo, el adecuado funcionamiento de los hospitales en amplias zonas del país. No pocos se han visto obligados a promover negocios paralelos para recaudar los fondos necesarios a fin de subsistir. No faltan los lugares en que los familiares de los enfermos deben llevar sábanas, mantas y, sobre todo, superar las notorias deficiencias en materia de alimentación. Aún hoy, sólo aproximadamente la cuarta parte de la población tiene a priori garantizada la asistencia sanitaria y en el campo, donde la cobertura médica –deficiente pero universal– alcanzaba casi al 90% de la población, hoy no supera la barrera del 10%. Esas deficiencias estructurales, los escasos medios, las carencias en materia preventiva o de procedimientos de control, unidas a la notable intensidad de las interferencias entre administración partidaria, gubernamental y sistema de salud, al igual que ocurre en todos los ámbitos de la sociedad china que deben ser ocupados, complican notablemente la gestión del problema y, naturalmente, el cabal conocimiento de su magnitud real. En el Renmin Ribao, el Partido, consciente del caos reinante y de sus gravísimas consecuencias, llama al establecimiento de una dirección unificada del sistema que permita conocer el alcance de la epidemia y agilizar, llegado el caso, la rápida universalización de la respuesta médica. El gobierno, por su parte, víctima del famoso “enriqueceos” de Deng Xiaoping, debe intervenir para imponer precios límite a los tapabocas y desinfectantes y llamar la atención sobre los preparados milagrosos de medicina tradicional que proliferan por doquier en manos de desaprensivos que no dudan en tirar partido de la calamidad. El Partido está desbordado. Hu Jintao ha tenido que reconocer que la respuesta está... en la ciencia... Y en los militares. Buena parte de los científicos de la Academia de Ciencias Médicas del Ejército Popular de Liberación trabajan a marchas forzadas para lograr un urgente remedio que evite el primer gran naufragio de la reforma china. |
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Xulio Ríos es director del IGADI. |
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ÚLTIMA REVISIÓN: 28/04/2003
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