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China crece a costa de EEUU y Europa
Jaume Giné Daví (ARA, 22/01/2011)

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China salió fortalecida de la crisis financiera que explotó en EEUU en 2008. Dos años después es la segunda economía mundial. En 2010, creció un 10,3%, EEUU un 2,6%. Si sigue este ritmo será la primera antes de finalizar la presente década. Goldman Sachs lo anunció para 2027. Pero recientes predicciones de “The Economist” apuntan al 2019. Y si China no se abre al pluralismo político, podría ocurrir que la mayor economía del mundo no sea una democracia.

EEUU nunca imaginó perder su hegemonía global en unas décadas cuando en 1979 Jimmy Carter recibió a Deng Xiaoping. Se apoyó la entrada de China en la OMC, efectiva en 2001. Soñaba conquistar un potencial mercado de 1.350 millones de chinos e incorporarlos a la Globalización liderada por EEUU. También se creyó que el desarrollo económico comportaría la recepción por China de un modelo político democrático como el occidental, como ocurrió en Japón, Corea del Sur y Taiwán. Algunos analistas apostaron por 2008, el año olímpico chino, como el del salto democrático. Pero aquel año, EEUU golpeado por la crisis financiera quedó estancado mientras China dio un enorme salto, no político sino económico, para convertirse en el gran motor económico global. Sus reservas de divisas suman los 2,85 billones $. Hoy, es el acreedor de EEUU. Además, Pekín utiliza su sistema autoritario para gestionar, sin oposición política, los tiempos y los ritmos del proceso de transformación económica.

La visita de Hu Jintao a EEUU se produce tras un 2010 repleto de tensiones bilaterales. Obama repitió en Washington el mismo rosario de peticiones y quejas ya recitado cuando viajó a China en noviembre de 2009: el déficit comercial, el tipo de cambio yuan-dólar, la violación de los Derechos de la propiedad industrial e intelectual  (DPI), las subvenciones públicas a las empresas exportadoras chinas, contrarias las reglas de la OMC, etc. Insistió en las cumbres del G20 de Toronto y Seúl. No se llegó a acuerdos concretos. La respuesta china es reiterativa: adoptará un tipo de cambio del yuan más flexible respecto al dólar y el euro, pero no concreta cuando ni que a ritmo lo hará. En Seúl, Hu Jintao incluso criticó la intervención de la Reserva Federal de EEUU tras poner en circulación 600.000 millones $ de nuevo cuño para manipular a la baja el dólar.

Los desacuerdos persisten. El déficit comercial con China creció un 26%, alcanzando los 275.000 millones de $ en 2010. El yuan sigue infravalorado aunque Pekín afirma haberlo apreciado un 3,9% desde junio y anunció que podría subirlo un 5% en 2011. Y la piratería y las falsificaciones sigue reinando en las zonas poco desarrolladas del centro e interior del país Los chinos justifican el desequilibrio comercial en la mayor competitividad de sus productos. Y presumen tener una legislación exhaustiva para proteger los DPI, aunque no siempre la aplican de forma efectiva y transparente por los jueces y funcionarios chinos.

El potencial chino abarca todo el mundo. Aprovecha la crisis de EEUU para demostrar las excelencias de su modelo político y económico frente el occidental. Hu Jintao puso en tela de juicio la preeminencia del dólar. Pekín desea mejorar la posición del yuan en el sistema internacional. Cuenta con el apoyo de los BRIC. Anima a sus empresas a usar el yuan, en detrimento del dólar, en sus intercambios financieros y comerciales. Ha firmado “currency-swap agreements” con Indonesia, Malasia. Corea del Sur, Tailandia, Argentina, Brasil y Rusia que permiten intercambiar divisas con los Bancos Centrales. El primer paso: la “regionalización” del yuan en Asia. También firmó Acuerdo de libre comercio con ASEAN y Taiwán. Es el primer socio comercial de Japón, Corea del Sur, India y Australia. También de Brasil y Sudáfrica. Desarrolla una frenética diplomacia económica para conquistar los mercados de América Latina y África para asegurarse los recursos energéticos para seguir creciendo. Y cada cuota de mercado que gana China la pierden EEUU y la UE.

Pero el hipercrecimiento chino es insostenible y suscita interrogantes. La economía se recalienta y la inflación sube. Causan  desigualdades territoriales y sociales y un grave impacto medioambiental. La conflictividad social crece a la par con los precios de los alimentos que provocan mayor presión salarial. Los gobiernos provinciales y locales endeudados. Persiste una amenazante burbuja inmobiliaria. Si explota todos lo pasaremos peor. La economía china tal vez vuela demasiado rápido y alto y debería repostar para evitar un aterrizaje complicado.

En Washington, Obama comprobó otra vez el carácter sutil de las palabras, las sonrisas y los silencios de Hu Jintao. Buenas formas y genéricas declaraciones de intenciones. Si bien logró una buena tajada de contratos comerciales estimados en 40.000 millones $. China hará lo que más convenga a sus ambiciones e intereses estratégicos. No cederá en lo substancial. Y si lo hace es que aún necesita a EEUU. Ambos países son distantes, a veces antagónicos, pero necesitan entenderse.

 
 
Jaume Giné Daví, profesor de la Facultad de Derecho de ESADE
e investigador asociado al IGADI
 
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