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Efectos del Acuerdo comercial China-Taiwán para Japón
Jaume Giné Daví (OPCh, 28/07/2009)

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Japón, al igual que Corea del Sur recibió con gran cautela el “Economic Cooperation Framework Agreement“(ECFA), firmado por China y Taiwán el 29 de junio de 2010 en Chongquing. Un acuerdo que puede afectar, cuando entre en vigor el 1 de enero de 2011, a los flujos comerciales en Asia Oriental y cuyos efectos de desviación de comercio se sumarán a los que impulse el China-ASEAN Free Trade Agreement (ACFTA) que ya entró en vigor el pasado 1 de enero de 2010.

El ACFA puede dejar también a Japón en una situación comercial desventajosa frente a Taiwán para competir en el mercado chino. Tokio esta estudiando con lupa el contenido de las diversas y mutuas concesiones arancelarias y otras ventajas pactadas entre Pekín y Taipei, que abarcan tanto al los productos manufacturados como al sector servicios. El paso siguiente consiste en analizar las estrategias más adecuadas para superar los posibles efectos perjudiciales de aquel acuerdo para la competitividad de las empresas japonesas que exportan al mercado chino.

Japón se siente agobiado ante el imparable ascenso político y económico de China convertida ya en la segunda economía mundial tras superar al archipiélago. La economía china que crecía un 11,9 en el 1er trimestre de 2010 se moderó situándose en un 10,3% en el segundo trimestre. Unos porcentajes inalcanzables para la estancada economía japonesa. Ahora son las grandes empresas chinas las que intentan invertir en Japón. El objetivo no es propiamente el mercado japonés sino compara empresas niponas para hacerse con su avanzada tecnología. Un ejemplo, en enero la china Ningbo Yunsesheng compró el 80% de Nikko Electric Industry, una empresa nipona constituida en 1933 que fabrica componentes de automóvil. No es un caso excepcional. Los inversores chinos ya han invertido desde 2008 un total de 28.500 millones yenes para adquirir empresas japonesas. Además, China que quiere diversificar sus reservas de divisas extranjeras, está comprando ahora bonos del tesoro de Japón.

¿Cómo contrarestar las ventajas que los competidores taiwaneses gozan para acceder gracias al ACFA en el mercaos chino? Es una tarea complicada y con efectos a largo plazo. En primer lugar, no es previsible que Japón firme con China un FTA. A pesar de que Pekín no se cierra a esta posibilidad, persisten problemas políticos de difícil solución, incluso disputas territoriales. Tampoco es previsible que China permita a Taipei firmar un FTA con Tokio. Pero caben otras alternativas.

Las empresas japonesas, tanto los conglomerados como algunas PIMES, plantean establecerse y fabricar sus productos industriales en Taiwán por medio de la constitución de Joint-ventures con un socio local. Para después poder exportar desde la isla al continente disfrutando de las mismas ventajas comerciales que China concederá desde el 1 de enero de 2011 y en los dos años sucesivos a las compañías taiwanesas.

Hay otras razones coyunturales y otras históricas que pueden favorecer esta última estrategia japonesa. Las recientes huelgas y otras protestas laborales han afectado a las principales empresas japonesas establecidas en el continente, como las del sector automóvil Honda, Toyota y Nissan y a los que fabrican componentes electrónicos para aquel sector como Omrón. También a otras multinacionales como la surcoreana Hyundai, la taiwanesa Foxconn o incluso la estadounidense de los restaurantes KFC. Por su parte, el Gobierno chino no se comprometió directa e inmediatamente a encauzar la solución de los conflictos, a pesar que nada ocurre en China a espaldas del Estado-PCCh. Las huelgas, incluso salvajes, han ocurrido en un país donde no esta reconocido el derecho de huelga y los obreros “han pasado” del sindicato oficial chino. Pero solo han afectado a las empresas multinacionales extranjeras, no a las chinas. Algo que merece un análisis más profundo  y complejo. También cabe preguntarse a quien benefician indirectamente estos conflictos sociales.

Diversos factores como el aumento significativo de los bajos costes laborales (del 25% al 45%), la persistente corrupción presente en algunos niveles de la administración provincial y local y un claro resentimiento antijaponés provocado por heridas históricas aún no cicatrizadas, han enrarecido las relaciones bilaterales. En todo caso aunque estos problemas no favorecen la presencia empresarial de las empresas japonesas en China, estas continuarán invirtiendo en el mercado más grande del mundo y en el cual crecerá más la demanda interna en las próximas décadas.

En cambio, se esperan a las empresas japonesas que serán bien recibidas en Taiwán. Las relaciones bilaterales, comerciales o culturales, han sido tradicionalmente fluidas Y aunque la isla de Formosa fue una parte integrante de Japón durante 50 años (1895-1945), esta larga ocupación no tuvo, a diferencia de la durísima ocupación japonesa en Corea y China, unos efectos tan traumáticos para la población local.

 
 

Jaume Giné Daví, profesor de la Facultad de Derecho de ESADE
e investigador asociado al IGADI

 
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ÚLTIMA REVISIÓN: 28/07/2010


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