China e o mundo chinésVolver a TitularesVolver a China e o mundo chinés
Tíbet: ¿Propaganda o iniciativa política?
Xulio Ríos (La Vanguardia, 10/03/2009)

Versión en PDFVersión para imprimir

 

  Monjes tibetanos en Bodhnath, Katmandú (Nepal); clic para aumentar
En el caso tibetano, mientras Beijing no adelante propuestas políticas serias, el aglutinante religioso seguirá ejerciendo de gran coraza protectora y dique frente a un sano y reivindicable laicismo democrático. [Foto: Monjes tibetanos portan un retrato del Dalai Lama en Bodhnath, Katmandú (Nepal), el 10 de marzo de 2009].
 
China tiene su razón cuando dice que el Tíbet de los años cincuenta era un infierno feudal. Pero le falta cuando presenta ahora un Tíbet poco menos que idílico. Poniéndose el parche antes de la herida, China se ha volcado en este aniversario ante el temor a la reiteración de incidentes, dentro y fuera del país. No podrá evitarlos todos, pero intentará ahogarlos en un inmenso mar de propaganda, ejemplificado en ese nuevo Libro blanco sobre los 50 años de la “reforma democrática” en Tíbet, dado a conocer esta semana.

Hay una seria paradoja en la forma de abordar los problemas de las nacionalidades minoritarias en China y, en concreto, la cuestión Tibetana. De una parte, se acusa a los movimientos nacionalistas de hacer política aunque, para despistar a ingenuos, se presentan bajo ropaje religioso. De otra, se excluye la política de la “solución”, tratando de reducir el problema a una cuestión etnológica o antropológica, lo cual supone asumir un liderazgo modernizador limitado que toma cuerpo en el fomento del turismo o un desarrollo económico uniforme. Lo lamentable es que dichos esfuerzos, por parciales, están condenados al fracaso y cuanto empeño se invierta en popularizar ese discurso, a la larga será tiempo perdido. China puede presumir de muchos avances materiales en las últimas décadas, entonando incluso un aceptable mea culpa por los desmanes de la Revolución Cultural, pero nunca será suficiente un reconocimiento de la diversidad cultural y religiosa si no se acompaña de propuestas políticas innovadoras que le eviten situarse de forma permanente a la defensiva.

El respeto y la integración de la diversidad no equivalen a la institucionalización de parques temáticos de millones de kilómetros cuadrados, sino que exigen la formulación de propuestas de autogobierno que instituyan un marco mínimo para el ejercicio de una lealtad equilibrada. La identidad no es un medio de vida, es una forma de ser y estar. En el caso tibetano, mientras Beijing no adelante propuestas políticas serias, el aglutinante religioso seguirá ejerciendo de gran coraza protectora y dique frente a un sano y reivindicable laicismo democrático. En el fomento de esa laicidad, imposible sin política creativa, puede encontrar China un aliado transformador y socialmente aceptable. Mientras tanto, insistiendo en la propaganda, los liberadores que hace cincuenta años pusieron fin al drama feudal del pueblo tibetano, seguirán corriendo el riesgo de ser calificados de simples ocupantes.

 
 

Xulio Ríos,
director del Igadi y del
Observatorio de la Política China
(
Casa Asia-Igadi).

Xulio Ríos, clic para aumentar
 
Volver a TitularesVolver a China e o mundo chinés



Ir á páxina de inicio
Instituto Galego de Análise e
Documentación Internacional
www.igadi.org

ÚLTIMA REVISIÓN: 15/03/2009
Fernando Pol Trigo


Subir

 

Subscríbete á lista de correo do Igadi e recibe notificación das novas
informacións, artigos, documentos, convenios, publicacións, etc, que ofrece
o Igadi na súa páxina web Igadi na Rede.


Para comprender o Mundo desde aquí ...
... para proxectar a Galicia no contexto internacional.

   

Apúntate en: http://www.elistas.net/lista/igadi/alta