| China e o mundo chinés |
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| La antorcha olímpica china visita Corea dos veces Jaume Giné Daví, desde Seúl (igadi.org, 06/05/2008) |
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En Seúl, a los manifestantes a favor del respeto de los derechos humanos en el Tibet se les sumaron otros más numerosos que protestaban por la grave situación de los refugiados norcoreanos en China. Pekín rechaza considerarlos como refugiados y los trata como inmigrantes económicos ilegales. Estos no sólo no ven sus derechos humanos protegidos en suelo chino sino que pueden y son periódicamente deportados a Corea del Norte donde son inmediatamente condenados a elevadas y duras penas de prisión. Se estima en 40.000 los norcoreanos refugiados en China y el sudeste asiático, la mayoría en China viviendo con el temor de ser arrestados y repatriados. Sin embargo, los grandes protagonistas que focalizaron toda la atención fueron los miles de chinos residentes en Corea, muchos de ellos estudiantes universitarios, que se movilizaron para apoyar calurosamente el paso de la antorcha olímpica por las calles de la capital, con pancartas y gritando slogans pro-Pekín y ondeando miles de banderas chinas. El recorrido de la antorcha no fue interrumpido pero sí se produjeron incidentes cuando algunos activistas chinos se enfrentaron violentamente contra otros manifestantes anti-chinos, pero también contra la policía que intentaba evitar los desordenes. Estos hechos provocaron una queja expresa del Gobierno coreano al embajador chino en Seúl y no descarta que se tomen medidas judiciales, incluso deportaciones, contra los que actuaron violentamente. Lo ocurrido en las calles de Seúl ha molestado al Gobierno y a la opinión pública coreana, tal como reflejaban los editoriales del Korea Herald y el Korea Times. El primer ministro surcoreano Han Seung-soo dijo que las imágenes de los jóvenes chinos atacando a los manifestantes coreanos constituía “un incidente que ha herido el orgullo nacional”. No ha gustado que un acto de celebración festiva ante un acontecimiento olímpico se convirtiese también en un acto de movilización y de manifestación nacionalista china protagonizada por extranjeros residentes en el país, ondeando miles de banderas chinas.
Es evidente que China va a seguir su camino y ritmo de reformas en función de sus intereses y sus prioridades. Aquellos que esperaban que los Juegos Olímpicos de Pekín podían impulsar también la democratización china pueden quedar, por ahora, decepcionados. Pero, lo que sí preocupa a los vecinos de China, como Corea del Sur, es que los Juegos puedan ser utilizados básicamente para impulsar el nacionalismo chino. Al día siguiente, el 28 de abril, la antorcha voló a Pyongyang donde fue recibida oficial y solemnemente por el régimen comunista norcoreano. Era la primera vez que la llama olímpica saltaba el muro de este país tan aislado del resto del mundo. Como cabía esperar fue recibida y se paseó triunfalmente por las calles de la capital entre decenas de miles de norcoreanos vitoreándola con música y danzas. La antorcha olímpica china estaba en Corea, pero en el Norte del paralelo 38. |
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Jaume Giné Daví, profesor asociado del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona y profesor asociado de la Facultad de Derecho de ESADE, é investigador asociado del Igadi. |
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Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional www.igadi.org ÚLTIMA REVISIÓN: 06/05/2008 |
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