| China e o mundo chinés |
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| Año de España en China Por Xulio Ríos (Capital, El Correo, 25/06/2007) |
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La presencia española en China ha mejorado en los últimos años, pero sigue siendo deficiente a todos los niveles. En lo económico, el monto de las inversiones (54,2 millones de euros en 2006) y el número de empresas (450) está muy por debajo de las hipotéticas aspiraciones y posibilidades de la octava economía del mundo. El déficit comercial bilateral supera los 12.000 millones de euros. España no alcanza a representar siquiera el medio punto de las importaciones chinas o de la inversión extranjera directa que recibe. En lo cultural y educativo, queda mucho por hacer. En aspectos de imagen, aunque no negativa, es manifiestamente mejorable. Todo ello exige un mayor esfuerzo de las autoridades y el conjunto de la sociedad para impulsar la presencia española y lograr ese objetivo de doblar la presencia empresarial en un par de años. En las relaciones con China, el factor institucional y político es de extrema importancia. Estas visitas contribuyen de modo decisivo a fortalecer las relaciones bilaterales y a identificar y promover oportunidades para estrechar lazos a todos los niveles, no solo empresarial. El diálogo con las autoridades chinas, del que no debe excluirse la problemática de los derechos humanos, debe incorporar elementos hasta ahora ausentes y que pueden resultar de extremo interés para Beijing a corto y medio plazo. El Estado autonómico español es objeto de estudio por parte de los académicos chinos, preocupados, al igual que la dirigencia política, por la modernización del estado y el fomento de una descentralización leal que impida el agravamiento de las tensiones nacionalistas (principalmente en Tibet y Xingjiang). China tiene cinco regiones autónomas que no cuentan ni con Estatuto. Con todas sus limitaciones, la experiencia española, que será objeto de análisis en un Congreso a celebrar en la ciudad de Kunming en 2008, puede fijar más la atención de China en nuestras autonomías y fortalecer así las relaciones bilaterales a otros niveles. El esfuerzo de este Año de España en China marcará un punto de inflexión, pero o cambian mucho las cosas o quedará muy por debajo de las expectativas y necesidades. Y es que se diga lo que se diga, se sigue hablando mucho de la importancia de China en el siglo XXI, pero se comprende menos a la hora de traducir las palabras en hechos prácticos. Y esa asimetría seguirá pesando en el retraso de la presencia española en China. |
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