| China e o mundo chinés |
||||||||
| Un buen año para Hu Jintao Por Xulio Ríos (Gloobal, 15/12/2006) |
||||||||
|
Cuatro son los ejes a tener en cuenta. En primer lugar, en lo partidario, Hu Jintao ha actuado, principalmente, en cuatro frentes. Con inteligencia y habilidad, para reforzar su poder, ha encumbrado a Jiang Zemin con la publicación de sus Obras y animando a todo el Partido a su estudio, facilitando su aparición pública en determinados eventos por primera vez desde hace mucho tiempo, pero fustigando sin miramientos su influyente base, obligando a elegir fidelidades. Su principal testaferro, Zeng Qinghong, vicepresidente del Estado, parece haber cambiado de bando y su buen conocimiento del terreno podría resultar ahora de gran ayuda a Hu Jintao para liquidar el clan de Shanghai. Queda por ver si ese es mérito suficiente para prevalecer en el Comité Permanente del Buró Político que salga elegido del próximo Congreso, ya que solo dos plazas parecen seguras: Wen Jiabao, primer ministro, y el propio Hu. La intensificación de la lucha contra la corrupción (fu bai, En lo económico, el cambio de rumbo es plausible. No habrá pasos atrás en la reforma y
apertura, pero sí ajustes de considerable entidad. Además de afrontar las clásicas debilidades
de la reforma (desequilibrios territoriales, desigualdades, etc), el discurso sobre el nuevo modelo de desarrollo
toma cuerpo en la prestación de una mayor atención a la superación del déficit tecnológico
(también en lo militar), el medio ambiente o la reorientación de la inversión extranjera.
Por otra parte, la formulación de un "nuevo campo socialista" (shehuizhuyi xinnongcun, En lo social, ya sea por vocación o por exigencia, Hu ha demostrado una mayor sensibilidad. Además de las medidas generales contempladas en el vigente plan quinquenal y que sientan las bases de un sistema de bienestar elemental que supere el trasnochado y frecuente paternalismo, cabe destacar el empeño en la mejora de las condiciones laborales y en el aumento del poder sindical en las empresas del sector privado o con inversión extranjera. En realidad, estas estructuras no han evolucionado en absoluto en las últimas décadas ni parece que esa renovación figure en la agenda. Por lo tanto, cabe imaginar que se trata de una estrategia de naturaleza más partidaria que social, utilizando las estructuras sindicales como cabeza de puente del partido que no renuncia, en absoluto, al control de los resortes económicos, cualquiera que sea su dimensión o carácter. En lo político, la perseverancia es también la nota dominante, pero con matices. Como reiteró
durante su visita a EEUU, China no imitará el modelo occidental. Al contrario, todo el acento de la estrategia
de Hu se centra en el reforzamiento del Partido. Se diría incluso que en aspectos como la separación
entre Estado y Partido, palabra de orden muy repetida en los últimos años, se ha retrocedido, quizás
solo temporalmente, con el objeto de reforzar el control sobre todas las palancas del poder. Ello a pesar de que
la cosmética política ha registrado un ligero avance con esa imagen de los líderes votando
en las elecciones distritales de la capital, pero manteniendo la misma rigidez implacable contra toda expresión
de elemental disidencia o discrepancia que suponga desafío. La palabra mágica de Hu para garantizar
la estabilidad es la armonía (he xie, En cuanto a la política exterior, el balance de Hu Jintao no podría ser mejor. Cinco años
después de su ingreso en la OMC, el incremento de su capacidad y poder económico se está trasladando
al conjunto del sistema internacional. De la Organización de Cooperación de Shanghai a la Cumbre
Africana, el encuentro con Bush o las giras de los altos dirigentes por los cinco continentes, evidencian que el
poder de China se ha hecho más visible en la región y en mundo en 2006. Ello obligará a su
diplomacia a comprometerse en muchos más temas, pero también a velar por su propia imagen internacional.
No parece bastante predicar diálogo o reiterar, a diestra y siniestra, que la suya es una emergencia pacífica
(heping jueqi En conclusión, Hu Jintao impulsa un gran ajuste de la reforma, una puesta a punto que debe garantizar la solvencia de China como poder autónomo en el siglo XXI. Esa es su hoja de ruta. |
||||||||
|
||||||||
|
Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional www.igadi.org ÚLTIMA REVISIÓN: 16/12/2006 |
||||||||
|
||||||||