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Kirguizistán: victoria a la soviética de Bakiev
Por Xulio Ríos (Xornal, 12/07/2005 e Gloobal, 14/07/2005)
 
 

  Kourmanbek Bakiev, clic para aumentar
La elección de Kourmanbek Bakiev (en la foto), antiguo primer ministro, es fruto de un pacto que situará a Félix Koulov, antiguo vicepresidente de Akaiev, al frente del gobierno en los próximos días. Koulov, parte también de la eterna nomenclatura, fue puesto en libertad (permanecía en la cárcel desde 2000 acusado de corrupción), a raíz de la revolución de los tulipanes, hace tres meses. El tándem Bakiev-Koulov, asegura la unión del sur y del norte del país, donde ambos tienen sus respectivas áreas de influenza o virreinatos, pero ambos entienden su alianza como un compromiso temporal, que desembocará en luchas intestinas profundas a corto plazo.
 
¿Se han aclarado las cosas en Kirguizistán? A juzgar por los resultados de las elecciones del pasado domingo 10 de julio, todo parece estar más que claro: Bakiev arrasó, obteniendo nada menos que el 90% de los votos emitidos, con una participación estimada del 75%, tan elevada que hasta los propios observadores de la OSCE, tan escrupulosos unos meses antes, se han visto obligados a ponerla ahora moderadamente en causa.

En esta singular historia, Bakiev viene siendo el sucesor de Akaiev, quien gobernó Kirguizistán desde la desmembración de la URSS en 1991 hasta las elecciones legislativas de marzo, que fueron contestadas por la oposición y seguidas de numerosos disturbios que obligaron al presidente a refugiarse en Rusia, donde ahora reside.

La amplísima contundencia de los resultados de las elecciones de este domingo contrasta, no obstante, con numerosos temores y cautelas. La soterrada pugna que enfrenta a diferentes clanes internos y potencias extranjeras ha quedado sin resolver del todo en este pequeño paréntesis electoral, que difícilmente proveerá de estabilidad la evolución de esta estratégica república centroasiática.

La elección de Bakiev, antiguo primer ministro, es fruto de un pacto que situará a Félix Koulov, antiguo vicepresidente de Akaiev, al frente del gobierno en los próximos días. Koulov, parte también de la eterna nomenclatura, fue puesto en libertad (permanecía en la cárcel desde 2000 acusado de corrupción), a raíz de la revolución de los tulipanes, hace tres meses. El tándem Bakiev-Koulov, asegura la unión del sur y del norte del país, donde ambos tienen sus respectivas áreas de influenza o virreinatos, pero ambos entienden su alianza como un compromiso temporal, que desembocará en luchas intestinas profundas a corto plazo.

Confundir este pseudorelevo en la casta dirigente del país con la alternancia democrática obedece a cálculos obviamente interesados que poco tienen que ver con la realidad, mucho más compleja. La involución de los tulipanes de 24 de marzo pasado reproduce, cada vez con mayor evidencia, el poder rapaz y corruptor de los intereses y las influencias externas para servirse de las rivalidades clánicas y oligárquicas que permanecen en el país, propias del siglo XIX y XX, pero de gran utilidad para garantizar escenarios de control e influencia en el siglo XXI.

Por el momento, a diferencia de Georgia y Ucrania, no está del todo claro por donde se decantarán las simpatías del nuevo gobierno. La población de Kirguizistán, tan empobrecida en su inmensa mayoría, ha interiorizado un cierto favor por Rusia, pero EEUU pisa con fuerza en el área y combina con inteligencia su compromiso con la caridad y la asistencia social, tan descuidada por Bush en EEUU, con la ampliación de la base militar que instaló en Manas a raíz de los sucesos del 11S. Hay quien afirma que el gran error de Akaev fue denegar el permiso a Estados Unidos para desplegar aviones espía Awac en la base de Manas, mientras a Rusia se le permitía ampliar las pistas de aterrizaje en la base de Kant para facilitar la llegada de todo tipo de aviones.

Bakiev será muy cuidadoso en su andar por el mundo, pero tendrá que decantarse. Hace unos días, en la cumbre de la Organización de Shangai (Kirguizistán es frontera con China) ha suscrito la petición de retirada de las tropas de EEUU de la región, presentes también en Uzbekistán.

Revolución y elecciones se han sucedido en un tiempo record pero poca cosa pueden cambiar en Kirguizistán. Incluso hay quien asegura que estamos ante los efectos de una revolución precipitada, obra de los servicios secretos rusos, que esta vez se han adelantado a la supuestamente preparada por los servicios secretos estadounidenses. Cada uno dispone de sus bazas en el nuevo poder. El gran juego continúa en Asia Central. La pobreza y la miseria, también.

 
 

Xulio Ríos,
director del Igadi.

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ÚLTIMA REVISIÓN: 13/07/2005
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