| La fugaz reaparición de Yala enturbia los comicios
en Guinea Bissau Por Raquel Quinteiro Castromil (Titulares, 24/03/2004) |
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Apenas tres días después del pistoletazo de salida que inauguraba en Guinea Bissau la campaña electoral, con ocasión de los cruciales comicios previstos para el próximo 28 de marzo y a los cuales concurren quince formaciones políticas, el depuesto ex presidente Kumba Yala, reaparecía fugazmente en escena “amenazando” al país con presentar de nuevo su candidatura a la presidencia del país africano. El susto duraba apenas unas horas. Entretanto, la noticia desencadenaba en todo el país espontáneas reacciones de rechazo ante lo que finalmente resultó ser una falsa alarma. Confinado en arresto domiciliario desde hace 6 meses, Yala fue destituido por las fuerzas armadas en septiembre del año pasado, luego del golpe militar que puso punto final al mandato del líder más impopular de cuantos han pasado por el gobierno de Bissau. Durante el ejercicio de su cargo presidencial, Guinea Bissau sufrió de hecho, la más aguda crisis de gobernabilidad e inestabilidad política de los últimos tiempos. Pese a firmar, en septiembre de 2003 un documento por el que el ex presidente se comprometía a no regresar al ejercicio de la carrera política durante al menos el lapso de un quinquenio, Yala dejaba boquiabiertos a propios y extraños cuando anunciaba su decisión de reincorporarse a la pugna política, algo que el mismo líder calificó de “bomba atómica”. Finalmente, Yala volvería no a la arena política, sino a su arresto indefinido. Al margen de este episodio, más anecdótico que substancial, la campaña electoral inaugurada el 6 de marzo pasado ha ido transcurriendo con calma y aparente normalidad. Numerosos observadores internacionales están llegando al país desde los últimos días, entre ellos y además del delegado de Naciones Unidas, David Stephen, el responsable de la cartera de Exteriores de Timor Este y representante de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP), Ramos Horta. Tanto el actual presidente del gobierno de transición Enrique Rosa, como algunos altos mandos militares, se han empeñado, por recomendación expresa de Naciones Unidas en garantizar el máximo respeto al desarrollo normal del plebiscito avalando tanto la transparencia de las urnas como la del escrutinio y resultado definitivo. Particularmente, la cúpula militar se ha comprometido a velar por el cumplimiento de la legalidad, a no inmiscuirse en el proceso y a guardar la neutralidad que les obliga en tanto que representantes de las fuerzas armadas. Todo ello en aras de abrir las puertas de Bissau a la recepción de ayudas procedentes de las agencias de cooperación internacional extranjeras. David Stephen, observador especial de la ONU, asegura que las elecciones del 28 de marzo son el “borrón y cuenta nueva” que pondrá fin a una etapa crítica para la vida política guineana inaugurando un nuevo período de legitimidad y saneamiento democrático que traerá consigo oportunidades históricas en el avance hacia el cambio y el progreso. Entretanto, los donantes extranjeros se mantienen expectantes. |
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Raquel Quinteiro Castromil é estudiante en prácticas no IGADI. |
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ÚLTIMA REVISIÓN: 24/03/2004 |