Ler o artigo en galegoPresencia-OpiniónVolver ó índice / África
Angola: Petróleo contra diamantes
Por Raquel Quinteiro Castromil (Titulares, 24/03/2004)
 
 

Las letras de Zeca Afonso, entrañable y solidario aval de la autodeterminación angoleña, son las únicas palabras hermosas que después de 3 décadas evoca un país azotado por la violencia. En Angola, 7 es hoy el número medio de hijos por mujer, 46 los años de esperanza de vida al nacer, 3 los millones de desplazados, 8 los médicos por cada cien mil personas, 5 el número de teléfonos por cada 1.000 habitantes y 1, el privilegiado de cada 100 que llega a la universidad. Estas son las cifras de un país a la deriva en el corazón de un continente negro como sus esperanzas.

Después de 27 años de lucha olvidados por el mundo, con la muerte del líder histórico del grupo armado de oposición UNITA, Jonás Malheira Savimbi, en febrero de 2002, se despeja por fin el abrupto itinerario hacia una incierta transición democrática sobrevenida con la oficial, que no oficiosa, pacificación del país. Los angoleños siguen padeciendo las secuelas demoledoras de un tornado bélico que absorbió en una espiral de violencia extrema las vidas de millones de víctimas y refugiados de la guerra. Con el terror supuestamente finiquitado, se han liquidado también las ayudas procedentes del exterior, que paradójicamente, alimentaron financieramente la continuidad de un conflicto atroz y no en cambio, la reconstrucción derivada de sus devastadores efectos.

Cierto es que Angola posee importantes reservas petrolíferas y diamantíferas; el oro negro abasteció de munición y metralla la lucha del MPLA contra los diamantes que Jonás Savimbi convirtió en proyectiles. Contra toda lógica, las grandes riquezas naturales de un país inmenso fueron convertidas en los fusiles que perforaron la vida de más de un millón de seres humanos. El patrimonio incomparable de sus yacimientos petrolíferos, hacen del país el segundo exportador africano de crudo. Entretanto, los recursos diamantíferos de Lunda, abastecen los lujosos escaparates de la ciudad belga de Amberes, desde donde se comercializan los dos tercios mundiales de este preciado material y de la firma sudafricana De Beers, primera compañía mundial en la mercantilización de diamantes.

La reconstrucción posbélica del decimosexto país más pobre del mundo está siendo obstaculizada por la cultura del caciquismo, por una aguda crisis humanitaria, por la completa destrucción de cuanta estructura productiva pudieron algún día haber levantado los colonizadores portugueses y por la permanencia de una elite de lacayos, corte de pajes y siervos de la usura empresarial extranjera que instrumentalizaron la violencia al servicio del poder como lucrativa fuente de ingresos.

Actualmente el país padece una grave crisis humanitaria: malnutrición, hambre, malaria y violencia desorganizada son las causas primeras que determinan una situación de emergencia generalizada. Por si no fuera suficiente, hasta el momento en que Savimbi cae abatido hace apenas dos años, las organizaciones y convoyes de ayuda humanitaria no tuvieron acceso a zonas del país embargadas por la UNITA en las que se concentraban grandes mareas de población en obscena situación de hambruna y carestía. Con dientes afilados, el desastre humanitario, rara vez documentado por los rotativos de la prensa mundial, estaría carcomiendo como sanguijuela, la vida de 3 millones de personas.

 
 

Raquel Quinteiro Castromil é estudiante en prácticas no IGADI.

Volver ó índice

Volver ó principio


Ir á páxina de inicio
Instituto Galego de Análise e
Documentación Internacional
www.igadi.org

ÚLTIMA REVISIÓN: 24/03/2004
Fernando Pol