| Turquía: un pasito más hacia Europa Por Roberto Mansilla Blanco (Canal Mundo, 03/03/2004) |
|
El histórico acuerdo alcanzado por el secretario general de la ONU, Kofi Annan, con los líderes de las comunidades turco y griego-chipriotas el pasado jueves 12 en Nueva York otorga a Turquía una privilegiada posición para negociar su futura admisión en la Unión Europea, cuyas rondas de negociaciones comenzarían a partir del próximo mes de diciembre. Del mismo modo, el “plan Annan” allana el camino para la solución del conflicto en la isla de Chipre, la cual ingresará formalmente a la Unión Europea el próximo 1 de mayo, a través de la realización de un referéndum el 21 de abril, que signaría el futuro constitucional de la isla. El diferendo sobre Chipre ha ahondado la tradicional ruptura entre Grecia y Turquía y se ha convertido en uno de los más ásperos obstáculos para las pretensiones turcas de ingresar en la Unión Europea. Las negociaciones en torno al status de la isla chipriota, dividida en dos comunidades, una turca al norte (cuya proclamación de la República en 1983 sólo ha sido reconocida por Turquía) y otra griega al sur (la cual es reconocida internacionalmente y es la que, en primera instancia, ingresaría a la UE en mayo), se han visto estancadas desde que en marzo de 2003 el líder turco-chipriota Rauf Denktash, rechazara el plan de Annan y provocara una nueva crisis en las relaciones turco-europeas. De igual manera, la excesiva presencia militar en la isla provoca un balance preocupante que en cualquier momento podría hacer estallar un conflicto regional: Turquía posee 35.000 soldados al norte de la isla, por 12.000 griegos al sur y 1,200 efectivos militares de la ONU en la llamada “línea verde” limítrofe entre ambas comunidades desde 1964. Pero el actual panorama internacional invitaba al cambio. El nuevo gobierno islamista y pro-occidental de Recep Tayyip Erdogan en Turquía, la nueva configuración del orden político mundial tras el 11/S y la guerra en Irak, y el hecho de que Chipre ingresará a la UE en mayo próximo, aceleraron los acontecimientos que posibilitaron el acuerdo alcanzado la pasada semana en la sede de la ONU, acuerdo que bien podría poner fin en un futuro cercano al poder ejercido por el octogenario presidente Denktash, el líder que ha guiado los destinos turco-chipriotas en los últimos 40 años y que ha visto en las últimas semanas numerosas protestas populares exigiendo un acercamiento a Europa y una aceptación del plan de paz. Las presiones para aceptar el plan de paz vinieron igualmente de manos del secretario de Estado Colin Powell, del presidente de la Comisión Europea Romano Prodi y del canciller británico Jack Straw. El actor principal que maneja los hilos de esta trama se llama Recep Tayyip Erdogan, primer ministro y líder del partido islamista en el poder en Turquía. Erdogan ha logrado con éxito proyectar una imagen de islamista moderado que busca la adhesión turca en Europa, maniobrando con la poderosa elite militar turca que ha venido apoyando a Denktash, para convencerla de las bondades del plan de paz. Al mismo tiempo, Erdogan busca mejorar la situación de los derechos humanos en Turquía, en especial hacia la comunidad kurda, y de reforzar las reformas económicas que desde Bruselas exigen para iniciar las negociaciones de admisión. Lidiando entre el Islam laico, la opción europea y el peso militar y estratégico de Turquía y sabedor de que se encuentra en una peligrosa encrucijada, Erdogan maniobra simultáneamente con EEUU, tradicional aliado turco, y Europa, para posicionar con fuerza a Turquía en el escenario internacional. La visita de Romano Prodi a Ankara en enero pasado sirvió para poner en marcha el ejecútese del plan de paz en Chipre. Posteriormente, Erdogan visitó Washington, donde fue recibido con todos lo honores por George W. Bush. La razón de la visita a EEUU se debe a que Turquía busca conciliar su relación con el gobierno estadounidense tras rechazar el envío de efectivos militares turcos al norte de Irak, discutir la situación de la comunidad kurda en ese país y obtener fondos financieros (especialmente, un nuevo acuerdo ventajoso con el FMI) que permitan revitalizar la economía turca. Otro aspecto tiene que ver con la lucha contra el terrorismo: Erdogan sabe que Turquía es un objetivo para el terrorismo internacional, tras los atentados de noviembre pasado en Estambul, y reforzar la cooperación con Washington es una prioridad. En pocas palabras, Washington puede ser un camino seguro hacia Bruselas. Posibilitar un acuerdo de paz en Chipre sin duda acercará las opciones turcas de negociar con ventaja su eventual adhesión a la UE. La decisión ahora está en manos de Bruselas, quien ya fijó fecha para diciembre próximo sobre la posibilidad o no de que Turquía comience negociaciones formales con vistas a una admisión con fecha aún por determinar. Si bien Chipre es un gran paso, Turquía aún necesita avanzar en otros aspectos. Desde Bruselas se critica el excesivo poder de los militares turcos, que si bien son pro-occidentales, han venido obstaculizando la solución de problemas como los derechos humanos, la situación de los kurdos o la plena democratización. El peso del Estado es igualmente absorbente en la economía y Bruselas exige mayor liberalización económica en un país que vivió su peor crisis financiera hace dos años. Otro de los obstáculos que se deberán superar corresponde a ciertos complejos que en Europa se tienen sobre la eventual admisión de un país musulmán a la Europa laica y cristiana. Países como Alemania, Holanda y Francia ven con recelo la admisión turca, ya que a tenor del balance de poder dentro de la UE, si Turquía ingresara se convertiría dentro de unos años en el país con mayor poder de decisión debido a su población. También se observa con cautela la posición estratégica de Turquía, la cual si bien podría ser aprovechada por Europa para convertirse en un actor principal en regiones como Medio Oriente, el Cáucaso o Asia Central, igualmente la acercaría hacia unas regiones conflictivas y complejas. Todo depende de qué será lo que decidan en Bruselas de aquí a final de año. Erdogan dio un paso histórico importante para la plena admisión turca en Europa, pero la dinámica de las relaciones en la UE determinará si el país euro-asiático será miembro pleno en un futuro. En el nuevo escenario internacional, tanto Turquía como la Unión Europea se encuentran en una encrucijada histórica. |
|
Roberto Mansilla Blanco é analista do IGADI. |
|
ÚLTIMA REVISIÓN: 04/03/2004 |