| El cambio de Al Qaeda Por Roberto Mansilla Blanco (Gloobal, 04/03/2004) |
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Algo parece estar cambiando en el seno de Al Qaeda. La dirigencia central de la organización terrorista, encabezada por Osama bin Laden y su “cerebro operativo”, el egipcio Ayman al-Zawahiri, está aplicando un nuevo tipo de estrategia que tiene por los momentos a Irak como pieza central, mientras establece un nuevo tipo de relación con numerosos grupos terroristas islámicos en otras regiones. La razón obedece a que al Qaeda es consciente de que ha perdido buena parte de su capacidad y operatividad global y, por lo tanto, debe adecuarse a una nueva estrategia. Dos nuevos acontecimientos dan a entender por dónde apuntan los tiros. Documentos obtenidos recientemente por la CIA en Irak demuestran que el país árabe se ha convertido en un nuevo campo de batalla para la Jihad islámica y los grupos asociados o no a Al Qaeda. Uno de los documentos más reveladores se encontró tras la captura en Irak, por parte de las milicias kurdas, de Hassan Ghul, ciudadano paquistaní del cual se sospecha es utilizado por Al Qaeda como mensajero. Ghul llevaba consigo CDs y cintas de video con un nuevo mensaje del líder terrorista para los militantes en ese país. Oficiales militares estadounidenses creen que detrás de esta nueva estrategia del terror en Irak se encuentra Abu Musam Zarqawi, un jordano de 37 años ex combatiente en Afganistán y que habría sido encomendado por bin Laden y al-Zawahiri para provocar una “guerra civil y sectaria” entre las diversas facciones étnicas y religiosas en Irak, especialmente entre las comunidades chiíta y sunní. Es por ello que en los últimos meses se ha cuantificado la entrada a Irak de diversos combatientes de la Jihad provenientes de campos de entrenamiento en Filipinas, Cachemira y el oeste africano. De acuerdo a fuentes militares en EEUU y Europa, al-Zarqawi habría reclutado entre 1.500 y 2.000 militantes desde Chechenia y Asia Central hacia Irak, con la finalidad de cometer los ataques suicidas. Si bien esto revelaría la definitiva presencia de al Qaeda en Irak como lugar donde lanzar una estrategia a largo plazo de la Jihad contra Occidente, no constituye una evidencia de algún tipo de vinculación entre al Qaeda y el extinto régimen de Saddam Hussein. La otra revelación reciente sobre los planes de Al Qaeda vienen del último video enviado por la organización, en la que por primera vez aparece el “número 2”, Aywam al Zawahiri. En dicho comunicado, amenaza nuevamente a EEUU con “otro 11/S” y condena la decisión del gobierno francés de prohibir el velo en las escuelas públicas, hecho este último que revelaría posibles atentados terroristas en Europa. La nueva realidad del panorama internacional obliga a Al Qaeda a adaptarse al hecho de contribuir con la proliferación de una docena de grupos terroristas y militantes islámicos que están obteniendo fortaleza en el sureste asiático, Asia Central, el Cáucaso, norte de África y Europa, lugares donde la organización terrorista posee cerca de 40 grupos afiliados, de acuerdo a un reciente informe de la ONU. Si bien esto no quiere decir que los nuevos grupos terroristas estén vinculados directamente con al Qaeda o dependan de ella, podría especularse que están buscando concertar alianzas estratégicas entre ellos a fin de obtener dinero y apoyo logístico, con la consiguiente complicación para las autoridades estadounidenses a la hora de identificar a los nuevos agentes del terrorismo. Mientras Afganistán intenta dotarse de un gobierno estable y Washington refuerza su posición apoyando militarmente a los regímenes dictatoriales vecinos, la gran preocupación del gobierno de George W. Bush lo constituye la posibilidad de que grupos terroristas obtengan material nuclear y químico, para realizar ataques terroristas en EEUU y Europa. Esta preocupación la hizo pública Bush recientemente, un discurso en una academia militar. Para Washington, el peligro de que al Qaeda u otro grupos ya tengan material radiactivo con capacidad para descargar “bombas sucias”, es una realidad cada vez más latente, por lo que en Washington ven urgente concretar soluciones definitivas al problema de la proliferación de armas de destrucción masiva en países como Corea del Norte, Libia e Irán, así como entre la India y Pakistán. Con Libia e Irán se han logrado avances históricos en los últimos dos meses, mientras la actual etapa de concordia entre India y Pakistán abre una nueva posibilidad de solución al conflicto en el sub-continente indio. El problema para Washington sigue siendo, a nivel geopolítico, los avances de Corea del Norte en materia nuclear, y a nivel de seguridad, la posibilidad de que grupos terroristas y “jihadistas” desestabilicen la situación entre India y Pakistán. Es por ello que la frontera afgano-paquistaní está ocupando actualmente la atención del Pentágono a la hora de planificar, en las próximas semanas, la caza de Osama bin Laden y miembros de Al Qaeda y el extinto régimen talibán. En este sentido, la presión sobre el gobierno paquistaní de Pervez Musharraf aumenta considerablemente, así como la percepción en Washington de que Pakistán, el único país musulmán con armamento nuclear, se está convirtiendo en un problema, por el auge del fundamentalismo islámico y las revelaciones del jefe del programa nuclear paquistaní de cooperar en esa materia con Irán, Libia y Corea del Norte. De allí a que Washington se asegurara la alianza con India en caso de que Pakistán se sumerja en el caos o se desintegre. |
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Roberto Mansilla Blanco é analista do IGADI. |
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ÚLTIMA REVISIÓN: 04/03/2004 |