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Los alemanes saldan cuentas con el SPD
Por Miriam Bader (Canal Mundo, 31/08/2004)
 
 

En septiembre termina el largo “maratón electoral”, que ha marcado el calendario político de este año en Alemania. En total 14 elecciones, cinco parlamentos en los “länder”, ocho municipales y en junio, las del parlamento europeo, pruebas significativas para medir el apoyo del gobierno roji-verde/ SPD/ Verdes. Hasta ahora, todas concluyeron en derrotas indiscutibles, si bien la más dolorosa fue la del parlamento europeo en la que el SPD cosechó el peor resultado en la posguerra.

Con gran preocupación, el gobierno espera las elecciones de septiembre, principalmente las del Parlamento de Brandenburgo y las municipales de Renania del Norte-Westfalia, porque son considerados como anticipo orientador de las elecciones al Parlamento Federal, previstas para 2006. Pero también las elecciones del Parlamento de Sajonia llaman la atención por el esperado giro de los votantes hacia la extrema derecha nacionalista.

Sajonia es el estado más poblado de los nuevos länder y desde la reunificación está gobernado, con una confortable mayoría absoluta, por la CDU (Unión de los demócratacristianos). Georg Milbrand, el primer ministro, es considerado una persona muy competente en los asuntos financieros y ha resuelto con éxito las dudas sobre la opción sucesora de su mentor, Kurt Biedenkopf, conocido como “el rey de Sajonia”. Este land destaca de los otros por un endeudamiento más bajo, por costes de trabajo módicos y además ha propiciado una mejora evidente en las infraestructuras del land. Por eso, Milbrand ha sido calificado como “Primer Ministro del Año” y una semana antes de las elecciones en Sajonia, el día 9 de septiembre, será condecorado por este mérito en Berlín.

Aunque Milbrand no necesita preocuparse por los resultados de las elecciones, porque ningún partido, ni el SPD, ni el PDS (partido del socialismo democrático), sucesor del partido de Estado de la RDA, el SED, son serios competidores en la batalla por el gobierno, su mayoría absoluta está en peligro. Según los pronósticos, ni el SPD, ni el PDS le arrancan apoyo electoral. El mayor peligro para revalidar su liderazgo proviene de un partido de extrema derecha, ya considerado en extinción, el NPD (Partido Nacional-Demócrata de Alemania). Sajonia es el único land, en el que este partido de la extrema derecha atrae a numerosos votantes e incluso posee un asiento en el consejo municipal de Königstein, una ciudad que tiene fama por su gran simpatía hacia el NPD. Aquí, este partido no desfila públicamente con símbolos que recuerdan a los nazis, sino que sus militantes participan en foros de discusión o en conferencias con traje y corbata. Lograron así una imagen diferente y más aceptable para la sociedad sajona.

Esta estrategia le ha permitido al NPD ganar apoyos en Sajonia, pero también el ambiente de protesta que se siente en estos días en Alemania puede beneficiarle. Los pronósticos le atribuyen una intención de voto que oscila entre el 5-14% del electorado; pero se desconoce si este aumento se debe a la frustración de los votantes con las reformas sociales o al latente racismo atribuido a los ciudadanos del este. Superarían, en cualquier caso, el 5% requerido para entrar en el Parlamento de un land. Y sería la primera vez desde 1968.

Brandenburgo, como Renania de Norte-Westfalia en el oeste, es considerado como el land más fiel al SPD. Aquí gobierna desde 1990, si bien solo una vez con mayoría absoluta, en 1994-1999. Bündnis`90/Grüne (los Verdes) y el FDP (Partido Democrático Liberal) no están representados en el parlamento desde hace diez años, al no superar la barrera del 5%. Son tres los partidos que dominan el escenario político: el SPD, el CDU y el PDS. Pero se perfila cada vez más que en las elecciones del próximo 19 de septiembre el PDS va a ganar. Según diferentes pronósticos puede recibir hasta un 12% más de sufragios que el SPD, situándose en torno al 36% como la primera fuerza de este land, similar en población a Galicia. Al contrario, el SPD y la CDU perderán significativamente apoyo electoral. De confirmarse estas expectativas, sería la primera vez que el PDS resulta el partido más votado, con capacidad para proponer al Primer Ministro. El apoyo a este partido ha ido creciendo con los años después de la reunificación y se debe, en primer lugar, a una política orientada a la defensa de los intereses del este y el rechazo total de las reformas sociales impulsadas por el Gobierno Federal del SPD. Se consolidó en los nuevos länders como el segundo o tercer partido más importante y está presente en casi todos los Parlamentos de los länder con un 20% de sufragios como mínimo. Caso de ganar en Brandenburgo, sería la confirmación de una tendencia que distancia más a los nuevos länder del Oeste. En estos, el PDS atrae a menos del 1% de los ciudadanos y no alcanza ninguna relevancia política.

De hecho, si el SPD perdiera su mayoría en estas elecciones, a partir de ese momento sólo gobernaría en un land del este, en Mecklenburgo-Pomerania. Y eso sería un signo muy negativo que pesaría mucho sobre el partido para encarar con éxito las elecciones del Parlamento Federal en septiembre de 2006.

Renania del Norte-Westfalia es el land más poblado de Alemania, conocida en el pasado por su poderosa industria del acero y de las minas de carbón, y percibida como la patria del SPD, principalmente en la región del Ruhr. Pero también aquí el SPD teme perder su mayoría en todas las elecciones, lo que supondría un duro golpe de gran significación simbólica. En las municipales de 1999, debió asumir pérdidas tremendas y para los comicios del 26 de septiembre se pronostican resultados peores aún.

La decisión de los candidatos del SPD de dejar fuera de sus campañas electorales la política federal y concentrarse en la política regional, no parece dar buenos frutos. En 1999, la CDU sacó provecho de la gran cantidad de votantes fiel al SPD, que, por insatisfacción con el Gobierno Federal del partido, optaron por la abstención. Esta vez la CDU espera aprovecharse del mismo hecho y además ganar al electorado decepcionado con el SPD.

Las elecciones municipales de septiembre ofrecen a los partidos, a pesar de ser diferentes a las generales, un guión provisional para las elecciones del Parlamento de Renania de Norte-Westfalia, que se celebrarán dentro de siete meses, el 22 de mayo de 2005. Por eso el SPD espera los resultados de las municipales con gran preocupación. Si resultan malos, es muy probable que la CDU también gane las elecciones al Parlamento del lander, lo que tendría consecuencias muy serias para el SPD. A partir de este momento, la CDU controlaría 46 asientos en la Cámara Alta de la República Federal, que representa la mayoría de dos tercios, requerida en votaciones de cambios de leyes constitucionales. Podría paralizar absolutamente el Parlamento Federaly así propiciar el fin anticipado del gobierno del canciller Schröder.

En este año, cargado de elecciones, los alemanes saldan sus cuentas con el SPD. Harán saber su opinión sobre el gobierno social-demócrata y la previsible derrota que han preparado al SPD en todas las elecciones no parece cuestionable y no sólo explicable por las reformas sociales y la recesión de los últimos años. El proceso de renovación del partido y el abandono de la política seguida en los años setenta y ochenta provoca que los votantes, por falta de un perfil concreto o políticos capaces de incorporar el “nuevo SPD”, le den la espalda. En el este, la mayoría de los ciudadanos, atraídos por una política social-demócrata, se sienten mejor representados por el PDS. Al mismo tiempo, es un signo claro de que muchos habitantes del este no se identifican con la política y los partidos del “oeste”. Dan preferencia a un partido que se nutre, en gran parte, de cargos y funcionarios del antiguo SED, el partido del Estado de la RDA. Otros, en busca de alternativas diferentes, giran a la extrema derecha.

La CDU, en la mayoría de las elecciones se proyecta como ganadora, principalmente en las municipales de este año, pero también en el nivel de los Parlamentos de los länder. Una nueva demostración de su momentáneo éxito puede producirse este fin de semana, el 5 de septiembre, en el Sarre, que celebrará las elecciones al Parlamento del land y se prevé una mayoría absoluto para la CDU y otra derrota dolorosa para el SPD.

Así pues, este septiembre promete ser, como continuación de los acontecimientos políticos de las últimas semanas, un mes clave para el gobierno en Berlín. Y más allá, un indicativo contundente del poco éxito de las políticas aplicadas en la última década para afianzar el proceso de unificación del país. La factura del abismo entre las dos Alemanias la va a pagar el SPD.

 
 

Miriam Bader é estudiante da Universidade de Paderborn-Alemania en prácticas no IGADI.

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