| Georgia: ¡todo el poder para Shaakashvili! Por Daniela Pichler (Galicia espallada, 02/04/2004) |
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La coalición del actual presidente de Georgia, el Movimiento Nacional – Frente Democrático, ha conseguido una mayoría aplastante en las elecciones legislativas del domingo 28 de marzo. Según los sondeos a pie de urna y los primeros datos oficiales, el partido del presidente Mijaíl Saakashvili ha obtenido casi un 80 por ciento de los votos y, en consecuencia, los 150 escaños del Parlamento que estaban en juego, al no haber superado ningún otro partido la barrera del siete por ciento, indispensable para obtener representación. Además de ganar las elecciones, parece que el presidente ha logrado otro éxito no menos importante: los comicios celebrados en la provincia “rebelde”de Adjaria han sido reconocidos por su líder político, Aslan Abashidze, quien hace pocas semanas había rechazado la posibilidad de que “su provincia” participara en estas elecciones. Adjaria es una de las tres provincias georgianas que no reconocen la soberanía del estado georgiano sobre su territorio. Hace dos semanas, el presidente de Georgia decidió imponer un bloqueo económico contra la provincia, porque las autoridades de Adjaria no le permitieron el libre acceso a la región cuando intentó cruzar la “frontera” para hacer campaña de las elecciones parlamentarias. Una de las promesas fundamentales del presidente cuando llegó al poder hace pocos meses fue unir el país. En la llamada “revolución de rosas” el entonces presidente Eduard Shevardnadze renunció al cargo por las acusaciones de corrupción y las dudas sobre la legitimidad de las elecciones de noviembre 2003. Pero la integridad territorial, reclamo de Saakashvili, no solo es un objetivo de la política georgiana actual, sino también una preocupación permanente en el discurso político de EEUU, Rusia y la Unión Europea. Aunque Georgia tiene la apariencia de ser un país con poca importancia internacional, es aquí donde chocan los intereses de varios actores políticos, sobre todo de Estados Unidos y Rusia. La influencia de Rusia en la región tiene un valor crucial. Poco después de que Tbilisi se proclamase la independencia de Georgia respecto a la Unión Soviética, el país vivió dos guerras internas a principios de los años 90 con las provincias Abjasia y Osetia del Sur, las cuales, junto a Adjaria, cuentan con el apoyo y la simpatía de Rusia. Moscú apoya los grupos que actúan en beneficio objetivo de sus intereses políticos y económicos o, más aún, estratégicos, en este caso el mantenimiento de sus bases militares. Una de estas instalaciones castrenses que se quedaron en el territorio georgiano desde los tiempos soviéticos se encuentra en la capital de Adjaria, Batumi. El nuevo gobierno de Georgia insiste en que Rusia debe retirarse de las instalaciones que aún mantiene en Georgia. Por eso Rusia apoya de forma prácticamente abierta las exigencias de la provincia de Adjaria respecto a su independencia, porque así asegura la permanencia de la presencia militar y la influencia política en la zona. Cuando surgió el conflicto de nuevo hace unos días, Rusia advirtió a Saakashvili de “las consecuencias de la reanudación de un conflicto armado”. La línea política de Saakashvili simpatiza obviamente con EEUU, aunque es sabedor de que la influencia rusa en la región sigue siendo inmensa. Los intereses de EEUU se concentran sobre todo en el oleoducto Baku-Ceyhan, que se está construyendo desde Azerbaiján hasta Turquía. Este oleoducto permitirá a EEUU y sus aliados transportar petróleo y gas procedente del Caspio hacía Turquía sin tener que pasar por Irán o Rusia. El proyecto, gestionado por Washington, incluye un capitulo de ayuda económica para Georgia y, para mayor disgusto de Rusia, ayuda militar. EEUU entrena a tropas georgianas en “tareas antiterroristas” y así justifica la presencia de entidades de la Marina estadounidense en territorio georgiano. Y cual es la posición de la Unión Europea? Los intereses de la Unión están basados primero en el ámbito económico, pero también en el político. La ampliación de la UE y las negociaciones con Turquía sobre un posible acceso de este país a la Unión Europea concretan la preocupación comunitaria acerca de la prevención de un conflicto armado en la zona frontera de la Unión. La UE considera Georgia como un factor de referencia importante para la estabilidad en todo el Sur del Cáucaso y respalda la unidad de Georgia, su soberanía y la integridad territorial. Económicamente, el interés se centra en las potencialidades del mercado georgiano y, sobre todo, en el oleoducto, que proveerá al continente con petróleo del Caspio. Para el presidente Saakashvili, los resultados de las elecciones han significado un paso hacia la reintegración de Adjaria, lo que podría asegurarle el acceso a los recursos económicos de la región, principal tarea de la política de Saakashvili. Adjaria es una provincia con un alto grado de autonomía, gobernada desde 1991 por Aslan Abashidze. Bajo su liderazgo Adjaria ha alcanzado un nivel de vida superior al resto de Georgia y ha plasmado un estatus de autonomía real único en toda la región post-soviética. Saakashvili no solo quiere garantizar la integridad territorial del país, su interés principal se centra en la recuperación del control del puerto de Batami. La situación general de estancamiento consentido ha sido producto, hasta la fecha, del interés internacional por imponer un “frente de paz” en una región salpicada de numerosas tensiones que acostumbran a derivar en conflictos armados abiertos, que no interesan ni a EEUU, ni a Rusia, ni tampoco a la Unión Europea. Es por ello que todas las esperanzas se centran en las habilidades diplomáticas del presidente georgiano, reforzadas con la debilidad de la fuerza militar a su disposición. Pero no olvidemos que con anterioridad a el, un diplomático del reconocimiento de Shevarnadze fracasó estrepitosamente en su empeño de pacificar y normalizar plenamente la situación del país. |
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Daniela Pichler realiza prácticas no IGADI. |
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ÚLTIMA REVISIÓN: 01/04/2004 |