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Uribe en Europa: una visita con reservas
Por Daniela Pichler (Canal Mundo, 17/02/2004)
 
 

Hace una semana Javier Solana y Álvaro Uribe asistieron a un acto en el que los responsables de la Oficina Europea de Policía (Europol) y de la policía colombiana firmaron un acuerdo de cooperación contra el crimen organizado.

Este encuentro formó parte de la gira europea del Presidente de Colombia, quien visitó entre otros lugares Bruselas y Estrasburgo para presentarse a varios órganos de la Unión Europea.

El presidente vino a reiterar su mensaje de tolerancia 'cero' con el terrorismo.

Desde hace dos años, cuando fracasaron las negociaciones del gobierno anterior con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), cambió la estrategia oficial para enfrentar el conflicto. La actual política de Álvaro Uribe está alineada con Estados Unidos, intentando recuperar la autoridad sobre el conjunto del territorio a través de fuerza, y el “Plan Colombia“, la estrategia favorecida por parte de EEUU, basada en la militarización del conflicto, se presenta como la principal opción.

¿Dispone Europa de una posición específica ante el conflicto colombiano? ¿O la receta consiste, también aquí, como en Irak, en más de lo mismo: el silencio como respuesta?

El presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, el comisario de Comercio, Pascal Lamy, y el comisario de Relaciones Exteriores, Chris Patten, criticaron la política de Álvaro Uribe, sobre todo la legislación antiterrorista que otorga poderes judiciales a los militares.

Esas diferencias podrían haber pesado en el hecho de que la Comisión Europea no haya concretado la ayuda comercial para Colombia tras la reunión con Álvaro Uribe. No fijaron ni fecha ni lugar para celebrar una conferencia de donantes. Y respecto a un acuerdo entre la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la UE, el comisario Lamy explicó que dichos países primero deberían profundizar su integración regional para poder después atraer a los inversores europeos.

En el Parlamento europeo, aunque el presidente de la cámara, Pat Cox, le dio la bienvenida al presidente Uribe, quedó claro que para resolver el conflicto civil resultaba imprescindible profundizar en la democratización del Estado, el respeto a los derechos humanos y el asentamiento de un Estado de derecho. Varios diputados, sobre todo los de izquierda y los verdes, no asistieron a la sesión para demostrar más enérgicamente su protesta. Álvaro Uribe debió defender su política ante un auditorio medio vacío del Parlamento europeo.

Existe una gran preocupación en la Unión por la política de Uribe y las medidas a aplicar para enfrentar los problemas causados por la desigualdad social, sobre todo la violencia contra la sociedad civil, la corrupción en los ámbitos institucionales y políticos y la producción y el tráfico de drogas.

Algunos analistas incluso dudan si, hablando de Colombia, se puede hablar de un estado. Según Max Weber el monopolio del uso de fuerza es el factor más importante para poder hablar de la existencia de un estado. Y en muchas partes del territorio colombiano este poder gubernamental está muy limitado o es prácticamente inexistente. Todos estos factores impiden a los colombianos establecer un sistema social y democrático en el que puedan confiar.

Aunque el enfoque del actual gobierno colombiano y de su aliado y donante número uno, los EEUU, está basado en señalar el narcotráfico como causa del conflicto, está claro, que este conflicto requiere respuestas sociales, económicas y políticas.

„Make peace profitable“: El narcotráfico sigue siendo el mejor negocio dentro de la economía colombiana. Para resolver el conflicto, hay que desarrollar alternativas para sustituir este negocio y así acabar con la violencia causada por su producción y distribución. Hasta ahora la Unión limita su ayuda al sector humanitario, pero la política restrictiva de la Unión Europea respecto al sector agrícola impide a la economía colombiana, y a muchos países latinoamericanos, consolidar un negocio rentable a partir de la comercialización de sus productos agrarios.

Además, hay que reducir la demanda de la droga, no solo en Estados Unidos sino también en Europa, porque mientras exista esta demanda, producción y tráfico de drogas seguirán siendo un sector muy importante de la economía colombiana, lo reconozcan o no en Bogotá.

La Comisión y el Parlamento Europeo han hecho saber a Uribe que su percepción del conflicto colombiano y la apuesta por el desarrollo de la paz no significa automáticamente el respaldo de una política de fuerza. Otra cosa es, claro está, la posición de los gobiernos europeos: también en esto, mientras unos se alinean con Uribe y su política -caso de España-, otros respaldan las tesis oficiales de la Unión. Pero dos palabras diferentes ante un mismo problema vuelven a poner en tela de juicio la fortaleza de las posiciones europeas. Bruxelas puede poner más o menos dinero -el que busca Uribe- para contener el conflicto, pero no así algo de claridad estratégica que lo respalde.

 
 

Daniela Pichler é estudiante en prácticas no Igadi.

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ÚLTIMA REVISIÓN: 17/02/2004
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