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Unión Europea: ¿Irak?, no sabe, no contesta
Por Daniela Pichler (Canal Mundo, 10/02/2004)
 
 

La guerra de los EEUU contra Irak, a pesar de su objetivo de asegurar el acceso libre al petróleo iraquí, ha tenido un efecto muy bien recibido en los Estados Unidos, si es que no ha sido un paso planeado por los estrategas de Washington: la ruptura dentro de la Unión Europea. En las ultimas décadas, la Unión se ha convertido en un competidor serio de la primera potencia mundial, sobre todo en el ámbito económico, pero también político.

Después de la guerra, el presidente de Estados Unidos ha excluido a los países que estaban en contra de la guerra de la competición por los contratos de reconstrucción. Obviamente la división entre pro- y antiguerristas continua. ¿Y cómo se puede debilitar a un oponente mejor que debilitándolo en su propia estructura?

La política exterior de la Unión esta derrotada. Todos los órganos de la Unión, que representan a la Unión en asuntos exteriores, se niegan a mencionar el tema de Irak. La Comisión y el comisario de Asuntos Exteriores lamentan la decisión respecto a los contratos de reconstrucción y quieren examinar si cumple con las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). El presidente de la Comisión, Romano Prodi, expresa su compasión por las víctimas, los soldados aliados que han fallecido últimamente. Pero esto no es suficiente para hablar de política exterior. Ni mucho menos de una, que tenga importancia en el resto del mundo.

Javier Solana, el Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común, no fue capaz de unir las posiciones de los diferentes gobiernos dentro de la Unión antes de la guerra. Parece que después de este fracaso se ha resignado. El Parlamento Europeo calla, de la misma manera que la nueva Presidencia del Consejo, que menciona el problema de Irak en su programa sin especificar una posición o un plan para enfrentar el problema en el futuro. Efectos de la crisis han sido el fracaso de la nueva Constitución de la Unión y el de la creación de un nuevo puesto de ministro de Asuntos Exteriores.

Después de haber provocado la guerra en Irak, los Estados Unidos siguen mandando en el escenario político y económico mundial. Respecto a la política, hemos visto que los EEUU son capaces de ignorar el Derecho Internacional, de ponerse por encima de las normas de la ONU, la única organización aceptada por la mayoría de los países del mundo, y que han conseguido dividir a la Unión Europa, una unión, que hasta entonces ha sido, a pesar de muchos problemas internos, estable.

La ruptura dentro de la Unión Europa no solo se demuestra en el ámbito político, sino también en la división en países que pueden y aquellos que no pueden competir por contratos de reconstrucción en Irak. Por supuesto la economía de la Unión Europea no depende de estos contratos, pero una vez más es un acto simbólico que pone a los países en favor de la guerra al lado de Estados Unidos, y no, como debería de ser en una Unión económica y política, juntos a los miembros de esta Unión.

La hipocresía de esta decisión es evidente: la oferta de Bush hace unas semanas -que a partir de este momento las compañías canadienses pueden competir por contratos- coincide con la llegada de un nuevo jefe de gobierno, Paul Martin, y es más bien un intento a reconstruir su relación con Canadá.

Bajo el anterior primer ministro, Jean Chretien, Canadá fue uno de los paises que rechazó participar en la guerra y por eso fue excluido junto a Alemania, Francia y Rusia, entre otros.

Y la reconstrucción de Irak está fallando.Porque se trata menos de reconstrucción que de negocios y de cómo hacer la mayor cantidad de dinero posible. Y eso no solo por parte de Estados Unidos, los oponentes de la guerra tenían, a pesar de sus nobles motivos difundidos por la prensa, intereses económicos significativos, dado que las empresas de infraestructuras que se beneficiaron en el mercado iraquí hasta la guerra, fueron, en gran parte, alemanas, francesas y rusas.

Ahora, los Estados Unidos mandan en Irak, y eso a base de una mentira. Dicen, que quieren dar al pueblo iraquí la soberanía lo antes posible. Pero, ¿que es la soberanía política sin la soberania economica? En los tiempos del capitalismo avanzado ningun país tiene toda la soberanía económica, pero si todo el capital esta en mano de empresas estadounidenses o multinacionales, y si éstas tienen el derecho a construir su economía, esto sí es un problema de soberanía.

Nada se ha escuchado sobre la revisión de los contratos por las normas de la Organización Mundial de Comercio y la Comisión no ha insistido en un cambio de la decisión estadounidense. Y como la Unión Europea no tiene una posición firme hacia la actitud de los Estados Unidos, ellos no ampliarán la lista de los países que puedan participar en la reconstrucción.

Este caso es un buen ejemplo como la Unión Europea pierde importancia si su posición no es unitaria. Si los intereses nacionales se ponen por encima del interés comunitario y si éstos intereses impiden a la Unión actuar como una Unión, la Unión se encuentra en una crisis seria.

¿La Unión Europea quiere representar una alternativa a la política de Washington? Pues es necesario mantener su unidad. De no ser así, la Unión va a fracasar política y económicamente. Es el momento de buscar alternativas para convertir la diversidad de los países miembros en el mayor capital de la Unión y no para mantener un silencio sepulcral.

 
 

Daniela Pichler.

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