| Corea del Norte desafía al Imperio Por Daniela Pichler (Canal Mundo, 16/03/2004) |
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A finales de febrero se inició en Beijing un nuevo intento a acabar con la crisis que desató el programa nuclear de Corea del Norte. Era la segunda ronda de conversaciones en la que participaron representantes de las dos Coreas, China, Japón, Rusia y Estados Unidos. El valor de este encuentro fue más simbólico que productivo, porque después de la primera ronda en agosto de 2003 parecía casi imposible reunir a Corea del Norte y Estados Unidos en una misma mesa de nuevo. Las negociaciones concluyeron sin un acuerdo, pero los países participantes decidieron realizar un nuevo encuentro dentro de pocos meses. El reinicio del diálogo y el establecimiento de grupos de trabajo ya se debe interpretar como éxito. La disputa entre Estados Unidos y Corea del Norte se intensificó hace un año y medio, cuando el subsecretario de Estado de EEUU, James Kelly, dijo que le habían informado sobre un programa de enriquecimiento de uranio en Corea del Norte. De hecho, la preocupación de toda la comunidad internacional ha aumentado con la reactivación de unas instalaciones nucleares congeladas bajo el Acuerdo Marco de 1994. Este acuerdo tiene el fin de acabar con el programa militar nuclear de Corea del Norte a cambio del envío de ayuda alimentaria y económica. Pyongyang dice que su programa nuclear es de autodefensa frente a la política hostil de Estados Unidos y niega la existencia de un programa de enriquecimiento de uranio. Para los Estados Unidos Corea del Norte no solo es una nación que respalda el terrorismo; el mismo George W. Bush incluyó en su famosa frase a Corea del Norte, junto a Irak e Irán, en el “eje del mal”. Pero Corea del Norte no es Irak. No se sabe exactamente cuál es la capacidad nuclear de los norcoreanos, pero los Estados Unidos consideran que es razón de sobra para prestarle atención, siendo para los norcoreanos la manera más segura de no ser atacados por EEUU. Como explicó Mark Weisbrot, analista estadounidense del Centro de Investigación Política y Económica: “Saddam Hussein ...mostró que no tenía inclinaciones suicidas. En cambio una guerra con Corea del Norte sí podría ser más complicada”. Un ataque militar provocaría casi seguro una “guerra grande” en la península coreana, con una devastación total. La lluvia radiactiva que podría causar no solo destrozaría Corea del Norte, el aliado más fiel de los EEUU en Asia oriental, Corea del Sur y Japón estarían afectados con certeza e incluso China y Rusia temen un caos regional. Immanuel Wallerstein, el constructor del “Análisis de los sistemas-mundo”, dijo que la primera prueba del fin de la hegemonía absoluta de EEUU fue la invasión de Kuwait por Saddam Hussein, porque Saddam había desafiado al Imperio, que hasta entonces no tenía que probarles a los demás su poder ilimitado. Una situación de semejante importancia es la negativa de Corea del Norte a las exigencias estadounidenses. Pero ¿qué sabemos de este país, que se niega a aceptar la política imperiosa de los EEUU, que demandan, como repitió James Kelly en Beijing, “el desmantelamiento de todos los programas militares y de forma total, irreversible y verificable”? Corea del Norte es un sistema comunista y mantiene hasta ahora una posición bastante firme de no abrirse al mundo y al mercado internacional como sí han hecho otros sistemas supuestamente comunistas como China o Cuba. Son conocidos los problemas económicos y humanitarios de la República Popular Democrática de Corea, nombre oficial de Corea del Norte, y sobre todo la política “dura” del Jefe de Estado, Kim Yong II. Miles de niños y ancianos mueren por falta de alimentación cada año, más de 200.000 presos políticos están en campos de concentración y el maltrato de los derechos humanos debe de ser inmenso según la poca información que tenemos. Existen negociaciones entre las dos Coreas sobre una posible reunificación y así sobre una apertura del mercado norcoreano hacía el Sur. Pero es muy dudable que las conversaciones tengan para Corea del Norte otro fin que el aumento de las ayudas económicas. Por el otro lado hablamos de un país, quizá el único país del mundo, que se enfrenta públicamente a la gran potencia mundial, los Estados Unidos. En muchas ocasiones, como en esta reunión en Beijing, Corea del Norte condena públicamente la política norteamericana. Sin embargo, aparte de la ayuda económica y humanitaria, Corea del Norte necesita que Estados Unidos lo excluya de su lista de países que respaldan el terrorismo. Las relaciones y sobre todo los prestamos de muchas instituciones internacionales dependen de esta lista de Estados Unidos. Por el momento las preocupaciones de sus aliados y de la comunidad internacional son suficiente razón para Washington para elegir la vía diplomática y abrir negociaciones con Corea del Norte. Porque existen obstáculos que ni siquiera los EEUU pueden ignorar: por una parte, los resentimientos de los vecinos de Corea del Norte, que influyen en la política estadounidense o bien por su peso político internacional, como es el caso de China y Rusia, o como Corea del Sur y Japón, por ser aliados de los EEUU. Y sobre todo, la existencia de armas nucleares y la disposición de Kim Yong II a usarlas. Parece que hoy en día, para salvarse de la política estadounidense y evitar una guerra, hace falta poder nuclear. |
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Daniela Pichler realiza prácticas no IGADI. |
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ÚLTIMA REVISIÓN: 17/03/2004 |