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Elecciones en EEUU: lecturas europeas
Por Benjamín Kienzle (Canal Mundo, 03/02/2004)
 
 

El primer “caucus” del Partido Demócrata en el estado de Iowa y el discurso sobre el estado de la nación de George W. Bush (Partido Republicano) significaron el comienzo de las elecciones a la presidencia estadounidense. Los miembros del Partido Demócrata deben elegir en sus “caucus”, es decir, preelecciones o selecciones, a su candidato quien desafiará a George W. Bush en noviembre. Bush, que es automáticamente el candidato del Partido Republicano, puesto que cada presidente tiene la oportunidad de una reelección, ya se concentra, con toda su fuerza, en su campaña electoral. El presidente actual quiere evitar a toda costa el destino de su padre quien no logró su reelección en 1992 tras la primera guerra norteamericana contra Sadam Husein. Por lo tanto, utilizó el discurso anual del presidente sobre el estado de la nación antes del Congreso para destacar sus éxitos y logros; en otras palabras, para propaganda electoral.

Si recordamos su discurso sobre el estado de la nación el año pasado, nos damos cuenta de que existen algunos indicios de cambio. El año pasado, Bush anunció su decisión, basada en pruebas falsas, de atacar Irak – una decisión que dañó seriamente a la UE y el proceso de integración europea: pese a décadas de integración y cooperación continua, dividió profundamente a los gobiernos (no, necesariamente a los ciudadanos) europeos y dos posiciones contrarias emergieron. Una apoyaba a los EEUU y su guerra contra Irak, mientras la otra buscaba un camino europeo alternativo. Incluso hoy en día se pueden ver las consecuencias de estas divisiones, más notable, el fracaso de la Constitución Europea debido a diferencias infranqueables entre dos defensores (España y Polonia) y dos oponentes (Alemania y Francia) de la guerra. Ahora, el discurso sobre el estado de la nación de Bush este año no contiene ninguna amenaza de una nueva guerra contra un “rogue state” (estado malhechor). Esta decisión parece desconcertante, ya que todavía existen posibles objetivos como por ejemplo los regimenes de Siria, Irán, Yemen o Corea del Norte, victimas de claras políticas de acoso, pero aleja un horizonte de ahondamiento en la division europea por causa de la politica exterior de bush que se agrandaría en el probable supuesto de una nueva guerra. La única guerra que Bush declaró para este año en su discurso fue la guerra electoral contra el Partido Demócrata. Y esta guerra – como ahora sabe el padre de Bush – se gana con asuntos interiores – la economía, el paro, la seguridad social y temas similares. Por eso, el discurso sobre el estado de la nación ha sido una buena noticia para la UE, al menos a corto plazo, si bien llevará tiempo superar las divisiones y todas las cautelas son pocas a proposito del intervencionismo de Bush.

Pero, ¿qué pasará después de las campañas electorales? Una victoria de Howard Dean, Wesley Clark o incluso John Kerry reanimaría probablemente la tradición de Bill Clinton en asuntos exteriores de los EEUU. Clinton estaba más influenciado por los principios del internacionalismo liberal en su política exterior y daba más importancia a las relaciones transatlánticas que su sucesor. Por lo tanto, una victoria de un candidato demócrata puede armonizar las relaciones entre los EEUU y estados europeos más críticos de la política exterior de la administración Bush y, así, minimizar las diferencias en la UE entre “atlantistas” y “europeístas”. Sin embargo, incluso hay indicios que apuntan que un Presidente Bush, en el caso de su reelección, tiene que tener más cuidado en la política exterior. La ocupación completa de dos países en zonas remotas del mundo (Afganistán e Irak) ya es un reto para el ejército estadounidense. Además, la economía no se ha recuperado tanto como Bush desearía y el estado se ahoga en deudas. Esto disminuye la probabilidad de que una nueva administración Bush continúe inmediatamente después de las elecciones con la conquista de todos los “rogue states” para incorporarlos a la zona de influencia de los EEUU. Bush podria verse obligado incluso a hacer concesiones a los oponentes europeos de la guerra en Irak para obtener más apoyo – sobre todo financiero. Aunque esto moderaría sólo levemente la política exterior estadounidense, la UE tendria mas facil la armonización de las relaciones entre los estados miembros en el ámbito de la política internacional. Pero según Timothy Garton Ash, la UE tiene que tener en cuenta que la política exterior de los EEUU puede conducir a desventajas imprevistas para Europa, especialmente debido a su proximidad al Oriente Medio – actual objetivo principal de la administración Bush: “Nunca he pensado que el mayor peligro de la política norteamericana de George Bush fuese el hecho de ir enfureciendo a todo el mundo, destituyendo un dictador después de otro, ocupando un país después de otro, en busca de un programa neoconservador de una revolución desde arriba. El mayor peligro ha sido siempre que los Estados Unidos comenzaría a intervenir y luego, se retiraría a su propia e inmensa indiferencia, preocupado por asuntos internos, dejando el trabajo en el extranjero a medio hacer.” (The Guardian, 22/01/2004).

Pero tampoco europa puede aspirar a permanecer al margen ni limitarse a poner los paños calientes en los desastres provocados por la politica exterior norteamericana.

 
 

Benjamín Kienzle.

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