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Ucrania pasa a la segunda vuelta
Por Alexis B. Romanov (Canal Mundo, 02/11/2004)
 
 

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Yanukóvych, durante la campaña electoral, contó con el apoyo explícito del presidente ruso, Vladímir Putin, puesto que propugna relaciones económicas más estrechas con el gran vecino del norte: para ganar más votos, el primer ministro prometió conceder al ruso el estatus de segunda lengua oficial y conseguir un acuerdo de doble nacionalidad con Rusia, medidas que ponen en peligro la soberanía nacional de Ucrania. (Foto: Víctor Yanúkovych y Vladímir Putin, 24/01/2004).
 
Los resultados preliminares de la votación en las elecciones presidenciales - las cuartas desde la independencia - que se celebraron el domingo pasado en Ucrania son tan contradictorios como previsibles. La Comisión Central de Escrutinio por la mañana del 1 de noviembre anunció que, según un 63,69 por ciento de papeletas escrutadas, venció el candidato del poder Víctor Yanukóvych, el actual primer ministro (43,27 %) frente al líder de la oposición, Víctor Yúschenko (36,27 %.), el socialista Olexandr Moroz (5,64 %), el comunista Petró Symonenko (5,07 %) y la socialista progresista Natalia Vitrenko (1,6 %). Sin embargo, la oposición publica otros datos obtenidos en un 11 por ciento de colegios electorales: por Yúschenko votó un 53 por ciento y Yanukóvych obtuvo el apoyo de un 26 por ciento de electores. Según los resultados de los sondeos a pie de la urna (exit polls), el líder de la oposición Yúschenko ganó al candidato del poder.

Los últimos sondeos de la opinión pública que se hicieron antes de la votación arrojaron resultados casi idénticos pero con signos - por decirlo así - inversos: más del 40 por ciento para el vencedor - Yúschenko o Yanukóvych según el campo que publicaba los datos - y menos del 40 para el perdedor.

En las calles la victoria de Yúschenko parecía casi segura, a pesar de que la publicidad se hacía casi en exclusiva a favor del candidato del poder. En la calle difícilmente se podía encontrar quien apoyara a un primer ministro con dos antecedentes penales. El estado mayor electoral de Yúschenko estaba seguro que en Kiev iban a votar por él un 80 por ciento y sólo un fraude podría explicar resultados diferentes.

El índice de participación de electores se situó entre un 60 y un 75 por ciento. Las autoridades también se mostraron muy activas. Para evitar asaltos a la Comisión Central de Escrutinio y los órganos del poder central, concentraron a miles de policías y soldados del Ministerio del Interior e, incluso, movilizaron a voluntarios, emitiéndoles certificados de un comité cívico de protección del orden público. Por suerte se pudo evitar enfrentamientos, aunque en la atmósfera se notaba bastante tensión. Y había muchos pretextos para que se descargara en confrontación.

De hecho, el mismo día de la votación se reportaron numerosas irregularidades. Por ejemplo, muchos ciudadanos no pudieron votar porque no encontraron sus nombres en las listas electorales inscritos o se acabaron las papeletas. Por otra parte había personas que en autobuses contratados recorrían varios colegios emitiendo allí sus votos.

Con tantos resultados disputables, lo único que nadie pone en tela de juicio es el que se hará una segunda votación el 21 de noviembre con los dos favoritos de la primera votación, ya que ninguno ha alcanzado más del 50 por ciento. Se tratará no sólo de optar por uno de dos personajes tan diferentes, sino por una de las dos vías de desarrollo estratégico de la nación.

Yanukóvych, durante la campaña electoral, contó con el apoyo explícito del presidente ruso, Vladímir Putin, puesto que propugna relaciones económicas más estrechas con el gran vecino del norte: para ganar más votos, el primer ministro prometió conceder al ruso el estatus de segunda lengua oficial y conseguir un acuerdo de doble nacionalidad con Rusia, medidas que ponen en peligro la soberanía nacional de Ucrania.

Los objetivos del Yúschenko, quien por cierto también había sido primer ministro designado por el actual presidente Leonid Kuchma, son el combate contra la corrupción, la promoción de una futura integración de Ucrania a la Unión Europea y una reforma liberal y moderna de la economía del país.

 
 

Alexis B. Romanov é colaborador do IGADI.

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