| EEUU: La evolución de la maquinaria militar Por Aarón Lemos (Canal Mundo, 16/03/2004) |
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Tras el fin de la guerra fría, las administraciones Reagan y Bush plantearon una reducción de las fuerzas de su maquinaria militar de forma lenta pero progresiva, manteniendo un estado de vigilancia sobre la nueva CEI cuyo papel en el escenario internacional era todavía dudoso. La distensión se plasmó en el abandono de diversos programas militares como la archiconocida “Guerra de las Galaxias” o el escudo antimisiles. El abandono de estos programas no implicaba una reducción sustancial de las fuerzas, sino el abandono de la disuasión nuclear al faltar un rival en este ámbito. Pese a la reducción en el número de efectivos, la estructura y organización no ha variado. Sigue rigiéndose por la ley Goldwater-Nichols posterior a Vietnam. Desde entonces la estructura ha permanecido inalterable pese al fin de la guerra fría. En este tiempo, intervenciones como las guerras del Golfo Pérsico o Afganistán se han saldado con claras victorias, pero Estados Unidos ha sufrido derrotas casi inexplicables que han tenido gran repercusión entre su opinión publica como la sufrida en Somalia. La superioridad tecnológica y de potencia de fuego estadounidense fue puesta en jaque por simples guerrilleros con lanzagranadas RPG. La flexibilidad y agilidad de las guerrillas que basan sus ataques en técnicas de sabotaje y emboscada resulta insalvable para una maquinaria bélica de gran capacidad destructiva pero escasa maniobrabilidad. El fracaso en Somalia fue también político, la opinión pública estadounidense no olvida Vietnam, la muerte de sus soldados en Somalia significó un durísimo golpe para la opinión pública y toda una derrota igual a la que hoy sienten cada vez que se produce un muerto estadounidense en la ocupación irakí. El problema de lograr el respaldo social a las intervenciones militares se soluciona mediante un control absoluto de las imágenes que salen del campo de batalla hacia las televisiones. Así nos encontramos con un conflicto lleno de imágenes tomadas desde satélite o aviones que muestran el impacto de los misiles inteligentes sobre las estructuras y vehículos enemigos. Imágenes lejanas en las cuales no se puede apreciar la sangre de las bajas enemigas durante unos bombardeos intensivos a gran altura, donde los aviones están fuera de peligro a costa de la pérdida de precisión, unos bombardeos que se prolongan hasta que la debilidad del enemigo garantiza que la ocupación sea un paseo militar. En un intento por adaptar sus fuerzas a la realidad de los nuevos conflictos, el gobierno de Clinton fue sin duda el que más esfuerzos realizó por la remodelación del ejército con la implantación del “Military Affaire Revolution”, el programa “Land Warrior” y la “Médium Brigade”, entre otros. Con esos programas se planteaba una remodelación parcial del ejército creando unidades hasta entonces no contempladas en el modelo militar estadounidense. Una mezcla de infantería ligera dotada de altas capacidades de comunicación, nuevos materiales que le proporcionan alta resistencia al fuego enemigo, vehículos de transporte y armas autopropulsadas dotados de capacidad para operar en cualquier terreno y bajo cualquier condición climática. En definitiva, para dotar a Estados Unidos de unas unidades que pudiesen actuar en cualquier lugar del mundo independientemente de su topografía y clima y cuyo transporte fuera más sencillo, rápido y económico que los impresionantes despliegues de armas pesadas que suelen acompañar sus intervenciones militares. Esto tiene todo su sentido en los nuevos conflictos asimétricos que salpican la realidad internacional. Tan solo una brigada de las fuerzas estadounidenses podría poner en jaque las anticuadas fuerzas de muchos países. Serian fuerzas más polivalentes, capaces tanto de resistir un ataque del enemigo como de perseguirle posteriormente o realizar un ataque relámpago. La implantación de estos programas aún llevará varios años de trabajo. Apenas hay brigadas operativas que posean estos medios. Gracias a su alta flexibilidad estas unidades serían mucho más adecuadas para las funciones que hoy en día realizan las fuerzas convencionales en Irak y diversas operaciones internacionales; ocupación militar, control, pacificación y labores policiales. Sin embargo, algunos de sus militares creen que ese descomunal poder oculta una debilidad. Al igual que los dinosaurios perecieron por su tamaño y Roma por no poder sostener sus legiones, las fuerzas americanas son muy costosas y pese a su superioridad en cuanto a capacidades, la rigidez de sus unidades supone un peligro en escenarios cambiantes. Otra gran pregunta que plantean los analistas militares es qué sucedería si un día tuvieran que enfrentarse con países más fuertes como China, Rusia o India con esta estrategia de "cero víctimas americanas". Sospechan que la implantación de estos sistemas puede significar el fin de la hegemonía militar norteamericana preparada para paseos militares y bombardeos a distancia. |
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Aarón Lemos é estudiante en prácticas no IGADI. |
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ÚLTIMA REVISIÓN: 14/03/2004 |