| ¿Está cerca el colapso de la hegemonía
americana? Por Andrés Freire (Canal Mundo, 05/10/2004) |
|
Los signos del declive se multiplican. Algunos vienen de lejos, y ahora se acentúan: la economía americana, antaño sostén del desarrollo, se enfanga hoy en una deuda en escalada. China se convierte, por primera vez, en el número uno entre los receptores de inversión internacional. El dólar, ancla de sistema económico mundial, empieza a ser una moneda sospechosa, susceptible de ser atacada por algún depredador tipo George Soros. En el plano diplomático, mientras que hace unos pocos años los países competían en servilismo hacia los Estados Unidos, hoy afirman alianzas y acuerdos sin contar con ellos. Muy significativo ha sido el reciente desmarque australiano al respecto de Taiwán. El ministro de Asuntos Exteriores Downer ha aclarado recientemente que, a pesar de las insinuaciones de Estados Unidos, no existe acuerdo que obligue a Australia a apoyar a ese país en un hipotético enfrentamiento con la China continental. Por mucho que los analistas estadounidenses insistan en el giro asiático de su política internacional, el sistema de poder de ese continente bascula cada vez más en torno a China. Este declive económico, diplomático y cultural desplaza hacia el poderío militar las bases de la hegemonía americana. Pero también en este aspecto surgen las alarmas., El Pentágono es una vasta burocracia, ineficaz y corrupta, incapaz de sacar adelante una nueva generación de armamentos. Su superioridad tecnológica tan jaleada, no es suficiente para controlar Afganistán e Irak. Lo que es peor, esa superioridad, tan clara hace 10 años, disminuye a ojos vista, gracias a una Rusia dispuesta a proporcionar a precios razonables armamento de primera calidad, y gracias, por supuesto, a que los avances tecnológicos están al alcance de cualquier país avanzado dispuesto a conseguirlos. Estados Unidos pierde así su monopolio en los sistemas de aniquilación rápida y precisa, que tan útiles les han sido en las fáciles (y viles) guerras sin muertos (americanos) de los últimos años. No hay razones para pensar que Europa saldrá ganando de este posible colapso. Los países de la Europa occidental han sido, en verdad, unos privilegiados de la hegemonía americana. Los yanquis, a los que los europeos gustan de odiar, han mantenido unas reglas de juego políticas y económicas que protegían y privilegiaban a los poderes de la vieja Europa. Aquellos que sueñan con que la decadencia de los Estados Unidos va a permitir la emergencia de un poder alternativo en forma de Estados Unidos de Europa van del todo descaminados. |
|
Andrés Freire é colaborador do IGADI. |
|
ÚLTIMA REVISIÓN: 09/10/2004 |