| Razones equivocadas Por Gaby Hagmüller (Canal Mundo, 18/02/2003) |
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Esta semana, el canciller alemán Gerhard Schröder ha humillado a su vice canciller Joschka Fischer al igual que al gobierno francés. La cancillería en Berlin publicó planes sobre una iniciativa germano-gala para una misión de los cascos azules de la ONU en Irak, que aún no está ni bien planeada ni confirmada. Mientras las negociaciones seguían entre Berlin y Paris, el canciller ya habló sobre ellas en público. El ministro de asuntos exteriores alemán Joschka Fischer, igual que el ministro de defensa Peter Struck no estaban informados y se enteraron de estos planes a través de la prensa. Struck emprendió la huida hacia adelante y dimitió el lunes, a Fischer no le quedó otra alternativa que guardar silencio diplomático, pero es probable que en la confrontación con Schröder no se haya quedado callado. Es natural que Joschka Fischer esté frustrado y mosqueado sobre la actuación en solitario de Gerhard Schröder, porque su propia política exterior de facto ha fracasado. Cuando asumió el mando hace cuatro años, el político verde tenía cuatro fines principales: evitar cualquier aislamiento de Alemania, unificar Europa y reforzar su papel, mantener las buenas relaciones con los Estados Unidos, y establecer la paz en el Oriente Próximo. En gran parte por causa de su jefe, el diplomático alemán está ante un cúmulo de fracasos. Sin duda, la unificación en el marco de la Unión Europea es un hecho, en Mayo de este año la Unión se va a ampliar a diez países de la Europa del Este. Lo que queda claro una vez más, es que no se trata solo de una unión económica. La cooperación política – y sobre todo la de política exterior y de seguridad – no es más que un proyecto, un sueño de unos políticos europeistas que lamentan el papel marginal que juega Europa en las relaciones internacionales. La carta de apoyo dirigida al gobierno estadounidense, por iniciativa de José Maria Aznar y Tony Blair y firmado por otros seis líderes europeos – de la “nueva” Europa como afirmó el ministro americano de defensa Donald Rumsfeld – mostró, que la política exterior y de seguridad común (PESC) simplemente no existe. Lo que más destacó de esta jugada fue el hecho, de que sólo unos días antes de la publicación de dicho documento, los ministros exteriores de la UE habían aprobado una declaración sobre una posición común ante la crisis actual en Irak. Evidentemente, bajo presión esta “Europa unida” sigue pensando en estructuras de estados nacionales, preferiendo la alianza ventajosa con la única superpotencia, como si la Unión Europea ni siquiera existiera. No hay que mencionar que para imaginar un papel europeo en la escena internacional eso ha sido un golpe muy duro. En lo que se refiere a las relaciones entre Alemania y los Estados Unidos, considerarlas como buenas parece demasiado optimista. La firme postura alemana, que quiere evitar una guerra con todas fuerzas, no carece de lógica y coincide con la opinión de la mayor parte de la población europea y estadounidense. Sin embargo, a Alemania no le quedan muchos aliados que se oponen con semejante tozudez a un golpe militar contra Irak para derrocar la dictatura de Saddam Hussein y desarmar el país de armas nucleares, quimicas o biológicas. Francia – con su amistad recién reavivada – permanece en solitario con Alemania, pero no es por pura casualidad, que la ministra de defensa Michéle Alliot-Marie mandó el único portaviones francés a realizar maniobras justo detrás de Creta. Hay varias señales que hacen suponer que Francia cambiará el rumbo justo a tiempo para estar en la coalición de los usureros de la guerra. A Alemania, en cambio, le va a resultar muy difícil cambiar el rumbo de su estrategia en el último minuto por un motivo principal: el callejón sin salida en el que se ha metido Gerhard Schröder. No es un secreto que la coalición entre el partido social-demócrata y los verdes ganaron las elecciones por los pelos, debido al rechazo firme a una participación alemana en una posible guerrra en Irak. Desde las elecciones, la situación de la política interior en Alemania ha empeorado significativamente, los ingresos tributarios tanto como la tasa de desempleo son los más altos de las últimas décadas, y en las elecciones hace dos semanas en dos estados federales de Alemania, Hessen y Niedersachsen, el electorado ya le presentó la cuenta a su canciller. El último intento de Schröder de salvar la situación prometiendo antes de estas elecciones que Alemania no iba a apoyar una intervención militar en el Consejo de Seguridad ha disminuido una vez más el margen de actuación de su ministro de exteriores, y le ha aportado la crítica de Rumsfeld comparando la tozudez alemana con la de los espectros estadounidenses, Cuba y Libia. La postura firme de Alemania contra la guerra en Irak por lo tanto no es por razones totalmente pacifistas, sino más bien por razones interesadas en el mantenimiento del poder del propio canciller alemán. Estas justificaciones por razones moralmente equivocadas parecen ser algo muy manido en esta nueva crisis en el Próximo Oriente. George W. Bush dice querer la guerra para liberar el pueblo iraquí de su dictador y para proteger la población mundial de la amenaza de las armas químicas, nucleares o biológicas. Lo que calla a la opinión mundial – aparte de intereses económicos en el petroleo iraquí – es que con una guerra posiblemente puede mantener su lamentable situación económica fuera de los periódicos. Lo que quieren Blair y Aznar es asegurarse de que su relación especial con la superpotencia sigue y que no se va a olvidar de ellos en cuanto toque repartir el botín de guerra; Berlusconi en cambio está interesado en disimular sus juicios pendientes y sus affaires de corrupción y recuperar un poco de reputación internacional y por lo tanto quiere evitar cualquier situación de aislamiento forzoso. Dentro de unos días o semanas se va a decidir el destino de Irak, si esta decisión no se ha tomado ya. Pero no importa si dentro de unos días o semanas estaremos en guerra o si se habrá encontrado una solución pacífica para la crísis, total, siempre será por razones equivocadas. |
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ÚLTIMA REVISIÓN: 21/02/2003
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