| Lo que diga la ONU Por David Reinero González (Atlántico Diario, 20/07/2003) |
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Hasta los años 60, el Sáhara Occidental no era más que un desierto con unas reducidas explotaciones pesqueras en la costa. En 1968, cuando España se retiró de la provincia marroquí de Sidi Ifni, el Sáhara Occidental se conservó por un interés casi personal de Carrero Blanco, incrementado con el descubrimiento en la misma década de los yacimientos de fosfatos. En esos mismos años Hassan II sufre un golpe de Estado que intenta superar enarbolando la bandera nacionalista contra una colonia española que nunca había dependido de Marruecos. Unos años después, en 1975, en el momento de la Marcha Verde y en plena agonía de Franco, el Gobierno español se lavó las manos para centrarse en los problemas internos y optó por firmar la Declaración Tripartita de Madrid por la que España dejaba de ser la metrópoli y se fijaba un mandato provisional entre marroquíes, mauritanos y saharauis. Ese acuerdo es el origen de la situación actual al haber “puenteado” la resolución 1514 de la Asamblea General de la ONU, adoptada en 1960, que determina la responsabilidad de las metrópolis, en este caso España, hasta el momento en que la colonia sea capaz de regir sus propios destinos de forma independiente. La postura posterior de todos los gobiernos españoles, incluido el actual, ha sido remitirse a “lo que decida la ONU”. El problema es que, en origen, España incumplió en 1975 lo que la ONU venía declarando en todas sus reuniones sobre la descolonización en el mundo desde una década antes. A pesar del intento de lavarse las manos en 1975, España sigue siendo la única “potencia administradora” mientras que Marruecos no es más que un país ocupante que debiera retirarse y pagar indemnizaciones. Eso es, al menos, lo que dice ese Derecho Internacional Público tan pocas veces aplicado en los casos de soberanía a favor de las políticas de hechos consumados. Pero la ONU parece no decir lo mismo que hace 25 años. Ya nadie se acuerda de los pocos territorios que quedan por descolonizar. Ese “lo que diga la ONU” que viene aplicando España desde hace dos décadas conviene cada vez menos a los intereses de los saharauis y cada vez más a los de las grandes potencias (estatales y empresariales). Porque la ONU dice lo que sus estados miembros quieren que diga, ni más ni menos. Y hoy, Marruecos quiere los fosfatos; España, el pescado; Francia y Estados Unidos, el petróleo. Mientras, los saharauis siguen queriendo lo que siempre quisieron: su tierra. |
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David Reinero González é colaborador do IGADI. |
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ÚLTIMA REVISIÓN: 23/07/2003 |