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Los suecos dicen “nej” al Euro: causas y consecuencias
Por Benjamín Kienzle (Canal Mundo, 07/10/2003)
 
 

El gobierno socialdemócrata de Göran Persson sufrió una derrota clara en el referéndum del domingo pasado, en el que el 56,1% de los suecos rechazaron la adhesión de su país a la zona euro. Sólo el 41,8% votaron a favor. Aunque los sondeos ya habían previsto una victoria del campo nej (no), la claridad del resultado fue asombrosa, ya que todos los partidos grandes, líderes económicos y medios de comunicación apoyaban la introducción del euro. Además, después del trágico asesinato de la querida ministra de Exteriores y defensora del euro, Anna Lindh, existía la posibilidad de que el campo “ja” (sí) incluso hubiera podido ganar el referéndum. Pero, ¿por qué votaron los suecos tan claramente en contra del euro?

En primer lugar, la campaña a favor del euro no pudo convencer a los suecos, que son, en general, escépticos en lo que se refiere a Europa. A pesar de que la campaña estuvo más que bien financiada, las diferencias en el partido socialdemócrata, incluso en el gobierno, y entre algunos directores de empresas nacionales la debilitaron, en particular porque la oposición – los verdes, la izquierda y los sindicatos – estuvo más unida. De todas formas, esto no puede explicar la clara derrota del gobierno.

En segundo lugar, Göran Persson y otros defensores del euro argumentaron después del referéndum que la mala situación económica de Alemania y Francia – en parte, consecuencia de la rígida política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) – habían desanimado a los electores suecos. Pero el primer ministro y su equipo deberían haber previsto esta situación económica en Europa y, de este modo, no concentrarse en argumentos económicos. En particular, no hubieran debido pronosticar mejoras de la situación económica de Suecia con el euro, porque Suecia ya tiene menos paro, un crecimiento económico más alto y un estado de bienestar más generoso que la mayoría de los países de la zona euro: ¿Por qué reparar algo que no está roto?

Esto no significa que no haya argumentos económicos a favor del euro, por ejemplo la supresión de los efectos negativos de las variaciones de los tipos de cambio. Sin embargo, hay también argumentos económicos en contra, pongamos por caso que cuatro de las cinco naciones comerciales más importantes de Suecia no tienen el euro (Noruega, Dinamarca, Reino Unido y los EEUU). En general, el futuro del euro y sus efectos prolongados son todavía inciertos. No podemos saber a dónde llegará.

Consecuentemente, Göran Persson no hubiera debido defender el euro con argumentos económicos sino con argumentos políticos, ya que el euro es principalmente un proyecto político para llevar a cabo la integración europea. Al mismo tiempo, hubiera debido darse cuenta de que el miedo de los suecos al euro es esencialmente un miedo político. ¿Por qué esto?

Aunque la actual situación económica de Suecia en vista de la europea influyera definitivamente en el resultado del referéndum, las verdaderas causas son más profundas y de índole político. La mayoría de los suecos sabe que su situación económica puede cambiar – sin ó con el euro. Pero saben también que con la “krona” y una política monetaria independiente y democráticamente legitimada, Suecia tiene más medios para intervenir en caso de una recesión económica de su país. Al contrario, el BCE, que es responsable de la política monetaria de la zona euro, sólo tiene el objetivo principal de estabilizar la moneda, pero no el crecimiento económico ni la seguridad de los puestos de trabajo en los países miembros. Además, el BCE, en Francfort, es una institución lejana para la mayoría de los europeos y difícilmente controlable por sus representantes. Por lo tanto, los suecos tenían miedo de perder su influencia democrática sobre la economía sueca en la zona euro. Un anuncio de la campaña de los opositores al euro lo aclara: “¿Seis directores de banco deberán controlar tu economía? Sí a la democracia. No a la UME” (citado en Guardian Unlimited). Este miedo se ve aumentado por la falta de legitimación democrática de toda la UE, el 60% de las leyes nacionales son resultado de decisiones europeas – pero no de los representantes de los ciudadanos de Europa.

Por eso, los suecos rechazaron la introducción del euro, por la falta democrática de la política monetaria de la UE y de la UE en general. Göran Persson hubiera debido luchar por una mayor democracia de la política monetaria europea como preludio del referéndum, lo que hubiera tenido muchos efectos positivos: Primero, hubiera podido defender el euro como proyecto político que integraría a Suecia en una Europa más democrática y estable. Segundo, no sólo hubiera podido convencer así a los suecos más fácilmente pero también a los británicos y daneses. Tercero, hubiera llevado adelante la democratización e integración de la UE.

Pero en la forma que lo ha hecho, es decir, concentrándose en ambiguos argumentos económicos, los suecos estarán fuera de la zona euro como mínimo hasta 2013 y todos los otros europeos todavía tendrán una zona euro con fundamentales faltas democráticas. Además, los defensores del euro en el Reino Unido, incluido el primer ministro, Tony Blair, ya no pueden continuar con la adhesión a la zona euro – para ello hubieran necesitado el estimulo de un ‘sí’ sueco, ya que el punto de partida es incluso más problemático en el Reino Unido que en Suecia.

Al menos, los suecos utilizaron sus derechos democráticos para rechazar su incorporación a un proyecto con faltas democráticas y consiguieron, así, una victoria para la democracia sueca.

 
 

Benjamín Kienzle, estudiante en prácticas no IGADI.

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ÚLTIMA REVISIÓN: 11/10/2003
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