| La democracia en Irlanda del Norte: ¿una víctima
de la paz? Por Benjamín Kienzle (Canal Mundo, 21/10/2003) |
|
En octubre de 2002 Paul Murphy, el secretario británico para Irlanda del Norte, suspendió todas las instituciones de la autonomía norirlandesa – los pilares del Acuerdo del Viernes Santo de 1998 – debido a una supuesta red de espionaje del Ejército Republicano Irlandés (IRA) en la sede de la Asamblea norirlandesa en Belfast. En mayo de 2003, el gobierno de Tony Blair canceló, incluso, las elecciones para la (ya suspendida) Asamblea, ya que los partidos norirlandeses no habían llegado a un acuerdo para continuar con el autogobierno, a pesar de la oferta de compromiso y la presión de los gobiernos de Gran Bretaña, Irlanda y los EEUU. Sin embargo, la cancelación de las elecciones fue una decisión muy problemática en una democracia representativa como la de Irlanda del Norte: Las elecciones son la verdadera base de la democracia, porque son, en principio, la única forma de que el soberano, es decir, el pueblo, controle a los gobernantes. Pero, ¿Cómo justificó Tony Blair – un político democrático pese a sus escapadas no tan democráticas fuera de Europa – esta cancelación? El argumento principal fue que las elecciones de mayo hubieran puesto en peligro el Acuerdo del Viernes Santo y el proceso de paz en general, ya que en la situación de entonces los partidos más radicales en contra del Acuerdo, en particular el Partido Unionista Democrática del ultra-Unionista Ian Paisley, hubieran ganado casi con toda seguridad. En la opinión del gobierno Blair, la cancelación de las elecciones fue el mal menor. Así, el primer ministro británico pudo dar más tiempo, principalmente a los Unionistas moderados del Partido Unionista del Ulster (UUP) de David Trimble y a los Republicanos de Sinn Féin, para llegar a un acuerdo sobre la continuación del autogobierno, lo que mejoraría las perspectivas electorales de estos (y otros) partidos en favor del Acuerdo del Viernes Santo. Desgraciadamente, los partidos no han encontrado una solución hasta ahora. En realidad, la actual situación política de Irlanda del Norte parece que se estanca. Además de las causas estructurales como las, todavía, profundas divisiones entre los Unionistas/ Lealistas (o sea Unionistas que utilizan la violencia extra-legal) por un lado y Nacionalistas y Republicanos (o sea Nacionalistas más radicales en favor de la violencia) por otro, la causa principal de la crisis actual es la mutua desconfianza en el sensible campo de seguridad: los Unionistas no quieren compartir el poder en el autogobierno con el Sinn Féin si el IRA no termina definitivamente con sus actividades paramilitares y no entrega sus armas. Al mismo tiempo, el IRA no quiere entregar sus armas, si no puede confiar en un estado que no funciona, en su opinión, porque los Unionistas no quieren compartir el poder con su brazo político y reformar completamente el antiguo aparato de opresión del régimen Unionista – la policía norirlandesa. Es un verdadero círculo vicioso. Ya que la situación actual es tan compleja, la estrategia del gobierno británico fue a corto plazo realmente la mejor opción, porque la democracia no hubiera ganado, si la violencia hubiera estallado otra vez después de una victoria electoral de partidos en contra del Acuerdo: La paz – definida aquí como “paz negativa”, o sea ausencia de violencia física – es la base de la democracia. No obstante, a largo plazo, la cancelación de las elecciones puede dañar demasiado a la democracia. Si los partidos no van a llegar a un acuerdo y la cancelación no va a ser solamente temporal, la gente – Unionista/Lealista y Nacionalista/Republicana – va a perder su confianza en el funcionamiento de la democracia y, consecuentemente, su paciencia en el diálogo entre los partidos en favor del Acuerdo. A largo plazo, la gente debe participar en el proceso democrático y, así, en el proceso de paz. Si los políticos no han podido solucionar el empate entre ambos campos hasta ahora – algo muy probable después de la terminación sin éxito de una conferencia en Downing Street entre todos los partidos del conflicto esta semana – la gente tiene que decidir si da su voto a candidatos del diálogo ó a los de la confrontación. Al fin y al cabo, la democracia es la base de la “paz positiva”, es decir, la ausencia de todas formas de violencia y la resolución de conflictos solamente con medios pacíficos. Por lo tanto la democracia no debe convertirse en una víctima de la “paz negativa”. La llamada a las urnas entre el 13 de noviembre y el 4 de diciembre parece ahora cada día más probable incluso sin un acuerdo, aunque Irlanda del Norte siempre está dispuesta a dar una sorpresa en el último segundo. |
|
Benjamín Kienzle, estudiante en prácticas no IGADI. |
|
ÚLTIMA REVISIÓN: 23/10/2003 |