| Verano caliente en Serbia Por Gaby Hagmüller (Canal Mundo, 23/07/2002) |
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La República Federal de Yugoslavia, sucesora de la Yugoslavia titísta, dejó de existir el pasado día 14 de marzo de 2002, cuando se firmó el Acuerdo de la Unión entre Serbia y Montenegro. El pacto, encabezado por las firmas de los presidentes de Yugoslavia y Montenegro, Vojislav Kostunica y Milo Djukanovic, se produjo bajo el auspicio de la Unión Europea –representada en las negociaciones por el alto representante de la política exterior europea Javier Solana –y tiene, como objetivo principal, el de estabilizar la región y parar así la tendencia de fragmentación en nuevos Estados en el mapa de los Balcanes. En este sentido el Acuerdo tiene una vigencia de tres años a partir de la entrada en vigor de la Constitución. Durante ese período tanto Serbia como Montenegro se comprometen a desistir de cualquier iniciativa secesionista de la Unión. El Acuerdo establece una serie de instituciones comunes a las dos repúblicas: un Parlamento unicameral, un Presidente, un Consejo de Ministros, un Tribunal de Justicia y un Ejército. El cargo de Presidente de la Unión– por el momento representado por Vojislav Kostunica –se reduce en cuanto a sus competencias en asuntos de política internacional y de seguridad, en colaboración con el Consejo de Ministros. Además el Presidente de Serbia y Montenegro ni siquiera será elegido por la población de las dos repúblicas, sino por el Parlamento Común, lo que también supone una cierta pérdida de significado de dicha institución. Por eso, para defender su influencia y poder en el juego político de Serbia, Kostunica pretende participar en las elecciones presidenciales de Serbia, anunciadas para el 29 de septiembre de 2002. Kostunica debería permanecer en su cargo hasta la adopción de la nueva Constitución de Serbia y Montenegro, cuya elaboración supone un proceso difícil y complejo. El mandato del actual presidente serbio, Milan Milutinovic, se extingue en enero del 2003, pero al haber sido acusado por el Tribunal de La Haya por crímenes durante la guerra, Milutinovic no puede cumplir con sus funciones presidenciales. Por lo tanto –y para evitar la candidatura de Kostunica– Zoran Djindjic, primer ministro y rival de siempre de Kostunica, procuró anticipar las elecciones previstas para enero del 2003. Hasta ahora, la candidatura de Kostunica no ha sido confirmada oficialmente, pero sí ha expresado su actitud en contra del adelanto de las elecciones presidenciales en Serbia. Kostunica se ve en un dilema: no puede renunciar a su cargo de Presidente de Yugoslavia para postularse como candidato para el cargo de Presidente serbio, porque eso pondría en cuestión su voluntad de mantener la Unión entre las dos repúblicas y no sería entendido por la Comunidad Internacional. Pero parece que Kostunica ya ha encontrado una posibilidad para participar en las elecciones, insistiendo en que el nuevo mandato presidencial no empiece con anterioridad a la extinción del actual. La rivalidad entre Kostunica y Djindjic lleva mucho tiempo existiendo en el seno de la coalición que gobierna desde la caída del régimen de Slobodan Milosevic, la Oposición democrática de Serbia. Esta concurrencia entre los dos líderes se debe en primer lugar a la diferencia ideológica entre sus partidos. El Partido Demócrata de Serbia (DSS) de Kostunica se trata de un partido conservador nacionalista, beneficiado por la gran popularidad de su líder, mientras que el Partido Demócrata de Zoran Djindjic (DS) representa más bien la fuerza reformista y pro-occidental, y cuenta con el apoyo de partidos socialdemócratas de la Europa occidental. Djindjic ha adelantado las elecciones presidenciales serbias con la esperanza de perturbar la candidatura de Kostunica y despejar el camino para su propio candidato, el vice primer ministro federal Miroljub Labus. Pero según algunas encuestas, sin la popularidad de Kostunica, Labus lo tendrá difícil en caso de participación del actual Presidente yugoslavo. Una victoria por parte de Kostunica supondría probablemente una continuación de la lucha por el poder entre él y Djindjic. Contando con el apoyo de muchos cuadros del antiguo feudo de Milosevic, Kostunica –después de haber criticado también la entrega del líder totalitario al Tribunal de Justicia de La Haya– se opone a la extradición de ciudadanos serbios al Tribunal, justificando su actitud con reivindicaciones jurídicas que atienden a la necesidad de adoptar una legislación específica en materia de extradición de criminales de guerra. De este modo, Kostunica renuncia a muchas ayudas económicas sobre todo por parte de los Estados Unidos, que vinculan el apoyo a Serbia a la imprescindible cooperación con el Tribunal. Siendo Labus el ganador de las elecciones presidenciales de Serbia el futuro 29 de septiembre, eso supondría la continuidad del proceso reformista, iniciado por el gobierno de Djindjic quien sigue una línea estricta de colaboración activa con el Tribunal de Justicia de La Haya. Fue él quien ordenó la espectacular extradición de Slobodan Milosevic en Junio del año pasado. Teniendo el cargo del Presidente de Serbia bajo su influencia, Djindjic podría continuar sin contratiempos sus reformas democráticas y el acercamiento serbio a la Unión Europea. De una forma o de otra, los acontecimientos en torno a la campaña electoral aportarán, a buen seguro, un verano caliente en Serbia. |
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Gaby Hagmüller é estudiante en prácticas no IGADI. |
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ÚLTIMA REVISIÓN: 28/07/2002
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