| Lecciones por aprender del dominó balcánico | ||||||||||||||||
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Ángel Segundo Gómez González |
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Yugoslavia, como se sabe, tuvo dos períodos de existencia histórica. El último, mantenido desde la Segunda Guerra Mundial por Josip Broz "Tito”, apenas sobrevivió a su muerte. Su lema inspirador, “hermandad y unidad”, dio paso a años llenos de episodios que han sido claro exponente de lo contrario. Las guerras en Eslovenia, Croacia, Bosnia-Hercegovina, Kosovo/a y cuanto veíamos hasta hace poco en Macedonia(1), nos han mostrado lo peor de que es capaz el ser humano y nos han llenado de desazón por la fractura casi incurable que se ha abierto en comunidades en las que pocos años atrás la integración interétnica, o al menos la convivencia paralela en respeto, era una realidad cotidiana(2). Las cifras bien conocidas de la guerra en Bosnia y Hercegovina, nos permiten comprender la magnitud de la catástrofe. (Cuadro 1).
El escalonamiento en el tiempo con que se han producido los conflictos nos ha permitido observar con un ojo los recientes estallidos de Kosovo/a y Macedonia mientras veíamos con el otro como evolucionaba la situación post conflicto en los que les precedieron. Tal observacion no permite el optimismo. El retorno de refugiados/desplazados, la regeneración política e institucional y la normalizacion social son asignaturas pendientes (incluso en Croacia). El 1998, declarado año del retorno en Bosnia y Hercegovina por la comunidad internacional se saldó (3 años despues de la firma del acuerdo de Dayton) con un estruendoso fracaso pues apenas se produjo el 10% de los retornos pendientes. Este resultado fue debido no sólo a la inseguridad relacionada con la animadversión intergrupal sino también a factores que tienen que ver con el complejísimo patrón con que se produjeron los éxodos, a modo de autentico dominó humano en el que los desplazados/refugiados ocupaban viviendas ajenas en otro lugar tras el abandono de su ocupante o provocándolo. Durante los ultimos años han proliferado trabajos con la pretensión de explicar el conflicto. Muchos de ellos han puesto un intenso acento en la historia como condicionante casi ineludible que ha arrastrado a los acontecimientos a que asistimos. “Los Balcanes estan cargados con mas historia de la que pueden soportar”. De este contundente y atractivo modo se refería W. Churchill al problema. Esta frase, repetida hasta la saciedad en tiempos recientes, ha sustiuido a analisis mas profundos y ha agrandado el mito de la irresoluvilidad del problema balcánico. Sin embargo, y sin olvidar la importancia de la historia y sobre todo de sus mitos tan presentes en el presente de los balcánicos, no debe obviarse la revisión de factores mas cercanos y mucho mas decisivos para el el proceso de desmembración sangrienta de Yugoslavia. La conocida cuenta atrás con que se ha pretendido definir a Yugoslavia(4), no estaba abocada necesariamente a la explosión, a la sangrienta catástrofe en que acabó. A este respecto conviene recordar que lo que se inició en el Este de Europa en 1989 fue, en general, un proceso de terciopelo, una salida del negro periodo comunista que se produjo de modo aceptablemete fluido y pacífico. Yugoslavia fue, por consiguiente, el contrapunto violento en ese panorama. Una violencia, una sangría a la que el pueblo se vió empujado en gran medida por una intoxicación informativa interesadamente dirigida por las antiguas elites comunistas que inyectaron el virus del nacionalismo mas excluyente y agresivo en beneficio de sus ambiciones personales. La Yugoslavia de TITO, aun padeciendo un evidente deficit de libertades fue una entidad política relativamente bien avenida. El estado que construyó entre el autoritarismo personalista y el totalitarismo comunista, mantuvo en equilibrio el mosaico Yugoslavo. Un mosaico en el que a las diferencias culturales, religiosas y de tradición histórica, se habían de añadir desequilibrios económicos y de nivel de desarrollo. El norte rico de Eslovenia y Croacia tenia enfrente al sur pobre de Montenegro, Kosovo/a y Macedonia. Pero Tito tuvo un verdadero empeño, casi obsesión por la estabilidad y el equilibrio entre nacionalidades. Su régimen se empecinó verdaderamente en armonizar las relaciones y establecer el equilibrio en el complejo mosaico balcánico que él configuró como un único estado. La desintegración de la republica Federal de Yugoslavia empezó en Kosovo/a y parece que va a ser en sus inmediaciones donde acabe. En buena medida cuanto ocurre en Macedonia esta tan intrincadamente relacionado con Kosovo/a que parece una simple continuacion del mismo sub-conflicto. El pueblo albano kosovar padeció durante años una situación de intolerable falta de libertad y de pérdida de derechos culturales a partir de la supresión de su estatuto de autonomia. La respuesta de la población fue entonces un magnifico ejemplo de resistencia pacifica y la eclosion de una sociedad civil parelela al estado sin parangón en la historia reciente (Taibo). Los albaneses de Kosovo/a fueron capaces de poner en marcha un sistema educativo(5), sanitario y de recaudación, de base totalente ciudadana y sin relación con las instituciones del estado que les excluía. Un sistema que supo involucrar a la diáspora albanesa en la financiación, a traves de aportaciones “casi siempre” voluntarias. Desgraciadamente el recurso a la fuerza fue finalmente invocado por algunos y la constitucion del Ejército de liberación de Kosova (UCK/ELK) dio la excusa, tal vez esperada, a Milosevic y encendió la mecha que dio fuego al circulo vicioso de violencia que siguió y aún continúa. Alguien ha dicho que la condición de victimas y verdugos en los Balcanes, como presumiblemente en todas parte, es mas bien circunstancial y que el odio de los verdugos se transmite a las victimas (Mitchnik, 2000) hasta hacer que superen en odio y saña a sus agresores cuando la ocasión lo permite. Los ejemplos en la antigua Yugoslavia son tantos y tan conocidos que no parece preciso insistir mucho para remarcar la afirmacion. El reciente caso de Kosovo con sus mas de 700 victimas serbias (algunos ancianos y niños) desde la intervencion de la OTAN es el mas reciente exponente a gran escala de lo dicho. Tras la guerra de Bosnia-Hercegovina, Richard Holbrooke, buen conocedor de los Balcanes y sus lideres, expresó rotundamente que se había asistido al mayor fracaso de la seguridad colectiva de occidente desde los años treinta. Esta es una valoración que se ha compartido de modo generalizado en Estados Unidos y en Europa. Sin embargo no parece haberse digerido. Las lecciones aprendidas, si las ha habido, no parecen facilitar el futuro. La inetervención internacional no parece encarrilar la región. BiH no acaba de “arrancar”, Kosovo/a está hecho un verdadero desastre y qué decir de la espléndida Macedonia que inspiró la bellísima metáfora gastronómica(6) que se emplea para denominar a las ensaladas de fruta variada que recuerdan a los mapas de distribución étnica de la zona. Una Macedonia que ha sucumbido a la violencia despues de haberla evitado todos estos difíciles años. El dolor y la pobreza son siempre terribles y no debe haber jerarquías del sufrimiento, victimas de primera y segunda clase. Occidente parece haberlo olvidado. Hoy en Kosovo/a las victimas son los serbios y la mayoria de los que han sufrido y siguen sufriendo tuvieron poco que ver con la represion de 1998-99. La sociedad de Kosovo esta enfermando. Los guerrilleros de la UCK/ELK distinguidos en la lucha contra los serbios se han convertido, no ya en héroes, sino en una nueva elite político económica. Convertidos en jerarcas del TMK/KPC (Cuerpo de protección de Kosovo. Organización creada para encuadrar a los antiguos miembros del ELK/UCK tras su desmilitarización) gozan hoy de una privilegiada situación y sus evidentes relaciones con el crimen organizado en una sociedad con tradición en ese campo y con una estructura en la que los clanes/familias se constituyen en soporte de tales actividades; parecen asegurarles la permanencia en la elite social. Al mismo tiempo esta situación hace que el crimen organizado transbalcánico se haya convertido en una de las principales amenazas a las libertades. A las libertades de los serbios que quedan en Kosovo/a , pero tambien a las de cualquier ciudadano albanokosovar que no quiera entrar en la “rueda” criminal. En una sociedad asi, las incipientes instituciones Kosovares (judicatura, KPS: Servicio de Policia de Kosovo; KPC,...) no resultan minimamente fiables desde el punto de vista democratico (PELEMAN, 1999) y deben ser tuteladas-inspeccionadas por la comunidad internacional a un coste escasamente inferor al que supondría su sustitución por una estructura totalmente internacional (no kosovar). Sin embargo este esfuerzo se esta haciendo con el convencimiento de que el crimen es hoy uno de los obstáculos más importantes en el tortuoso camino de la democracia y los derechos humanos en Kosovo/a y en todos los Balcanes. En Kosovo hay muchos coches de lujo y este es uno de los contrastes de esta sociedad enferma que mas llaman la atención del visitante. La mayoría son de procedencia ilegal pero circulan matriculados, por tanto regularizados, con la nueva matricula establecida por el protectorado internacional. La región era y es muy pobre (probablemente el territorio europeo mas pobre tras Albania) y ni siquiera la inyeccion economica de la ayuda que llega, gubernamental y ciudadana, maquilla un aspecto de gran subdesarrollo. En tal escenario, los referidos automóviles son un doloroso contraste en una sociedad en la que las nuevas elites estan situandose al otro lado de una creciente brecha que les separa de las penurias de sus conciudadanos. Algunos datos me facilitarán la descripción de la pobreza actual y el déficit de desarrollo de Kosovo/a:
El problema de Kosovo/a no era desconocido para el mundo. Incluso los más “despistados” habían tenido ocasión de enterarse de las sucesivas crisis acaecidas con anterioridad al estallido de la definitiva en 1998/99. Sin embargo la magnitud y las características del problema que se presentó entonces en la provincia serbia fueron tales que pudimos volver a hablar con propiedad de que la crisis superó la capacidad de previsión y de reacción de Occidente. La magnitud de la catástrofe humanitaria, sacudió las sociedades occidentales que observaban aterradas las terribles imágenes del sufrimiento de los albanokosovares. Se abrieron debates en los ámbitos político y académico acerca de la injerencia humanitaria, sobre su naturaleza de deber o de derecho. En consecuencia, sobre la legalidad o no de una acción militar. Sobre el principio de inviolabilidad de fronteras, sobre la necesidad de declaración de guerra para iniciar acciones militares ofensivas, etc... El debate que siguió y que se prolongaría y reavivaría a partir de la intervención de la OTAN situó a muchos analistas en una posición muy difícil. Los reproches a los países occidentales por su pasividad ante la agresión gubernamental yugoslava contra los albanokosovares, no parecían coherentes contra las críticas al recurso a la fuerza militar para resolver el problema. ¿Qué alternativas quedaban ante el fracaso de la negociaciones y el mantenimiento de la agresión? El terrible dilema llevó, como he mencionado, a parte del mundo intelectual y académico a una situación de incómoda y grave contradicción interna. Algunos reconocieron que dadas las circunstancias, la acción militar era legítima. En algunos casos el dogmatico apego a la posición contraria desenvocó en una callejón sin salida racional. El debate debe reabrirse ahora de nuevo, de modo que Europa elija su patrón de actuación ante situaciones como las vividas en los Balcanes que desgraciadamente es probable que se sigan dando en el futuro y que siempre exigirán nuestra actuación por razones éticas y diplomáticas. Las razones éticas y de humanidad acabarán por dirigirnos en la misma dirección que las razones de interés político, pues el planteamiento clásico de dos modelos de acción exterior mutuamente excluyente (Realpolitik-Realismo vs Idealismo) ha demostrado tener una capacidad muy limitada de explicación de la realidad. Lo bueno y ético acabara por ser no sólo lo correcto sino lo conveniente, lo único políticamente rentable. Las líneas precedentes han pretendido dar una pinceladas sobre un problema dificil de entender. Un problema compuesto de muchos otros interrrelacionados entre si. Los Balcanes, ese secreto relleno de misterio y envuelto en un enigma como decía W. Churchill, ofrecen un campo inagotable para el estudioso o el investigador. Sin embargo el estudio de los Balcanes y el contacto con su realidad le vuelve a uno muy prudente a la hora de hacer afirmaciones rotundas sobre las causas de lo ocurrido o recomendaciones acerca de las lineas de acción mas convenientes para resolver uno u otro problema. Por cada razón de legitimidad histórica surge otra u otras en sentido contrario. Bajo cada causa aparente para un comportamento o una reacción descansa otra soterrada, que en muchos casos no es visibile facilmente. Las lecciones por aprender son muchas y, a pesar del titulo que encabeza estas líneas, apenas se han insinuado aquí. El que esto escribe no tiene muchas de estas lecciones aprendidas pero si algunas ideas sobre lo que se ha de aprender. Apuntaré algunas. La cooperación, de iniciativa publica o ciudadana, debe mejorar mucho para conseguir que los recursos disponibles se distribuyan sobre el terreno de un modo razonable y equitativo. Han de desarrollarse mecanismos de intervención y auditoria que impidan las fugas de recursos a destinatarios distintos de los pretendidos (recuérdese el caso de enriquecimiento ilícito del hijo del Itzegvegovic, copresidente bosniaco-musulman de Bosnia y Hercegovina). Y esto ha de hacerse con el convencimiento de que el desarrollo es una precondición para una estabilidad y paz duradera. Los programas de acción cultural, a menudo olvidados y frecuentemente considerados casi una frivolidad en regiones con necesidades aparentemente más básicas, deben tener su sitio en la acción pacificadora. Uno de los objetivos prioritarios deberá ser la limpieza del odio de los corazones como paso previo a la pacificación de las calles y campos. La coordinación de esfuerzos internacionales es otra de las asignaturas pendientes. OHR (Oficina del alto representante para Bosnia y Hercegovina), OSCE (Organización para la seguridad y cooperación en Europa), EUMM (Misión de monitorización de la unión europea), SFOR (Fuerza de estabilización para Bosnia y Hercegovina), KFOR (Fuerza de la OTAN en Kosovo), IPTF (Fuerza internacional de policía para Bosnia y Hercegovina), UNCA (Agencia de la ONU para los asuntos civiles), ACNUR (Alto comisariado de la ONU para los refugiados), WFP (Programa mundial de alimentos), WHO (Organización mundial de la salud), UNMIK (Misión de la ONU para Kosovo/a), ..... La ensalada de acrónimos que precede sólo es una representación de algunas de las agencias más importantes que operan en la zona. A esta lista hay que añadir muchas otras de menor importancia y las ramificaciones de algunas de ellas que a menudo toman otros nombres. La labor de tanta organización sin un liderazgo ni una agenda común crea un verdadero infierno para la gestión de la crisis permanente en que viven las regiones balcánicas. Si a ello sumamos la acción de la ONGs, cuyos programas, excediendo el simple reparto de ayuda, comparten a menudo espacios de actuación con las agencias y organizaciones oficiales; el caos esta servido. Por otro lado, el propio funcionamiento interno de las organizaciones internacionales, y sobre todo de los organismos dependientes de Naciones Unidas, es muy deficiente. Sin duda hay muchas razones, pero entre las más notorias se encuentra la multinacionalidad y sus problemas, sobre todo lingüísticos, pero también culturales. También es notoria la actitud de “funcionarios”, en el sentido más peyorativo del término, de buena parte del personal de la ONU, así como la falta de un claro liderazgo. Recordemos, por cierto, el rechazo que algunos ciudadanos de Bosnia y Hercegovina o Kosovo/a sienten por los policías de Naciones Unidas (IPTF y UNMIK-P) de origen africano o asiático. Estos miembros de la presencia pacificadora internacional que han de supervisar la labor de los policías indígenas, son rechazados no por su condición de extranjeros, sino por proceder de países subdesarrollados. Asimismo la dificultad para conseguir la continuidad en el puesto de los funcionarios internacionales en un entorno en que se hace duro para los occidentales vivir mas allá de algunos meses, plantea también problemas al funcionamiento de las organizaciones. El empleo de fuerzas militares en funciones como las que se desarrollan actualmente en Bosnia-Hercegovina, Kosovo/a y Macedonia también merece cierta reflexión. No cabe duda de que ni el equipamiento, ni la formación del grueso de las mismas son las mas adecuadas para muchas de las tareas que se llevan a cabo: control de masas, orden público, seguridad de enclaves de minorías, etc... En algunos casos sería bueno cambiar soldados por policías. Algunos otros aspectos a comentar superan ampliamente el ámbito de la actuación en los Balcanes y tienen que ver con la utopía de un nuevo orden internacional. La llamada Comunidad Internacional es un concepto hueco casi carente de significado al que, sin embargo, se invoca a menudo en las zonas de conflicto. Ni siquiera, como se ha dicho, equivale a “occidente”, pues en materia de acción exterior occidente tampoco significa nada. Cada estado “occidental” parece tener su propia agenda y esto ha sido muy visible en los Balcanes. Sin embargo la necesidad de actuar con un rumbo fijo y sin titubeos, es necesaria para que la presión pacificadora exterior tenga efecto. Resulta pues preciso dotar de voz y personalidad política a la llamada Comunidad Internacional. Por otro lado han de hacerse esfuerzos para la potenciación del componente civil en los primeros momentos de las intervención pacificadora y para su integración o al menos coordinación estrecha con la acción militar y policial. Por último una de las pocas certezas en este “mar” de lecciones por aprender, es que la pacificación y democratización duradera en la zona ha de pasar por una planteamiento que considere a los Balcanes como una región geopolítica. Una región trufada de nacionalidades, sensibilidades, lenguas y culturas diversas pero con problemas compartidos y con intereses que deberán también aprender a compartir. Esta es su única esperanza.
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Notas (2) "Despues de haber viajado por Bosnia durante quince años, y de haber vivido en pueblos musulmanes, croatas y serbios, no puedo creer la afirmación de que el país siempre hervía en odios étnicos". (Malcom, Noel, 1994: citado en HOLBROOKE, Richard: Para acabar una Guerra. Ed. Biblioteca nueva. Colección de política exterior, Madrid, 1999, p 87). (3) Los datos que aparecen en el cuadro 1 deben leerse teniendo presente que la población en Bosnia y Hercegovina antes de la guerra era escasamente superior a los 4 millones de habitantes. (4) 7 eran los vecinos de Iugoslavia; 6 las repúblicas constituyentes; 5 las nacionalidades; 4 las lenguas habladas; 3 las religiones practicadas; 2 los alfabetos; ...y 1 único partido político y un único estado el que los encuadraba a todos. (5) He tenido ocasión de conocer de primera mano de habitantes de Pec/Peja, relatos de como se impartían las clases a los niños en casas particulares que iban cambiando periódicamente a fin de repartir la carga y de reducir el riesgo de ser descubiertos. (6) Ver voz macédoine en la enciclopedia Larouse Gastronomique, Humlyn publishing group.Londres, 1998. (7) Helene Lefevre-Cholay "Maternal, Child and reproductive health in Kosovo" WHO 1999. (8) "Kosovo building assessment" International Management Group. Abril 2000. (9) Frente a 7,3/1000 que es la media europea. (10) Helene Lefevre-Cholay "Maternal, Child and reproductive health in Kosovo" WHO 1999. (11) Idem. (12) Presupuesto definitivo de Kosovo. 2000. (13) "Towards stability and prosperity. A program for reconstruction and recovery" European commission/World bank. November 1999 pp37. (14) European agency for reconstruction. |
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ÚLTIMA REVISIÓN: 15/09/2002
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