| Las Relaciones de la Comunidad Autónoma de Galicia con la Argentina | ||||||||||||||||
|
Enrique Peruzzotti y Marcela Villarrazo |
||||||||||||||||
|
Entre mediados del siglo XIX y la Gran Depresión, más de 4 millones de españoles emigraron hacia América, aproximadamente 2.070.874 se establecieron en Argentina, y más de la mitad de ellos – el 54%- se radicaron en forma permanente. Hacia fines de la Primera Guerra Mundial, había 306.000 españoles en Buenos Aires, lo cual equivale a decir que había más españoles que en cualquier otra ciudad, con excepción de Madrid y Barcelona. Los cuatro grupos que se asentaron en Buenos Aires –y, en buena medida, también en el resto del país- fueron los gallegos, los vascos, los catalanes y los andaluces. En particular, hacia 1855, el 38% de los 5.800 españoles de Buenos Aires eran gallegos. Los vascos constituían el 25% y los catalanes y andaluces el 12% respectivamente(1). Si para mediados del siglo XIX, los gallegos constituían 4/10 del total de inmigrantes españoles en Argentina, a lo largo de las décadas siguientes, estas proporciones se acentuarían: los gallegos llegaron a constituir el 54% de los españoles en Argentina. De aquí, la simplificación popular del apelativo gallego referida a todo inmigrante español, cualquiera fuese su origen(2). En cuanto a su origen específico, la inmigración gallega a mediados del siglo XIX era oriunda de la provincia de La Coruña y de la provincia de Pontevedra. En los años posteriores, aumentó el número de inmigrantes procedentes de las provincias del interior, Lugo y Ourense(3) y adquirió tal magnitud que, a fines del primer tercio del siglo XX, vivían en Argentina más gallegos que en ningún otro núcleo urbano del planeta(4). Estas cifras sólo pueden comprenderse mediante un análisis de las condiciones económicas, sociales y políticas de Galicia en este período histórico, que excede el propósito de este artículo. Baste decir, por ahora, que dada la estructura económica de Galicia hacia fines del siglo XIX, organizada en diminutas parcelas-pañuelo, y ante un aumento importante de la población –producto de una merma en la mortalidad infantil-, el exceso de población rural de esta región se vio obligado a desplazarse, tanto hacia el interior de la península ibérica como hacia el resto de Europa y, sobre todo, hacia América(5). En 1930 el gobierno argentino adoptó políticas migratorias a través de las cuales restringió la llegada de nuevos inmigrantes. Este contexto se extendió hasta la segunda mitad de la década del ’40(6), cuando, finalizada la Segunda Guerra Mundial, se produjo un resurgimiento de las corrientes migratorias a raíz de la deteriorada situación de la economía española. Si bien esta última corriente jamás alcanzaría los valores del primer tercio del siglo XX, representó flujos numéricos relevantes. Se calcula que, entre 1946 y 1960, 286.437 gallegos -el 45% del total de los emigrantes españoles en este período- se dirigieron a América. Nuevamente, la Argentina se constituyó como el principal destino, bajo el marco del convenio de emigración firmado entre Argentina y España en 1948. Dicha corriente migratoria se extendió hasta 1952, año en que la economía argentina se desmoronó(7). De ahí que las relaciones entre Galicia y Argentina estén íntimamente ligadas al emigrante, a sus actividades y a sus instituciones. Las autoridades de Galicia, a lo largo del siglo XX y, sobre todo han promovido vínculos económicos, culturales y políticos con el gobierno argentino y con la sociedad argentina. Este artículo intentará describir la acción exterior de Galicia en Argentina destinada al fomento de estos vínculos. Está dividido en tres partes: la primera sección analizará las relaciones económicas entre ambas regiones, la segunda sección describirá las actividades de promoción cultural y la tercera sección narrará las características de la participación en la política gallega de la comunidad gallega en Argentina. Por último, el artículo describirá un panorama de la acción solidaria de Galicia, tanto de las instituciones gubernamentales como de la sociedad civil, en la actual crisis institucional y económica que sacude a la Argentina. Además, dedicará algunos párrafos al asociacionismo gallego en Argentina, un elemento clave en la construcción de estas relaciones.
Es posible distinguir dos etapas con respecto a la acción exterior de Galicia en Argentina. En la década de 1980, la relación Argentina – Galicia estaba fundamentalmente dominada por la búsqueda de vínculos más estrechos entre la numerosa colectividad gallega residente en el país con su tierra de origen. En los noventa, la agenda y el eje de la relación se va a modificar sustancialmente, sobre todo al asumir la presidencia de la Xunta Don Manuel Fraga Iribarne. Su estilo, en materia de Relaciones Exteriores, es mucho más parecido al presidente de la Generalitat Catalana, Jordi Pujol, que a su antecesor Fernández Albor. Como su par catalán, Fraga Iribarne buscó una mayor proyección de Galicia al exterior, además de fomentar mayores vínculos con la comunidad gallega. En otras palabras, buscó esta mayor proyección, en gran medida, acrecentando los vínculos con la colectividad gallega en Argentina. Durante toda la primera etapa, el accionar de Galicia en la Argentina tuvo poco contacto con el gobierno argentino. Se buscaba simplemente fortalecer las relaciones con los emigrados, mediante sus asociaciones. El Centro Gallego, al que nos referiremos más adelante, representó el instrumento central desde esta perspectiva. Este primer enfoque fue modificado por iniciativa del gobierno argentino. El primer gobierno democrático argentino, encabezado por Raúl Alfonsín, buscó en el acercamiento a Europa respaldos internacionales que le permitieran fortalecer su precaria situación doméstica, signada por la crisis de la deuda externa y por amenazas golpistas. Galicia, debido a su nueva situación autonómica y debido a la importancia de los partidos regionales para la formación del gobierno español, se volvió ante el gobierno argentino una posible ruta de contacto con España. En consecuencia, distintos personajes políticos argentinos comenzaron a visitar asiduamente el Centro Gallego y a participar en los distintos festejos y acontecimientos. El propio Dr. Alfonsín lo hizo en diversas oportunidades. En 1984 invitó a formar parte de la comitiva oficial del viaje presidencial a España a Antonio Fierro, Presidente del Centro Gallego. Esta nueva estrategia, que consistía en apoyarse en las organizaciones y contactos locales, en un principio tuvo resultados positivos. De hecho, en 1987, con motivo del octogésimo aniversario del Centro Gallego, el entonces presidente de la Xunta, Fernández Albor, viajó a la Argentina. Diversas personalidades políticas asistieron a las celebraciones, incluyendo al presidente Alfonsín, al entonces intendente de la ciudad de Buenos Aires, Suárez Lastra, y al presidente de la cámara de diputados de la Nación, Pugliese, quienes pudieron entrevistarse con Fernández Albor. En los años siguientes, esta clase de encuentros se multiplicaron. Tuvieron, sin embargo, un alcance limitado. Para las autoridades argentinas los encuentros con la comunidad y los funcionarios gallegos eran percibidos como una puerta de entrada a España y eventualmente a Europa. Esperaban de este mayor acercamiento un respaldo político y económico que sirviese para solidificar el proceso de consolidación democrática en curso. Por el contrario, desde la perspectiva de las autoridades gallegas, estas actividades eran fundamentalmente vistas como una estrategia para acrecentar los vínculos con la comunidad gallega en Argentina y para otorgarle, a ésta, visibilidad y reconocimiento político. Jamás interpretaron esta mayor aproximación del gobierno argentino como una oportunidad para concretar actividades económicas, políticas o culturales de interés mutuo. Esta perspectiva fue modificada a partir de los años noventa, durante la presidencia de Fraga Iribarne. Una de las primeras medidas de la nueva administración de la Xunta fue la apertura, en Buenos Aires, de una oficina delegada de su Secretaría General para las relaciones con las comunidades gallegas, encargada de organizar las ayudas para las comunidades en el exterior. La oficina fue instalada en la sede del Centro Gallego y estaba dirigida por antiguos miembros de dicha institución. La Xunta continúo financiando muchos de los proyectos de las instituciones gallego-argentinas y multiplicó el monto de la financiación en la ultima década. Además, a través de la delegación, la Xunta de Galicia comenzó a dispensar ayuda a la comunidad por afuera de las instituciones ya establecidas. Esta ayuda –aún vigente- consiste en ofrecer servicios asistenciales a emigrados gallegos, en robustecer en el exterior los centros de formación educativa para jóvenes descendientes de gallegos y en incentivar actividades orientadas a preservar y fomentar la cultura y las costumbres gallegas en las colectividades de ultramar(8).
En la última década, Galicia contó con tres herramientas para la promoción económica en la Argentina, los viajes oficiales, la vinculación con la colectividad Gallega en la Argentina y las oficinas en el exterior. Fraga Iribarne intentó desarrollar e impulsar las relaciones económicas de Galicia con la Argentina mediante visitas frecuentes y mediante numerosas actividades oficiales a nuestro país. La mayoría de los viajes tenían como fin declarado la promoción comercial entre ambos gobiernos y el acercamiento de Galicia a la comunidad gallega residente en Argentina. En estas ocasiones, se realizaron numerosas muestras y conferencias que alentaban las posibilidades de inversión y comercio gallego en nuestro país. Las ferias de promoción de la industria gallega Expo-Galicia, por ejemplo, contaron con la participación masiva de más de sesenta empresas de dicha comunidad que operan en el país. Al mismo tiempo se reforzaron los vínculos con las instituciones gallegas en Argentina, aumentando sustancialmente los montos de ayuda oficial a las mismas. Fraga siempre se ocupó de subrayar en todos sus viajes que sus visitas no tenían fines meramente económicos sino que buscaban también promover un mayor acercamiento a sus paisanos(9). Mas aún, sostenía que los deseos de establecer mayores relaciones financieras y comerciales eran otra manera de consolidar la hermandad existente entre Argentina y Galicia, resultado de la gran cantidad de emigrantes de dicha colectividad en nuestro país. En este sentido, Fraga declaró que las relaciones económicas y la integración debe hacerse con gente que se entienda, que se conozca, que hable el mismo idioma y que tenga el mismo concepto de familia y empresa(10). El comercio y, sobre todo, las inversiones gallegas aumentaron considerablemente en los últimos años. Entre 1994 y 1999, las exportaciones gallegas a Argentina pasaron de 2.700 millones de pesetas a 11.866 millones. En el mismo período las inversiones gallegas en Argentina pasaron de 651 millones de pesetas a 33.785 millones. De todas maneras, estas cifras representan sólo una pequeña proporción de las relaciones económicas internacionales de la Autonomía y están muy lejos de convertir a la Argentina en uno de los principales socios económicos de Galicia. En el año 2000, Argentina ocupaba el 25º lugar como destino de las exportaciones gallegas. A pesar de ello, Galicia ha desplegado para con la Argentina todas las herramientas que dispone para la promoción económica. La estrategia de Fraga parece apuntar más bien al largo plazo. El Presidente de la Xunta se ha mostrado especialmente interesado en el desarrollo del MERCOSUR, sobre todo en la formación de un mercado único entre la Argentina y Brasil. El acercamiento a esta zona se inicia en 1998, cuando Galicia adquirió el status de observador de la estructura Codesul-Crecenea-Litoral. Dicha estructura constituye un foro de cooperación transfronterizo interregional entre entidades de la Argentina y Brasil –Estados Federados del Sur del Brasil y las Provincias del Norte de Argentina-, que nació a partir del desarrollo del MERCOSUR. Esta asociación es aún incipiente y no posee una estructura propia; consiste, únicamente, en reuniones periódicas entre los gobernadores. En 1998, Galicia firmó un acuerdo con Brasil para la construcción de un centro MERCOSUR de la Xunta en Florianópolis (Santa Catarina, Brasil) que actuaría como instrumento de apoyo a la cooperación y a la labor de conexión entre la CRPM, la Conferencia de Regiones Periféricas de Europa, y el MERCOSUR(11). Este acuerdo era de carácter multilateral, en su conjunto, ya que Galicia lo firmaba en su condición de presidente del grupo de la Conferencia de Regiones Periféricas de Europa para América Latina. En otras palabras, a través de Galicia, este foro de regiones intra-MERCOSUR entraba en contacto con un grupo de regiones intra-Europeo. Este acuerdo se orientó sobre tres ejes, la cooperación institucional, el intercambio económico y el intercambio cultural y universitario. Estas actividades implicaron que Galicia conservara su posición de nexo entre ambos grupos, debido a su experiencia ganada en la cooperación con esta zona. Dentro de este enfoque, Galicia ha profundizado su política de inserción en esta zona firmando un acuerdo de cooperación con la provincia de Formosa, componente argentino del grupo intra-MERCOSUR. Tal acuerdo permitiría, por un lado, el impulso de las exportaciones formoseñas a Galicia, así como apoyo técnico y financiero para proyectos de infraestructura. Por otro lado, a través del acuerdo, Galicia adquirió un acceso más fluido de sus productos a las economías del Nordeste Argentino y el sur Brasileño. Finalmente, en su último viaje, Fraga mostró su interés por la explotación de los puertos sobre la hidrovía Paraguay-Paraná, uno de los principales canales de comunicación comercial entre los países del MERCOSUR. El acercamiento de Galicia al MERCOSUR muestra una constante de la acción económica de dicha comunidad autónoma en Argentina y Latinoamérica: su accionar sigue las fronteras fijadas por los intereses y las realidades económicas, y no se inhibe ante las fronteras políticas. En opinión de Fraga, una de las principales ventajas que proporcionaba la formación de la UE era la posibilidad que ésta brindaba a las distintas regiones de Europa de acercarse a otras regiones, independientemente de los intereses de los Estados de los que tales regiones son parte. Así, la Xunta de Galicia no busca acercarse a Argentina, sino, en particular, a la zona con la que encuentra una complementariedad económica. Dicha zona no pertenece exclusivamente al territorio argentino: comprende también parte del territorio brasilero. La promoción económica impulsada por Fraga en la década del ‘90 ha sido notablemente dinámica: consideró la promoción económica como un eslabón más en la cadena que une a la comunidad gallega en la Argentina con su tierra natal. Fraga supo aprovechar las instituciones y la iniciativa que dicha comunidad le ofrece en nuestro país para fomentar actividades comerciales.
En la década del ’80, la ayuda de la Xunta a la colectividad residente en Argentina era reducida. Así, la asistencia de la Comunidad Autónoma se limitaba a una red de ayuda y contacto en el interior de España. Sin embargo, en los últimos años, la actividad asistencial se incrementó y el gobierno de la autonomía comenzó a financiar actividades de promoción de la cultura gallega en los distintos centros de la comunidad en Argentina. La primera medida adoptada en esta dirección por la Xunta, junto al Instituto Español de Emigración y el Ministerio de Cultura de España, fue otorgar de cincuenta becas para jóvenes profesionales descendientes de emigrantes. Luego, en su primer viaje en 1998, Fraga inauguró la cátedra Alfonso R. Castelao, que había sido fundada mediante un convenio entre la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Comunidad Autónoma de Galicia. Esta cátedra tiene como objetivo el estudio de la lengua y la sociedad gallegas. El primero de los seminarios en el marco de esa cátedra, titulado "Lengua y sociedad en Galicia", se divide en los módulos lengua, sociedad, política e historia. El programa de la cátedra incluye el estudio de las creencias mágico-religiosas, como las brujas, meigas y meigallos, así como las fiestas populares de San Andrés de Teixido y Nuestra Señora do Corpino, pertenecientes a la tradición gallega. El primero de octubre de 1998, Fraga presentó, en el Centro Cultural Borges, el Xacobeo 99 en el marco de la inauguración de la muestra “Huellas Jacobeas”. Se trataba de una muestra itinerante que habría de recorrer 21 ciudades de todo el mundo para promocionar la celebración del Año Santo Compotelano. Los programas educativos y culturales tuvieron un importante impacto en la colectividad gallega argentina, puesto que el grueso de sus actuales integrantes nació en el país, siendo descendientes directos de inmigrantes gallegos. Esto se refleja en los porcentajes de socios gallegos de las diferentes instituciones de la comunidad en Argentina: en 1997 sólo el 24% de los socios del centro Gallego de Buenos Aires había nacido en la madre patria, mientras que en el Centro Galicia este era de un 27%. En cualquier caso, en ninguno de los centros con mas de 500 socios este porcentaje superaba el 30%. En 1992 la Xunta y el Centro Galicia firmaron un convenio de colaboración estableciendo las bases para la construcción del Primer Centro Educativo Argentino-Gallego, el colegio Santiago Apóstol, que abrió sus puertas seis años después, en 1998. Cuatro años más tarde se creó la fundación Galicia-América, que quedaría a cargo de la dirección de dicho centro educativo. El financiamiento de la fundación se reparte equitativamente entre la Xunta y el Centro Galicia, siendo, hasta la fecha, Fraga Iribarne su presidente. Aunque el objetivo inicial era la creación de un colegio primario y secundario con un título que permitiese la continuación de los estudios superiores en Galicia, hasta el momento, sólo funcionan los programas preescolares y de escuela primaria. Se imparten, además, clases de gallego para adultos. Actualmente, cuenta con 170 alumnos y la mayoría de los docentes son gallegos enviados por el consejo de política lingüística dependiente de la Xunta. Ésta aporta, en forma anual, 140.000 de euros para su funcionamiento.
Los gallegos conforman uno de los principales contingentes migratorios que integraron el “crisol de razas” de la sociedad argentina. En el siglo pasado, la comunidad se ha distinguido de otros grupos de inmigrantes, por su cohesión. Así, mientras los descendientes de otros grupos inmigratorios perdían su sentimiento de pertenencia a su comunidad originaria, muchos hijos de gallegos continuaron aferrados a esta identidad. Este sentimiento se vio plasmado, desde principio de siglo, en una serie de instituciones (de esparcimiento, médicas, de seguridad social, etc.) que reunían y ayudaban a los inmigrantes gallegos y a su descendencia. Si bien esta clase de instituciones era frecuente entre los distintos grupos de inmigrantes, las organizaciones gallegas sorprendieron por su distinción y, en especial, por haber sobrevivido al paso del tiempo. Dicha longevidad se debe a que los vínculos con la comunidad de origen perduraron en el tiempo y, fundamentalmente, a que tales vínculos privilegiaron los aspectos comunitarios y culturales sobre los políticos(12). En este sentido, los lazos con Galicia y España no se vieron interrumpidos durante el período franquista, como fue el caso de las organizaciones de otras comunidades que se oponían abiertamente al régimen. Durante este período, las instituciones de estas otras colectividades en Argentina, que vieron interrumpido el contacto con la tierra de origen, menguaron en pocos años. La posición contestataria de las instituciones de la colectividad catalana hacia el régimen franquista, por ejemplo, generaron divisiones en el interior de la comunidad catalana en argentina. Lejos de este enfoque contestatario, los centros gallegos conservaron a los así llamados “notables”, sin la consiguiente pérdida de prestigio ni de sus importantes aportes económicos. Así, mientras los centros de otras comunidades, como la catalana, se desvanecían, los gallegos mantuvieron una actividad asociativa activa. Cuando, en 1979, se le otorgó a Galicia su autonomía, los centros en la Argentina eran fuertes, numerosos y, sobre todo, independientes. No solamente constituían centros de promoción cultural sino que eran capaces, por sí solos, de brindar a sus miembros toda una serie de servicios asistenciales y de seguridad social. Estas instituciones representan un nexo irremplazable para los contactos entre la Xunta y las autoridades y la sociedad argentina, que no está a disposición de otras Comunidades Autónomas Es interesante notar como la Xunta comenzó a explotar sólo recientemente estas instituciones en cuanto una herramienta útil para la promoción económica o política. Actualmente, existen unos veinticinco centros gallegos en la república Argentina. Es preciso agregar a esta cifra unos cincuenta centros que reúnen a gallegos provenientes de zonas (regiones, ciudades, municipios) particulares de Galicia (Asociación Hijos del Ayuntamiento de Boiro, Centro Hijos de Bujan, etc).
Buena parte de las instituciones con hasta 5000 afiliados constituyen centros de recreación y conservación de la cultura gallega, que están repartidos por todo el país, aunque la mayor parte de ellos se ubican en Buenos Aires. Las organizaciones con mayor número de afiliados son, sin embargo, centros asistenciales y de seguridad social, como el Centro Gallego de Jubilados y Pensionados de la República Argentina, o centros culturales de ciudades del interior del país con importante presencia gallega, como es el Centro Gallego de Mar del Plata. Una de las entidades más reconocidas es el Centro Galicia de Buenos Aires, que cuenta con 13.000 socios. Esta entidad nace en 1979, a partir de la fusión de cuatro grandes centros provinciales de Buenos Aires -el Centro Lucense, el Pontevedres, el Coruñes y el Orensano-. Los objetivos del Centro Galicia de Buenos Aires son el fortalecimiento de la colectividad en la ciudad de Buenos Aires y la conservación y promoción de la cultura y las costumbres gallegas. Por último, el Centro Gallego de Buenos Aires es una entidad que puede ser considerada la representante máxima del asociacionismo y mutualismo gallego en la Argentina. Fundado en 1907, tiene actualmente unos 47.000 socios. Sus objetivos son la asistencia medica, cultural y acción social, servicios a los que se accede mediante el pago de una cuota mensual. El Centro Gallego de Buenos Aires fue la institución predilecta por la Xunta a la hora de entrar en contacto con sus hermanos en la Argentina y, más tarde, fue el principal nexo para las autoridades argentinas y para la comunidad autónoma a la hora de buscar contactos con su contraparte al otro lado del Atlántico. No puede dejar de mencionarse la existencia de numerosas entidades más pequeñas. Algunas de ellas constituyen verdaderos centros de promoción e investigación de la cultura gallego-argentina. Están integradas por académicos, hombres de negocios, abogados de la comunidad que, por lo general, tienen puestos de relevancia en el Centro Gallego y, en menor medida, en el Centro Galicia de Buenos Aires. Esta estrecha relación entre asociaciones grandes y pequeñas permite una mayor difusión de las actividades ofrecidas por las últimas. Este es el caso del Instituto Argentino de Cultura Gallega o el Grupo NOS. A partir de la iniciativa del Centro Gallego y del Centro Galicia de Buenos Aires, surgió una red informal de asociaciones gallegas creadas desde Galicia después de ser establecida la autonomía. El mismo estatuto de autonomía de Galicia establece el derecho de las comunidades gallegas en el exterior de participar, colaborar y compartir la vida social y cultural del pueblo gallego. La ley de Reconocimiento de la Galleguidad, aprobada por el Parlamento de Galicia en 1983, es el elemento legal que da efectividad práctica a este derecho, creando, además, el órgano de representación y participación de la Galicia exterior, el Consejo de Comunidades Gallegas. Así, en la toma de posesión del primer gobierno de la Xunta, una serie de notables gallego-argentinos fueron especialmente invitados como representantes de la colectividad en la Argentina, todos miembros del Centro Gallego, entre ellos el entonces presidente del Centro, Sánchez Millares. El mismo año, visitó nuestro país una comitiva de la CC.AA., encabezada por el presidente de la Xunta Fernández Albor, para participar en los festejos del 75º aniversario del Centro Gallego. Además de la mencionada oficina delegada de la Secretaría General de la Xunta, la Comunidad Autónoma de Galicia abrió una oficina de representación de la Xunta en la Casa de Formosa en la ciudad de Buenos Aires. Esta sede, que desde Buenos Aires representa a toda la región del nordeste litoral argentino, actuará también como centro de información para enlazar a Galicia y a las demás regiones que conforman la Conferencia de Regiones Periféricas y Marítimas de Europa, fomentando la cooperación, la promoción del comercio internacional y la integración regional. Por último, se debe recordar la apertura de un centro MERCOSUR de la Xunta en Brasil mencionada anteriormente. Estas asociaciones significaron un instrumento único para la acción de Galicia en Argentina. No sólo representaron un espacio geográfico en el cual pudieron desarrollarse muchas de las actividades que la Xunta promueve activamente, sino también constituyeron el espacio en el cual la comunidad gallega residente en Argentina conservó sus costumbres y se preservó a sí misma(13).
Todas los emprendimientos de la Xunta, analizados en las apartados anteriores, tuvieron resultados satisfactorios y, en consecuencia, la comunidad gallega que vive en Argentina parece sentirse muy cercana a Galicia. En efecto, si en las elecciones autonómicas de 1985 se canalizaron 13.000 votos desde Argentina, para los comicios de 1997 este caudal había trepado a 30.000 sufragios. En los comicios de octubre de 2001, cerca de 80.000 argentinos estaban anotados en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA). Por otra parte, el creciente apoyo a Fraga por parte del “voto emigrante”, es decir, el voto de los gallegos que viven en otras regiones del mundo, puede ser interpretado en el mismo sentido. Del 36% de los votos logrados en 1989 en el exterior, el Partido Popular de Fraga alcanzó un 68,8% en 1997, proporción que por primera vez le permitió modificar el resultado en Galicia y, así, ganarle un escaño al Banca Nacionalista Gallega en Ourense. En las elecciones de 1997 quedó claro, además, que el “voto emigrante” podía tener un peso significativo en los resultados finales de aquellas regiones que contasen con una mayor proporción de “votos extranjeros”. De hecho, en la actualidad más de dos millones de gallegos viven fuera de Galicia. Del total, aproximadamente 525.000 se establecieron en el resto de España, 330.000 en Argentina, 100.000 en Venezuela y 95.000 en Brasil. Ante la gran cantidad de ciudadanos gallegos que quisieron o tuvieron que rehacer su vida fuera de la Autonomía, España y la Comunidad Autónoma respaldan y promueven el derecho a voto de los gallegos que viven en el exterior. El denominado “voto extranjero” o “voto emigrante” se ejecuta por correo y es administrado a través del CERA –el Censo Electoral de Residentes Ausentes-, que cuenta actualmente con 254.000 electores(14). En particular, en las elecciones autonómicas de octubre de 2001, se contaron un total de 65.241 votos válidos emitidos por emigrantes, logrando, así, un incremento de casi 9.000 sufragios con respecto a los 56.594 votos correspondientes a las elecciones autonómicas de 1997. Esta cifra no es despreciable, si se tiene en cuenta que Santiago de Compostela tiene 89.000 habitantes(15). Inclusive, en algunas regiones de Galicia, los votos emitidos en el exterior corresponden al treinta por ciento de los votos emitidos. De ahí su gran repercusión entre los partidos políticos gallegos(16). Argentina puede resultar, en este sentido, indispensable, debido a que, del total de los emigrantes gallegos anotados en el censo, 79.029 viven en este país. En otras palabras, más del treinta por ciento de los electores extranjeros son argentinos. Así, en períodos preelectorales, políticos pertenecientes a los tres principales partidos de Galicia -el PP, el PSOE y el BNG(17)- visitan el Río de la Plata con asiduidad(18). Así, en ocasión a las elecciones del 21 de octubre de 2001, el candidato a Presidente de la Xunta por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Emilio Pérez Touriño, visitó Buenos Aires para describir su programa político y, en particular, sus proyectos dirigidos a los emigrantes. Durante su estadía, se entrevistó con los principales diarios de la Capital –a quienes explicó en forma detallada su programa de emigración - y con el entonces Presidente, Fernando De la Rúa. Con el mismo propósito, el 4 y 7 de octubre, el BGN y PP visitaron el Centro Gallego de Buenos Aires y la Federación de Sociedades Gallegas, dos de las más tradicionales asociaciones de la colectividad gallega. Las visitas fueron ampliamente publicitadas por la prensa local. Además, los partidos repartieron propaganda política por correo, enviando volantes y folletos a los gallegos inscriptos en el CERA. Entre las principales propuestas de los tres partidos figuran la atención sanitaria y la garantía de un mínimo de actividades culturales. Otros aspectos tratados tienen como meta facilitar la reinserción laboral de los emigrantes y facilitar también los procesos de adquisición de la nacionalidad española. En los programas, los partidos contemplan la asistencia individual a gallegos que padecen carencias económicas y se muestran dispuestos a completar la asistencia que el Estado argentino no puede proporcionar. Predominaron, entonces, las propuestas relacionadas a la protección económica del emigrante y las de promoción cultural. Todos los partidos –en especial los partidos de oposición- hicieron pública su preocupación por asegurar elecciones limpias. Si bien el voto por correo permite que los familiares de personas ancianas registradas en los padrones puedan emitir su voto, esta modalidad de sufragio implica riesgos, sobre todo, en lo que hace a la integridad de las elecciones. Mediante el sistema actual, los inscriptos al censo en toda una familia reciben los sobres con una carta que certifica su identidad y, ante la falta de controles en el momento de la votación, cualquier persona puede presentar esta nota para votar. Puede incluso votar mediante el certificado de una persona que ha fallecido. El censo – que creció un quince por ciento desde la última consulta- no está actualizado y hay muchos inscriptos que han muerto, lo que facilita irregularidades(19). En ocasión de las últimas elecciones, este tema ocasionó un duro debate en Galicia y absorbió buena parte de la discusión pública –casi toda- en torno a las elecciones de emigrantes(20). El voto de la comunidad gallega genera obligaciones a los políticos gallegos. En Argentina, debido al actual contexto de crisis política y económica, los gallegos demandan a sus representantes en Galicia respuestas rápidas con respecto al regreso a la tierra natal y con respecto a los problemas particulares que aquejan a la comunidad, como puede ser la falta de alimentos, medicamentos o asistencia médica. Por ello, las autoridades de Galicia viajaron a Argentina y se reunieron con el gobierno y con la comunidad gallega, para informarse exhaustivamente sobre las condiciones de vida de los miembros de la comunidad. A través de reuniones que tuvieron lugar en los numerosos centros gallegos del gran Buenos Aires, los representantes gallegos escucharon las quejas y los reclamos de algunos ciudadanos gallego-argentinos. La motivación de estos encuentros fue definir cuáles son las necesidades primordiales de la comunidad gallega, para luego poder organizar desde Galicia un sistema de asistencia y ayuda que se adecuara a las necesidades reales de los ciudadanos. El sábado 16 de febrero, Emilio Péres Touriño y un grupo de socialistas gallegos visitaron Buenos Aires. Mantuvieron contactos con la prensa argentina y con la prensa de la colectividad gallega, y realizaron numerosas visitas a las asociaciones y centros de jubilados(21). Además, organizaron varios encuentros con los emigrantes en reuniones abiertas al público. Uno de estos encuentros tuvo lugar en el “Centro Gallego de Jubilados y Pensionados de la República Argentina” y la “Asociación Civil Hijos del Ayuntamiento de Boiro”, a la que asistieron sesenta personas(22). Por otra parte, dos diputados del BNG en el Parlamento Gallego, Xosé Manuel Beiras (líder de la oposición) y Xosé Francisco Ferreiro Abelleira, junto José López Gama, que es Presidente del Consello de Residentes Españoles en Argentina (CRE) y a Francisco Lores Mascato, Presidente de la Federación de Sociedades Gallegas y miembro de CRE, organizaron una reunión en el auditorio de la Federación de Sociedades Gallegas. Numerosos integrantes de la colectividad gallega tuvieron, nuevamente, la oportunidad de plantear los problemas que deben enfrentar a raíz de la crisis económica y la inestabilidad política. En todas estas reuniones los integrantes de la comunidad, en cuanto ciudadanos de Galicia, reclamaron un mayor compromiso por parte de las instituciones españolas y gallegas. En este sentido, muchos de ellos criticaron a la Embajada Española en Argentina y al Consulado e hicieron pública su determinación a exigir respeto y atención a las autoridades españolas para con los ciudadanos gallegos residentes en Argentina, así como la ciudadanía Argentina comenzó a hacerlo para con sus autoridades. Se hicieron pedidos específicos en referencia al código civil para que los hijos de madre gallega tengan los mismos derechos que los hijos de padre gallego. Además, la comunidad instó a las autoridades a simplificar los trámites para facilitar el regreso de los emigrantes y de su descendencia a Galicia. Por último, cada uno de los presentes tuvo la oportunidad de expresar las necesidades económicas y asistenciales de la comunidad. En España y, en especial, en Galicia se organizaron programas de asistencia a los ciudadanos gallegos en Argentina(23). La Conselleria de Emigración -departamento dirigido por Aurelio Miras Portugal- ha enviado cinco cargamentos de medicamentos. El último de ellos fue enviado el día 5 de febrero de 2002, casi un mes después del inicio oficial del plan, el 14 de enero. Han enviado un total de 1.204 kilos de productos farmacológicos, valorados en 1.658.387 euros, que fueron distribuidos por el departamento de farmacia del Hospital del Centro Gallego. Además, la Consellería de Emigración prevé enviar alimentos. Así, empresas de elaboración de productos gallegos no perecederos están donando alimentos al Hogar de Ancianos de Domselar, en las afueras de Buenos Aires. Por último, fue creado en Buenos Aires el Comité de Ayuda Solidaria a Emigrantes, cuyo primer objetivo es conseguir colaboraciones para el colectivo gallego en Argentina. Su trabajo voluntario consistirá en solicitar y distribuir tal ayuda entre los más necesitados(24).
En este artículo han sido planteados los lineamientos principales de la acción exterior de Galicia en la Argentina. Tanto en materia económica, como política y cultural, las actividades de Galicia en este país aumentaron considerablemente en la última década. Fraga entabló negociaciones comerciales y promover inversiones en Argentina, como parte de su objetivo cardinal que consistía en abrir Galicia al mundo. Para ello, Fraga supo aprovechar el esqueleto asociativo formado por los emigrantes gallegos en este país, entrelazando la promoción económica y cultural como parte de una política común. Si bien parte de la opinión pública considera todavía insuficiente la acción exterior de Galicia en Argentina, y argumenta que la misma está sujeta a las ambiciones electorales de los políticos gallegos, no se puede negar que, aún si estas percepciones son ciertas, estos emprendimientos adquirieron mayor dinamismo en la década del ’90. Para que la Acción Exterior se perfeccione, la Xunta debería, en principio, interpretar correctamente los reclamos realizados por la comunidad y, desde allí, enmendar errores, adecuar los programas dirigidos a la inmigración –y, en general, al país- de acuerdo al nuevo contexto. Lamentablemente quedaron fuera del análisis las iniciativas que, en esta dirección, genera la sociedad civil. Dentro y fuera del marco gubernamental, la comunidad gallega en Argentina y los habitantes de Galicia han descubierto numerosos caminos para vigorizar los lazos y la comunicación entre sí. Internet ofrece un camino posible, entre otros. Muchos años han transcurrido desde que los primeros gallegos llegaron a la Argentina. Hoy, que el flujo migratorio parece invertirse, comprender las relaciones entre Galicia y Argentina adquiere especial relevancia como base de políticas consistentes con la realidad que permitan desarrollar programas efectivos de colaboración entre ellas.
|
||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||
|
Notas (2) MOYA, José C., Cousins and Strangers. Spanish Immigrants in Buenos Aires 1850-1930, University of California Press, Los Angeles, 1998, Pág.17. (3) MOYA, José C., Cousins and Strangers. Spanish Immigrants in Buenos Aires 1850-1930, University of California Press, Los Angeles, 1998, Pág.8, 9 y 10. (4) SEIXAS, Xosé Núñez, La Galicia Austral. La inmigración gallega en Argentina, Biblos, Buenos Aires, 2001, Pág. 11. (5) CARR, Reymond, España 1802-1975, Editorial Ariel, Barcelona, 1999, Pág. 397. (6) Véase, SCHWARZSTEIN, Dora, "Actores sociales y política inmigratoria en la Argentina. La llegada de los Republicanos españoles": Estudios Migratorios Latinoamericanos, Año 12, Nº 37, 1997, Pág. 423- 445. (7) FERNÁNDEZ SANTIAGO, Marcelino X., "Asociacionismo gallego en Buenos Aires (1936-1960)": SEIXAS, Xosé Núñez, La Galicia Austral. La inmigración gallega en Argentina, Biblos, Buenos Aires, 2001, Pág. 181, 182. (8) El Proyecto de Gastos de la Xunta de Galicia de 2002 asigna 332.559 euros a la creación de lectorados e centros de estudio galegos. (9) Diario La Nación 07.03.1998. (10) Diario La Nación 23.10.2000. En el caso de las Pymes esto último puede cumplir un papel relevante. En este sentido, los viajes organizados por la junta para empresarios de la pequeña y mediana empresa con la colaboración del Centro Gallego representan un instrumento útil para establecer nexos entre potenciales socios empresarios de ambos lados del Atlántico. (11) En el Proyecto de Gastos de Galicia para 2002, el monto asignado a la oficina de Florianópolis es de 88.349 euros. (12) En este párrafo nos referimos, estrictamente, a las asociaciones principales. Los gallegos han participado en la vida política argentina, en especial, en el movimiento obrero y anarquista. Para más información, véase VIEITES TORREIRO, Dolores, "La participación de los gallegos en el movimiento obrero argentino (1880-1930)": SEIXAS, Xosé Núñez, La Galicia Austral. La inmigración gallega en Argentina, Biblos, Buenos Aires, 2001, Pág. 161-180. (13) El proyecto de gastos para 2002 no específica los fondos destinados a las asociaciones Argentinas. Sin embargo, dedica 288.344 euros al cumplimiento de la ley 4/83. Destina, además, 599.318 euros a Novos centros e promoción de novos centros asistenciais y 1.198.069 euros a la Dotación e rehabilitación de centros en el exterior. (14) A todos aquellos que están inscriptos en el censo se les envía las boletas y los sobres, junto con un certificado de inscripción al Censo. Los sobres que contienen los votos son enviados por correo a las Mesas Electorales. (15) Diario LA NACION 08/09/2001, Página 03, Sección Exterior. (16) "En condiciones normales, el "voto extranjero" no debería alterar el resultado que se registre dentro de Galicia. Pero si, por ejemplo, el PP sufriera un retroceso tal que le colocase por debajo del umbral de la mayoría absoluta y el sufragio de los emigrantes mantuviera la orientación de los comicios anteriores, Manuel Fraga podría controlar la emergencia con los votos de ultramar. Así, si bien el voto de los emigrantes no es decisivo, puede llegar a ser una herramienta útil. En las autonómicas de 1997 sólo hubo dos escaños que se disputaron con ciertas apreturas: uno en A Coruña y, en menor medida, otro en Ourense. Los votos de la emigración decantaron el primero, que en principio había ido al BNG y finalmente se lo llevó el PP. En Ourense, tras el escrutinio de los residentes ausentes, el PSOE, con mayor ventaja previa, logró defender su diputado ante los populares. El ejemplo parece corroborar que los socialistas son, en principio, los menos afectados por los sufragios exteriores, ya que en América el PSOE se mantiene en unas cotas electorales parecidas a las de Galicia. De ahí que, salvo en situaciones de empate técnico, los emigrantes teóricamente sólo dirimirían los escaños reñidos entre populares y nacionalistas, porque en este caso la desproporción entre los votos del exterior y los del interior sí es determinante: en 1997, el PP acaparó dos de cada tres sufragios internacionales, mientras el BNG recogía un testimonial 5%". De Xosé Hermida, El País 9/6/01. (17) El Partido Popular, el Partido Socialista y Obrero Español y Bloque Nacionalista Galego. (18) El PP es la fuerza más votada en la emigración, con un total de 45.964 sufragios en las cuatro provincias gallegas, lo que supone más del 70 por ciento de un total de 65.241 votos emitidos. El PP suma así un total de 121.908 votos en las elecciones de 2001, obteniendo 41 diputados. La segunda fuerza más votada en la emigración fue el PSdeG, al contrario que dentro de Galicia, donde es superado por el Bloque. Los socialistas consiguieron un total de 14.184 votos, el 21,7 por ciento del total, frente a los 4.223 del BNG, el 6,5 por ciento. (19) El 3,2% del total de los residentes en Argentina, inscritos en el CERA, era nonagenerio, frente al 0,7 correspondiente a las cuatro provincias continentales. (20) Aunque no son esenciales al texto, adjuntamos los resultados de las elecciones en Galicia. A través del voto emitido en Galicia, Fraga consiguió el 50,8% de los votos, lo que supone 41 escaños, uno menos de los que tenía en la anterior cámara gallega, compuesta por 75 legisladores. El Bloque Nacionalista Galego (BNG), una formación de izquierda liderada por Xosé Manuel Beiras, obtuvo el 23,3% de los votos y empató en 17 escaños con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que alcanzó un 21,9% con la candidatura de Emilio Pérez Touriño a la presidencia regional. (21) Los objetivos que planteo Touriño con respecto a la situación de la comunidad gallega son de dos tipos. El primero es paliar el déficit asistencial y de vivienda que sufren algunos ciudadanos gallegos en Argentina. En este sentido, Galicia intentaría dotar de equipamiento social y comunitario a las zonas pobres. El segundo consiste en la creación a largo plazo de 10.000 puestos de trabajo. El parlamentario gallego piensa en un programa de 60.000.000 de euros a dos años. (22) La mesa receptora de quejas estuvo integrada por el presidente del centro de jubilados, Perfecto Marcote, Daniel Pequeño (vicepresidente del centro de jubilados y moderador del debate), la diputada María Soleda Soneira Tajes y el propio Emilio Perez Touriño. (23) Quienes no pudieron hacerse presentes, hicieron llegar su apoyo y solidaridad a través de artículos de diario. El alcalde de Lalín, José Crespo Iglesias, publicó una carta de lectores en LA NACIÓN al 03/02/2002, dirigida al "Lalinense de la Argentina". (24) En el presupuesto para 2002 de Galicia se plantea como objetivo central favorecer el retorno de los jóvenes para a su incorporación en el mercado laboral, así como la creación de una Fundación, que tendría por objeto canalizar todas las actuaciones tendientes a mejorar la situación de los emigrantes. El monto asignado a Emigración e Cooperción Exterior es de 13.663 miles de euros, un 0,2 %del presupuesto total. |
||||||||||||||||
|
ÚLTIMA REVISIÓN: 11/09/2002
|
||||||||||||||||