| |
| Presentación |
|
| |
|
|
| |
|
A recente crise venezolana evidenciou a situación de extrema
vulnerabilidade da democracia en América latina. Os gravísimos problemas de pobreza e exclusión
na que vive a mayor parte dos pobos da rexión, están a crear numerosos problemas de gobernabilidadedemocrática
e violencia, que se ven dobremente complicados pola crise dos sistemas de representación partidaria, que
tradicionalmente intermediaron as relacións entre o Estado e a sociedade.
Un dos exemplos máis claros, é sen dúbida o acontecido na Arxentina e ahora na propia Venezuela.
Non parece que estes problemas se poidan resolver a través do uso da forza, pois as grandes mayorías
iniciaron un proceso de mobilización, en moitos casos tras espellismos populistas, que demandan novas formas
de relacionamento entre o Estado, os movementos tradicionais e o resto da sociedade, que sen dúbida, demandan
cambios estructurais.
Aparentemente, o desencadeante da crise fora a negativa dos destituídos directivos de PDVSA a dimitir e
abandonar a empresa. Certo que o control desta xigantesca corporación petroleira, situada entre as 10 máis
importantes do mundo, que dispón de 6 refinerías e 14.000 gasolineiras nos EEUU, que produce 2.430.000
de barrís diarios de crú, que sitúa a Venezuela como o cuarto país exportador de petróleo
do mundo, que recada o 50% das exportacións... semellaba ser un motivo de peso para a dura pugna pola súa
administración e mando. Pero a extensión da folga a toda a sociedade, financiada pola patronal empresarial,
non tiña explicación laboral, senón que formaba parte do crebacabezas do golpe.
O risco dun conflicto civil non foi superado de todo. O exército e a sociedade permanecen divididos. Non
é o momento de expedir cheques en branco a ninguén, pero si de plasmar un mínimo de esperanza.
Chávez debe realizar un importante esforzo por recompoñer o seu movemento, con numerosas fugas nos
últimos tempos, e alargar a man aos sectores democráticos da oposición, illando aos máis
recalcitrantes. Non é unha tarea doada nun país donde a fragmentación política expresa
tamén un profundo abismo social no que a pesar de “Petróleos de Venezuela SA”, a peor parte é
asumida por máis dun 70 por cento da poboación. |
| |
|
|
| |
|
|
| Índice |
|
| |
|
|
| 1 |
|
“Gloria
al pueblo bravo”, por Adolfo
P. Salgueiro, en El Universal,
13 de abril de 2002.
La caída del gobierno del señor
Chávez abre nuevas posibilidades a Venezuela y al mismo tiempo presenta grandes retos que habrá que
encarar en diversos frentes... No estamos frente a una situación de ilegitimidad sino más bien de
restitución de la misma. |
| |
|
|
| 2 |
|
“Retos
y cómplices”, páxina editorial
en El
Nacional, 13 de abril de 2002.
Chávez tuvo el infortunio de malinterpretar
sus funciones como jefe del Estado, y en lugar de actuar como representante de todos los sectores de la sociedad,
se obstinó en dividir a los venezolanos. |
| |
|
|
| 3 |
|
“Chavez
redux”, en The Economist, 20 de abril de 2002.
For all this, Mr Chavez has not been repressive.
Nor has he turned his country into a second Cuba. Though his instincts are authoritarian, he has respected democratic
forms. |
| |
|
|
| 4 |
|
“After
the Coup: Further Strains to Colombia-Venezuela Ties”,
en Stratfor.com, 16 de abril de 2002.
Relations between Venezuela and Colombia
have chilled since Venezuela President Hugo Chavez returned to office. A serious disagreement over the alleged
presence of Colombian guerrillas in Venezuelan territory are causing tensions and the possibility of conflict along
the countries' 1,400-mile border to grow. Given the current atmosphere, Washington could be dragged even further
into the turmoil in both Venezuela and Colombia. |
| |
|
|
| 5 |
|
“El desconocido empresario que organizó el
golpe contra Chávez”, por José Carlos Pérez, en La
Tercera, 18 de abril de 2002.
Pérez es uno de los hombres más
acaudalados de Venezuela. Principal accionista de la corporación petroquímica Venoco, donde Pedro
Carmona es uno de sus directivos más importantes, el supuesto hombre detrás de la conspiración
antichavista tiene 32 años y es heredero de un destacado empresario venezolano, Isaac Pérez Alfonso. |
| |
|
|
| 6 |
|
“La
conspiración contra Chávez”,
por Ignacio Ramonet, en El País,
17 de abril de 2002.
Chávez no había mandado disparar
contra los manifestantes como lo clamaron mentirosamente algunos canales de televisión (me refiero al montaje
trucado y falseado que Venevisión difundió mundialmente); las pruebas existen al contrario, que los
primeros disparos partieron de francotiradores disimulados entre los manifestabtes golpistas contra los partidarios
de Chávez, entre los cuales se produjeron los primeros cuatro muertos. |
| |
|
|
| 7 |
|
“Un
engaño de Chávez”, por Armando Frontado, en El Tiempo,
17 de abril de 2002.
El presidente Chávez, bajo orientación
de los servicios de inteligencia cubanos, fabricó un golpe para descubrir la conspiración que se
viene desarrollando en el seno de las Fuerzas Armadas y simultáneamente poder destruir los resortes de la
resistencia civil que seriamente amenazan la integridad del gobierno. |
| |
|
|
| 8 |
|
“Washington
et la 'démocratie à la carte'”,
por Patrick Jarreau, en Le Monde,
18 de abril de 2002.
Dans le New York Times du 17 avril, un diplomate
anonyme assure que Otto Reich, l'adjoint au secrétaire d'Etat pour les Amériques, nommé il
y a trois mois par le président George W Bush, a tenté, dans l'après-midi du 12 avril, de
dissuader les putschistes de dissoudre le Congrès. |
| |
|
|
| 9 |
|
“Bush
Officials Defend Tjeir Actions on Venezuela”,
por Karen DeYoung, en The Washington Post,
18 de abril de 2002.
Reich said he had instructed Charles Shapiro,
the U.S. ambassador in Caracas, to call Pedro Carmona that night to express concern over unconstitutional actions
Carmona had taken, including the dissolution of the Venezuelan National Assembly. |
| |
|
|
| 10 |
|
“EEUU
contactó a los opositores de Chávez, pero no alentó golpe”, en El Universal,
16 de abril de 2002.
“La idea de que Estados Unidos de alguna
manera explícita o implícita incentivó el golpe, no podría ser más equivocada”. |
| |
|
|
| 11 |
|
“Algunas
lecciones del 11 de abril”, por Nidia Díaz, en Granma
Internacional, 15 de abril de 2002.
No nos llamenos a engaño, el alevoso
y artero golpe de Estado contra el gobierno constitucional de Venezuela el pasado 11 de abril no fue contra Guho
Chávez, fue contra la democracia justa y participativa, esa a la que la oligarquía y el gran capital
le temen como el diablo a la cruz. |
| |
|
|
| 12 |
|
“El
lenguaje de la desestabilización”,
por Marcos Roitman Rosenmann, en La Jornada,
18 de abril de 2002.
Hoy Venezuela es una sociedad donde una
parte importante de su población se halla comprometida con el proyecto de Estado nación diseñado
en la nueva Constitución aprobada en referéndum y promulgada en 2000. |
| |
|
|
| 13 |
|
“Hugo
Chávez y el guión cambiado”,
por Augusto Zamora R., en El Mundo,
17 de abril de 2002.
En alguna parte cambiaron el guión.
Ahora Venezuela debería estar bajo un régimen militar empresarial, con el ex presidente Chávez
preso o en el exilio, sus seguidores bajo persecución o capturados y el señor Carmona pontificando
sobre democracia, derechos humanos y libertades. |
| |
|
|
| 14 |
|
“Polarización,
petróleo y golpe de Estado”, por
Margarita López Maya, en La Vanguardia,
20 de abril de 2002.
El vacío de representación
y mediaciones entre sociedad y Estado -dejado por el debilitamiento de los partidos- ha sido llenado por otros
actores: medios, empresarios y hasta la iglesia católica se han convertido en organizaciones políticas,
aunque se escudan tras su “institucionalidad” cuando el gobierno les responde o trata como tales. |
| |
|
|
| 15 |
|
“La
trampa del populismo”, por Natalio R. Botana, en La Nación,
18 de abril de 2002.
El populismo no sólo pretende estirar
al máximo la cuerda de la hegemonía en el ejercicio del poder, sino que también busca impulsar
una política económica que sea al mismo tiempo distributiva y nacionalista. |
| |
|
|
| 16 |
|
“Los
consejos de Gaviria”, editorial de El Nacional, 18 de abril de 2002.
Antes de regresar a Washington, donde le
rendirá un informe a la OEA, Gaviria nos dio algunos consejos. |
| |
|
|
| 17 |
|
“¿Es
viable América Latina?”, por Macario Schettino, en El Universal,
18 de abril de 2002.
En resumen: el derrocamiento de Chávez
fue un golpe de Estado (por lo tanto, condenable). Sin embargo, el golpe se realizó en contra de un presidente
poco demócrata, que si bien llegó al poder por las urnas, ha actuado en contra de un Estado de derecho
democrático, para convertirlo en algo cada vez más cercano a una dictadura. Y entonces la condena
al golpe habría que moderarla. |
|